Amigos con Memoria...

    La vida es muy peligrosa. Por las personas que hacen el mal, y por las que se sientan a ver lo que pasa.
    Albert Einstein (versión SaiZa)

    Carpe Diem

    No os quedéis impasibles ante las injusticias y las mentiras. Si algo no os gusta, decidlo sin miedo. Por mucho que la gente corrupta de lo políticamente correcto parezca imponer un silencio, ¡no calléis! Pues es mucho lo que está en juego:
    ¡LA LIBERTAD!

    No te dejes vencer por el desaliento

    No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.No te dejes vencer por el desaliento.No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,que es casi un deber.No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión.La vida es desierto y oasis.Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.No caigas en el peor de los errores: el silencio.La mayoría vive en un silencio espantoso.No te resignes. Huye."Emito mis alaridos por los techos de este mundo",dice el poeta.Valora la belleza de las cosas simples.Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.Eso transforma la vida en un infierno.Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.Vívela intensamente, sin mediocridad.Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.Aprende de quienes puedan enseñarte.Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.La sociedad de hoy somos nosotros. Los "poetas vivos".No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas… Walt Whitman.Versión de: Leandro Wolfson

    El Rincón de la Memoria

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Marcos Ana en "1001 Noches" de Canal Sur


Marcos Ana en "1001 Noches" de Canal Sur compartiendo su historia con los espectadores: la parte de su vida transcurrida en la cárcel, la tortura que sufrió, su poesía, su lucha y su pensamiento.

Gracias Eva por enviarme este video de Marcos Ana, pues no lo tenia y escuchar y ver a Marcos Ana siempre es una delicia. Un abrazo amiga.

Marcos Ana dedica a los jóvenes del mundo sus "Memorias Rojas"


Marcos Ana dedica a los jóvenes del mundo sus "memorias rojas"
Última actualización 27/02/2008@23:04:42 GMT+1
He descubierto que el éxito deprime, estoy agobiadísimo”. Es el sentimiento de impotencia del poeta salmantino Marcos Ana que a su regreso de Venezuela encontró en la bandeja de entrada de su correo 178 mensajes de gente que quiere verlo, tocarlo, “compañeros que estuvieron conmigo en la cárcel” y no quieren morir sin antes recibir un abrazo. “No me puedo negar pero a la vez no puedo abarcarlo todo”, lo que provoca en él “una angustia” que apenas se nota a través del teléfono. Contesta él mismo y nadie diría por su tono jovial que acaba de cumplir los 88. Fernando Macarro, que adoptó los nombres de pila de sus progenitores para firmar su obra, está inmerso en la presentación de ‘Decidme cómo es un árbol’ (Umbriel- Tabla Rasa), memorias cuyos derechos ha adquirido Pedro Almodóvar para llevar al cine en un par de años.

Almodóvar se rinde a Marcos Ana
“Es algo que me satisface porque me ha dado la oportunidad de acercarme” a un personaje que antes de conocer le parecía “distante” pero cuando visitó “mi casa encontré un hombre de gran densidad, muy humano y con una sensibilidad tremenda”. El manchego se había fijado al leer el libro en “capítulos muy emotivos, lo que me provocó gran confianza en él”. Lo mejor de todo es que su vida se va a conocer porque “aunque hay mucha gente que no lee, sí mira” . “Quiero que lo he escrito sea leído o mirado”, misión cumplida con la exhibición en la gran pantalla de “un mensaje dirigido a los jóvenes del mundo”.
‘Decidme cómo es un árbol’, al contrario de lo que puedan pensar muchos potenciales lectores, “no es para mis compañeros”, está dirigida a esa gente “que tiene una imagen prefabricada e infame de nosotros, los rojos”. Hasta el detalle más ínfimo
preocupó al autor durante la escritura y “cuando me surgía algún adjetivo poco popular, recurría al diccionario para buscar palabras sencillas”.

En Salamanca nacieron sus padres, “allí nací yo mismo aunque a los ocho años me trasladara a Madrid, de Salamanca tengo recuerdos inolvidables que también están reflejados en el libro”. Una publicación de la que se han tirado 50.000 ejemplares y de la que hasta enero se habían vendido 22.000. Sorprendido con el éxito, quizá la “generosidad” de sus memorias tenga mucho que ver con haber llegado al corazón de la gente. “Hasta lo más extremo lo planteo de manera más humana y cercana”. Incluso hay gente de la derecha que “me ha llamado emocionada” por cómo plantea el futuro, lo que le lleva a deducir que en este país hay dos derechas, “la tramontana, la que tiene como único objetivo la recuperación del poder y la que apuesta por el juego democrático para defender su posición”.

Siente que ha recuperado el tiempo que en la cárcel le robaron y se considera un “privilegiado” si se compara con otros compañeros que también sufrieron y cuando salieron de la cárcel “la libertad fue un problema para ellos, sin oficio, sin trabajo...”. Lo suyo fue distinto, a él el aparato clandestino de Francia lo esperó y lo llevó a un homenaje de la Unesco antes de recorrer el mundo. “A veces me duele que la gente hable de méritos, siempre pienso en los que yo llamo ‘seres oscuros’ gente sencilla y anónima que ha sufrido al luchar por sus ideas y defender la libertad”. Marcos, comunista confeso, admite que ahora “está todo tenso por las vísperas electorales”; pardiario de IU quiere que gane Zapatero para que con el apoyo de IU haya un “giro más profundo a la izquierda. Espero y deseo que gane Zapatero”.

Sigue viajando por el mundo aunque una lesión de rodilla haya descuadrado su agenda. “Es una intervención de veinte minutos con ocho días de convalecencia” –le ha dicho el médico– operación que se quiere quitar de encima cuanto antes para volver a Iberoamérica. “No tengo tiempo ni de estar enfermo”. Colombia y México son sus próximos destinos antes de visitar Córdoba, Granada, Cádiz, Zaragoza, Gijón y quizá también Salamanca el 16 de abril, para regresar de inmediato al otro lado del charco y presentar sus ‘memorias rojas’ en Brasil, Uruguay o Argentina. “No sé si mi viejo esqueleto lo va a soportar”. Antes estuvo en Venezuela y Cuba donde Raúl Castro le contó la primicia de la renuncia de Fidel, “con Raúl habrá un principio de apertura dentro de las condiciones que tiene un país que lo primero que necesita es que levanten el bloqueo y que dejen al pueblo construir el futuro que quiere sin olvidar los principios de la revolución”.

Fiel a sus ideas, la firmeza fue el consuelo al que este vitalista se agarró durante sus años de cárcel que todavía le generan pesadillas. “Allí soñaba con la libertad y cuando salí me ocurrió un proceso a la inversa, por el día tengo la libertad” pero todavía hay noches que la cárcel se cuela en su cama. A veces se sorprende a sí mismo en un hotel pidiendo “la llave de mi celda”. En la cárcel “los primeros años los afronté con una gran fortaleza” tenía 18 años y a esa edad el cuerpo soporta mejor el hambre y las torturas. ¿Perdonar? “El perdón no significa nada, aunque no olvido”. El éxito vital ha sido “enjuiciar sin acritud” y no cebarse en la revancha. Piensa, incluso, que su libro ha sido “excesivamente generoso”, un aspecto “necesario tras tantos años de dictadura y represión”.

La curiosidad, los proyectos y las ideas matienen vivo a un hombre que ya ha abierto las puertas de su casa a televisiones de todo el mundo interesadas por su historia y por el hecho de que Almodóvar se haya interesado en ella. “Se han echado como leones sobre mí”. Si el viernes recibe a TVE, mañana serán periodistas franceses e italianos que se suman a la lista de alemanes que ya lo entrevistaron para un medio austriaco.
“Un hombre bueno”, así lo ha definido el manchego, él lo justifica confesando que “aprendió a vivir para los demás” y que ha colocado esa frase en el salvapantallas se su ordenador. “Hijo de la solidaridad”, frente al odio el salmantino derrocha bondad y a pesar de los sufrido no es partidario de la violencia, “ni siquiera la verbal”. “Hasta pronto” se despide Marcos Ana antes de pedir permiso para recitar por teléfono el poema ‘Sueño de libertad’. “Siempre hasta pronto”.

Presas del Dictador Franco


A muchos/as valientes les robaron la vida, a los demás les robaron la libertad; la mayoría tuvieron que vivir con el miedo y la represión día a día, pero gracias a todos ellos/as, hoy nosotros, la memoria de los nietos, bisnietos y las generaciones venideras les podemos recordar. “Así que de ahora en adelante de nosotros depende el ir recuperando los pedazos de estas historias, que también son nuestras historias, para que se conozcan, se transmitan y nunca más se vuelvan a perder en el tiempo.”

Después de unos días de convalecencia, os dejo este blog que quería haber publicado en el aniversario del 23F, si tenéis tiempo y queréis ver a algunas de las presas de franco contando su vida carcelaria aquí os dejo este magnífico documental, que copie del amigo Kabila, y el cual hace una buena reflexión de ello; y a ver si así vamos dando el recuerdo y el lugar que se merece al "Dictador con guantes de Seda" y se le va llamando por su verdadero nombre "ASESINO"

Marcos Ana recuerda en La Habana a "Los Cinco" cubanos presos en EEUU


Marcos Ana recuerda en La Habana a "Los Cinco" cubanos presos en EEUU
10:30h. del Miércoles, 20 de febrero.
Marcos Ana dedicó en La Habana cinco ejemplares de su libro de memorias Decidme cómo es un árbol a Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y René González, luchadores antiterroristas cubanos que guardan injusta y cruel prisión en Estados Unidos.
El poeta puso dichos volúmenes en manos de Graciela Ramírez, coordinadora del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco.
"Esos combatientes —comentó Ana— necesitan solidaridad. Yo conozco muy bien el valor de esa acción humana, porque gracias a ella pude obtener mi libertad. Trabajemos para que la justicia triunfe en este caso".

Marcos Ana en la Habana


Marcos Ana: Memoria de la prisión y la vida (2008/02/15)
Por: Magda Resik Aguirre
Fotos: Liborio Noval
Transcripción: Yalena Gispert, Odalys Viera, Rosy Amaro y Yanely Hernández

Le llamaban “el preso de Franco”, porque estableció desde su entereza en prisión, el triste récord del hombre que más años estuvo en cautiverio a causa de la Guerra Civil Española. Llegó a sentirse “como un ladrillo más de la cárcel”. Resistió por más de dos décadas y cuando la solidaridad internacional lo devolvió a la libertad, decidió nacer nuevamente a la vida, a los 41 años.
Lo torturaron, le prohibieron la luz y un pedazo de cielo, intentaron sepultarlo tras los cerrojos de una celda tapiada a cal y canto, pero Marcos Ana insistió en “llenar de estrellas el corazón del hombre”.
Cuando regresó al mundo exterior, seguía siendo un comunista empedernido, que al decir de José Saramago, conocía como pocos la naturaleza de la dignidad: “la pura esencia de la libertad en su sentido más profundo.” Había dado mucho de sí por el prójimo y regresaba intacto en su vocación humanista y en sus ideales. No hubo “sombra de arcángel vengador” en sus venas y en su casa soñada “siempre abierta, como el mar, / el sol y el aire” se cumplía la anhelada voluntad: “que la amistad no detenga / sus pasos en mis umbrales, / ni la golondrina el vuelo, / ni el amor sus labios”.
Ha llegado nuevamente a La Habana para regalarnos sus memorias de la prisión y la vida. “Algunos podrán creer que se trata de un estudio sobre Botánica – asegura divertido -, pero la razón de ese título es la evocación de unos versos que escribí cuando llevaba veintidós años encarcelado. Al principio, a través del sueño, salía a la libertad, a mi casa, reconocía la vida, pero llegó un momento en que las cosas más elementales iban desapareciendo y me costaba trabajo volver a la libertad. En ese instante, cuando ya me era difícil recordar las cosas más elementales, escribí este poema:


La vida
Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto del río,
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo,
de las estrellas, del aire.
Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llaves,
como la choza de un pobre.

Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor, no lo recuerdo.
¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?

¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mis losas?

Veintidós años… Ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma… Escribo
a tientas: “el mar”, “el campo”…
Digo “bosque” y he perdido
la geometría del árbol.

Hablo, por hablar, de asuntos
que los años me borraron

(no puedo seguir, escucho
los pasos del funcionario)


¿En qué circunstancias fue tomada la foto de la portada de este libro?
Fue hecha en el penal de Ocaña donde estuve condenado a muerte. Unos meses antes de escribir el libro, cuando estaba pensando qué portada debía llevar, se me ocurrió pedir permiso a la dirección general de prisiones de España, para buscar exactamente la celda donde estuve durante 107 días, en un lugar que se llamaba el tubo de los cerrojos, porque no tenía ventanas. Se nos ocurrió que era el mejor grito que podía tener este libro y que la gente, nada más al verle, podía darse cuenta de lo que representaba lo escrito por mí en estas memorias.

Marcos Ana permaneció en las cárceles franquistas durante 23 años, recibió dos condenas a muerte y luego se las conmutaron a cadena perpetua. ¿A qué se debió tanta fijación y obstinación en su persona?
Cuando se produjo la Guerra Civil española, tenía solamente 16 años de edad. Me incorporé a la lucha y era prácticamente la mascota de mi batallón. Allí estuve combatiendo hasta que a los menores de edad nos sacaron. Luego me dediqué a dirigir la Juventud Socialista Unificada, una organización que llegó a tener 700 000 militantes, resultante de la fusión de los jóvenes comunistas y los socialistas españoles.
Durante casi toda la guerra estuve dirigiendo la organización y por esas actividades políticas, al finalizar la contienda, fui detenido y condenado a muerte en dos ocasiones.
La segunda condena a muerte fue porque en la misma prisión donde estábamos organizados clandestinamente, concebimos un periódico, hecho primorosamente a mano, que se llamaba Juventud, dedicado a conmemorar el 1 de mayo de 1943.
Una noche, los guardianes se lo cogieron al chico que lo estaba leyendo y se organizó una cadena de caída. En la cámara de seguridad los torturaban, desgraciadamente, algunos no pudieron resistir. Iban delatándose unos a otros. Tomé la decisión de hacerme cargo del periódico para cortar aquella cadena. Yo no podía demostrar que era el único haciendo aquel libro, donde empleamos diferentes letras y dibujos. Fue la primera vez que me torturaron, y volví a la cárcel prácticamente destrozado, me tenían que dar de comer los compañeros, porque no alcanzaba con mi mano a la boca. Pero volví con el orgullo de no haber entregado a nadie más y de haber salvado aquella situación.
Cuando estás en medio de la tortura, que es una situación salvaje, uno de los recursos que te salvan y que a mí me salvó, es la imaginación. Imaginaba las dos maneras que podía tener de volver a la cárcel. Si delataba a los compañeros, sería recibido como un traidor y me la iba a pasar como un muñeco sin resortes en un rincón del patio, sin poder mirar a los ojos de mis camaradas. Si era capaz de resistir a las torturas y no delatar a nadie, iba a recibir el abrazo de mis compañeros y a volver con orgullo a la prisión.
Gracias a la imaginación, que es muy importante en esos trances, pues conseguí soportar la tortura y mantener la vida que correspondía a un comunista como yo.




Su nombre no es Marcos Ana.
Cuando comencé a escribir estando en la cárcel, primero firmaba con el nombre de una celda donde estuve: 62, pero cuando mis poemas comenzaron a publicarse, me di cuenta que necesitaba un seudónimo mucho más sólido y entonces, asumí este como un homenaje a mis padres que se llamaban Marcos y Ana.
A mi padre lo mató la aviación alemana durante la guerra civil y mi madre murió pegada como una enredadera a las puertas de las prisiones pues como un homenaje a ellos me empecé a llamar Marcos Ana. Hoy ya ni mi familia me llama Fernando y es, repito, un homenaje sostenido al sacrificio de mis padres.

Dice que comenzó a escribir poesía en la prisión ¿por qué le llegó el verso en una situación tan hostil?
Fui un muchacho sin formación cultural. Era hijo de campesinos pobres, sin tierras y a los doce años ya me puse a trabajar. No he ido a la escuela prácticamente, ni a la universidad. Mi universidad ha sido la prisión. Soy un autodidacta: leyendo mucho y aprendiendo de mis camaradas con su ejemplo conseguí formarme un poco.
La poesía pues nació en mí de una manera particular.
Cuando estaba en las trincheras, a pesar de que era un niño, recuerdo que echábamos arengas a los soldados del ejército contrario y en ellas siempre había una pasión, un fuego. Tenía cierta facilidad para las imágenes, pero nunca se me ocurrió escribir un poema.
Estando en la cárcel tropecé con unos amigos, poetas ya consagrados e inmediatamente formé una tertulia que se llamaba “La aldaba”. Trabajábamos clandestinamente pero nos servía para agrupar a los compañeros que tenían inquietudes literarias y artísticas. Un día me castigaron y me enchaparon en una celda. Durante el día te quitaban el petate (el colchón donde dormíamos) y te lo devolvían por la noche. Entonces, los compañeros aprovecharon esa circunstancia para meter debajo del colchón un trozo de queso a la hora de comida, pero también algo para leer.
Recuerdo el “Canto general” de Pablo Neruda y algunos versos de Alberti. Ellos arrancaron algunas hojas, las manosearon para quitar ese ruido propio del papel, y las colocaron allí.
Me leí mil veces esos poemas que me fueron creando un clima un poco especial, y casi si saberlo, por una cadencia musical que surgía de mí mismo, empecé a escribir. Cuando salí al fin del castigo y pude llegar al patio los compañeros leyeron esos versos y le dieron importancia. Yo no los tomaba en serio, pero ellos los echaron a andar por el mundo, los publicaron y un día recibí la sorpresa: a la cárcel me llegó un paquete clandestino donde venían muchas cosas; entre ellas mi primer libro de poemas con el dibujo de Picasso que se titula “El prisionero y la paloma”. En la portada, arriba, aparecia el seudónimo de Marcos Ana y debajo el título: “Poemas de la prisión”.
Entonces, continúe escribiendo con más fuerza y con más pasión, no porque pretendiera ser un poeta conocido, sino sobretodo porque me di cuenta que la poesía me di cuenta era un arma más para luchar por la libertad de mis compañeros. Nunca negocié con una editorial, ni entonces, ni cuando salí en libertad. Siempre yo sacaba mis poemas de la prisión y los comités de solidaridad con España que había en todo el mundo – aquí en América Latina había muchísimos – cogían esos poemas y los publicaban. Con eso sacaban dinero para mandarles a las familias, etc. Luego tuve la suerte de que hombres como Pablo Neruda, Rafael Alberti y Nicolás Guillén, extendieron mi nombre y defendieron mi vida. Entonces fui siendo conocido y esa autoridad la utilicé siempre para luchar por mis hermanos; por mí mismo, pero sobre todo por mis compañeros.

¿Sigue creyendo que todo poeta es un grito contra la injusticia?
Claro, porque la poesía es una vocación de libertad y la prueba es que lo que no conseguíamos muchas veces con textos políticos que sacábamos de la cárcel, que tenían una proyección más limitada, porque iban para gente más formada y tal, con la poesía, que es algo distinto y se extiende con más facilidad, podíamos llegar a cualquier lugar.
La prueba es que mis poemas, que nunca se me ocurre pensar si son buenos o malos, fueron necesarios y llegaron a traducirse a muchos idiomas, hasta el japonés.

¿Cuáles de esos grandes amigos-poetas admirados, corrieron con su suerte e influyeron con mayor fuerza en su salida de la prisión?
Con Neruda tuve una gran relación, y con Alberti más porque vivía en España y después de salir en libertad, mantuvimos una gran amistad hasta su muerte. Con Nicolás Guillén también, pues los dos éramos miembros del Consejo Mundial por la paz y nos veíamos con frecuencia; y con Louis Aragón, el poeta francés…
En general tuve suerte y después de que salí en libertad conocí a la gente más importante de nuestro tiempo. Es una recompensa que no han tenido desgraciadamente otros.
Por eso, cuando se habla de mí en exceso perdiendo la noción de la medida, me llevo algún disgusto y me niego a que me hagan homenajes porque siempre pienso en los héroes oscuros, en esa gente sencilla y anónima que no tienen nombre pero que sin su concurso, no hubiera funcionado el engranaje de nuestra lucha y no tuvieron ninguna recompensa.
Sin embargo, yo, nada más que salir de la cárcel ya… el Partido me sacó clandestino de España, llegué a Francia, París… y aquello fue para mí una vida completamente distinta, recorrí el mundo llevando la causa de mis compañeros. Por eso digo que soy un privilegiado. Cuando me plantean un homenaje enseguida digo, pensemos en los que no tienen nombre, en esos compañeros que no han tenido una recompensa porque ya te digo, yo viví entre los abrazos de los compañeros, lleno de cariño en todos los sitios, viajando por todo el mundo.
Hace dos años estuve en Venezuela donde la Filarmónica había musicalizado el poema mío Vida. Cuando la interpretación terminó subí al escenario a saludar al director y pedí permiso a las autoridades de Anzoátegui para que me dejaran transferir ese homenaje que personalmente no necesitaba, a todos los hombres y mujeres que en España, en América Latina y en cualquier parte del mundo han luchado y siguen luchando por la libertad.
No era demagogia, es que lo siento así.




Usted se refería hace unos instantes a que desde La Habana, Nicolás Guillén denunció y habló mucho por usted, y también lo hizo Fidel, ¿de qué modo?
La primera vez que vine fue al cuarto aniversario. Llegué a Cuba a fines de 1962, estuve un par de meses aquí. Me invito Raúl Castro, con quien nos encontramos en un Consejo de la Paz en Moscú. Para mí fue una de las mayores recompensas porque yo recibí del pueblo cubano un homenaje increíble con miles de personas. Así conocí al Che Guevara y sobre todo vine a agradecer a Fidel la propuesta que él le hizo al gobierno franquista en el año 1961, para canjearme por un grupo de prisioneros de Playa Girón.
Como comprenderás, para mí representaba Cuba muchísimo, le debo mucho y por eso me siento feliz de estar aquí. Aunque ayer (en el acto inaugural de la Feria) Raúl Castro me regañara un poco, porque como llevo muchos años sin venir por aquí me dijo: bueno, ¿qué te hemos hecho los cubanos? Le respondí que yo llevo a Cuba siempre en el corazón y hay que defenderla muchas veces y más fuera que dentro, donde estén sus enemigos.
A Raúl y a todos vosotros les digo que voy siempre con Cuba en el corazón. He participado en muchísimos actos por tratar de rescatar a estos cinco compañeros de las cárceles de los Estados Unidos. En España hay un movimiento muy fuerte y en Francia e Italia, también. Es muy difícil estando condenados, pero la lucha sigue.
Lo primero que hecho al llegar a Cuba fue dedicar un libro a cada uno de los compañeros que están encarcelados en los Estados Unidos; es una manera de demostrar la sensibilidad y el cariño que sentimos por ellos. Somos un pueblo que ha tenido que recibir la solidaridad del mundo entero. Me considero un hijo de la solidaridad, por eso, donde es necesaria la solidaridad, ahí estoy.
La solidaridad debiera globalizarse. En otros tiempos, las mujeres y los hombres vivían muy lejos unos de otros. Incluso, hasta podían escudarse en una antigua afirmación: “eso está muy lejos de mi cama”. Pero en nuestra época, hemos vencido las distancias. Son muy cortos los caminos entre Irak y nuestras casas, entre cualquier conflicto que se produzca, por lejano que esté, y la seguridad de nuestros hijos.
En nuestro tiempo, aunque sea nada más que por instinto de conservación, los pueblos, los hombres y las mujeres tenemos que ser solidarios. Nadie puede sentirse seguro en su pequeña libertad, si considera lejana la esclavitud de los otros. Como decía un poeta francés: hay que pasar del horizonte de uno al horizonte de todos. Frente a la globalización capitalista, nos interesa mucho la globalización de la solidaridad.

Y usted representa mucho para Cuba. Suele decir Marcos Ana que tiene años de edad, pero ¿cuántos años de edad tiene realmente?
Realmente tengo 88 años, pero siempre digo que tengo 88 de edad, pero 65 de vida, porque nunca cuento los 23 de cárcel.

¿Y cuál es el secreto de esa juventud mantenida?
El arte de vivir joven es mantener jóvenes las ideas y tener proyectos siempre, porque mientras ellos duren la juventud permanece.
Lo malo es cuando ya se acaban los proyectos y tu curiosidad ha desaparecido, entonces es cuando realmente estás muerto aunque vivas vegetalmente. No he parado de luchar y no tengo tiempo ni para ponerme enfermo.

¿A qué se debe su resistencia durante tantos años, a contar sus memorias?
Ahora me pesa no haberlo hecho hace veinte años, para haber disfrutado de ellas, porque están teniendo un éxito tremendo. Llevan tres meses en la calle y ya se han vendido 22 mil ejemplares.
En los últimos tiempos es cuando comprendo que debía haberlo hecho antes. Pero no lo hacía primero, porque tenía mucho trabajo siempre. Estaba de un lado para otro. Como decía Alberti: era un ciudadano de la vía láctea. Otras veces me decía: tú no eres Marcos Ana, eres Marco Polo, pues nunca había forma de sujetarme.
Y luego, no lo hacía porque tenía cierto pudor de mí mismo porque tengo que contar cosas que evidentemente son momentos vividos – heroicos si tú quieres -, y hablar de esas cosas no me parecía prudente. Igual que cuando salí en libertad y llegaba a los aeropuertos y me esperaban con caravanas de autobuses, con flores y banderas. Recuerdo un libro de María Teresa León: Memoria de la melancolía, que es imprescindible para conocer nuestro tiempo, donde publica una carta que me mandó cuando salí en libertad. María Teresa me expresaba que hay veces que hombres que tienen los mismos sufrimientos y méritos de otros, resumen en ellos los símbolos dispersos. Eso me consolaba un poco. Sé que todo eso ocurrió pero nunca perdí el sentido común. Sabía que la gente veía en mí a los presos encarcelados, a la España perseguida; que la gente me escuchaba porque mi voz era la de muchos. Eso me salvó de caer en cualquier tipo de vanidad.
Por eso le agradecí a José Saramago el prólogo de este libro, porque capta muy bien todo lo colectivo que hay en el libro y cómo recurro constantemente a mis compañeros. Dice que Marcos Ana en lugar de complacerse ante el espejo, rompe el espejo para que en sus fragmentos se vea también el rostro y el sacrificio de sus compañeros.

Ya sabemos qué lo salvó de la vanidad, pero ¿qué lo salvó del no resentimiento?
El sentido común también. Cuando viajo por el mundo me preguntan mucho si tengo deseos de vengarme, tras 23 años de cárcel, habiendo sido torturado, condenado a muerte. Y respondo que sería profundamente desgraciado, si después de los años pasados en prisión mi objetivo fuera vengarme en el sentido más personal y bajo.
La venganza no es un ideal político ni es un fin revolucionario. No me sentiría feliz rompiendo la cabeza al que me torturó ni muchísimo menos. Lucho contra una sociedad que no sirve, para crear otra sociedad donde no puedan nacer ni criarse monstruos como esos, como han sido nuestros verdugos.
No es que no desee vengarme, pero quiero una venganza grande y la única a la que aspiro es, a saber triunfantes un día los ideales por los que he luchado y por los cuales tantos hombres y mujeres perdieron su libertad o su vida. Esa sí que sería una venganza: acabar con el sistema y cambiar la situación.

Acaba de decir que lucha contra una sociedad que no sirve. Y ¿por qué no sirve?
Porque la sociedad capitalista es injusta y caótica al mismo tiempo. Nosotros queremos una sociedad distinta, una sociedad socialista donde desparezcan las desigualdades, el hambre, las guerras y donde el sol salga y caliente para todos.
Naturalmente que tenemos que actuar dentro de esa sociedad y no podemos perder de vista nunca, que debemos hacerlo cada día por tratar de conseguir alguna reivindicación que esté cerca de nosotros. Sobre todo, le debemos decir a la juventud, que hay que luchar por resolver cotidiano, pero sin olvidar que luchamos por una sociedad diferente. La consigna de una juventud emergente en todo el mundo es: otro mundo mejor es posible, y nosotros luchamos por ese mundo.
El poder del capitalismo es enorme porque hemos tenido bastantes naufragios en estos últimos tiempos, pero a pesar de todo, las ideas permanecen porque ellas están por encima de los hombres y sus equivocaciones; están por encima de los partidos y sus errores y por encima también de los estados que no supieron aprovechar ese caudal que representaba un ideal como el del socialismo.
La juventud de hoy, sobre todo en Europa, tiene que luchar por cosas elementales, la comida o el trabajo y nosotros queremos una sociedad donde esas cosas se equilibren, donde no exista la explotación del hombre por el hombre y donde, como decía antes, -el sol salga para todos-.
Una de mis preocupaciones es la juventud, porque la juventud es el futuro. Soy un hombre ya maduro y cargado de historia, pero me preocupa ver a otros compañeros en la misma condición, que no saben hablarle a la juventud, y lo hacen como si fueran apóstoles o mártires.
Tenemos que colocarnos al nivel de la juventud, saber lo que piensan y partir de cómo es, para hacerla como queremos. Vivimos la época en que no sólo hay que comunicar, porque comunicar es de arriba hacia abajo. Hay que comunicarse. En la lucha de las ideas, hay que comunicarse, no comunicar.
Debemos acercarnos a la juventud si queremos descifrar los signos del futuro, porque cada generación tiene la razón de su tiempo. Vivo mucho con jóvenes y tengo una gran esperanza en ellos, porque ya no me quedan años para ver el triunfo de mis ideales y sé que son ellos los que tienen que tomar el relevo.
Entonces, tiene que ser nuestra preocupación fundamental el que los jóvenes nos comprendan y sepan por qué hemos luchado, que tomen la antorcha, que sigan adelante.
En estos momentos existe un gran descrédito político en Europa, y quienes se inhiben más de votar son los jóvenes, no porque sean regresivos, pues son gente incluso revolucionaria, pero no confían en las soluciones políticas. Piensan que son remiendos de tela vieja.
Por eso creo que ganar la conciencia y la voluntad de la juventud es muy importante. Además, no debemos olvidar nunca, como decía un antiguo filósofo: “El impulso y la iniciativa de la juventud valen tanto como la experiencia de los mayores”.

La Revista Digital "COMO EL RAYO"


La revista digital “COMO EL RAYO”, presenta un poemario de:
Don Ramón de Almagro

BALADAS y TANGOS

Presentación
Don Ramón de Almagro es un poeta GRANDE, uno de esos poetas
convencido de que la palabra es el medio más humano de comunicación
para hacer mejor este mundo y más comprensible. Yo lo encajaría como
lírico puro, romántico nuevo, que busca con las palabras componer la
belleza, y a la vez darnos una visión aguda de la vida y de las cosas por su
mucha experiencia. Su voluntad de expresión demuestra una profunda
sensibilidad y sobre todo sinceridad consigo mismo que es una de las
formas de ver más allá del alma como ya escribiera Jorge Guillén en uno de
sus famosos poemas de Cántico.
El poema no es lo que muestra el aspecto físico de los versos rimados o
no, sino su contenido, y don Ramón sabe “anidar en tu pecho/ algo de esto
que hoy late en el mío...” Sí, hay que llegar sin que se note, hay que llegar
a romper los muros del alma, hay que arriesgar en la palabra certera y
precisa. Porque los que callan y cierran su corazón serán infelices para
siempre.
La emotiva inspiración viril y casta de la poesía, porque la poesía no tiene
edad, no tiene orillas, ni sexos, entra como un dulce veneno para instalarse
en el alma y ahí se queda esperando a valientes poetas como Don Ramón
que ha llegado hasta nosotros por el milagro de Internet, para florecer
como semilla latente en nuestros corazones de “almendras espumosas”.


El director
Ramón Fernández Palmeral

Jazmines en Buenos Aires
Es Noviembre y los jazmines
han llegado a Buenos Aires,
con un aroma dulzón
van invadiendo las calles.
En cada esquina hay un niño
que los vende porque sabe
que toda mujer espera,
que todo hombre regala,
que con muy pocas monedas,
se puede alegrar un alma.
Hoy los chicos de la calle
ya no mendigan, trabajan
con ramitos de ilusión
llevan pan para la casa
y unos bolsillos alegres
donde las monedas cantan.
Con el aroma dulzón
se va embriagando la tarde
y en cada mesa tendida
un vaso con flores blancas
nos dice que nadie olvida,
que hay un regalo en el aire,
que es Noviembre y los jazmines
ya perfuman Buenos Aires.
Y este?
Página en Blanco
... y me vuelco a una página en blanco,
a llenar sus renglones vacíos...
...a tratar de formar con palabras,
el poema que venza tu hastío...
...el que pueda volcar en tus ojos
unas gotas de suave rocío...
...el que arranque por fin a tus labios
un susurro que suene a suspiro...
...el que logre anidar en tu pecho
algo de esto que hoy late en el mío...

Miren que español que me ha salido este
¿Será mi abuelo que andará rondando?
Por el Camino del Río
Por el camino del río
camino de enamorados
buscando las fronda espesa
donde en amor hacer nido
se nos va una parejita
de la manita tomados
y el lápiz de algún poeta
los persigue dibujando.
Y que hermosa está la luna,
reflejadita en el agua
y que feliz canta el agua
dichosa de ser un río,
cuanto fulgor en la noche
cuanto brillo en el lucero
y el lápiz de aquel poeta
en todo encuentra un te quiero.
Por el camino del río
camino de enamorados
ya no se ve la pareja,
los de la mano tomados
y hay un revuelo en las hojas
de la vera del camino
y hay risitas por lo bajo
risitas y algún quejido,
es que a ellos como al río
los va empujando el destino
y aquel poeta discreto
se vuelve hacia el caserío
Que destino los poetas
pasan la vida cantando
de amores que viven otros
y ellos se quedan soñando.
Por un camino de río
camino de enamorados
vive soñando el poeta
algún día ser amado.

En esta foto estoy con algunos de los chicos de un colegio en unas de las charlas que
acostumbro dar en Buenos Aires (Cuando me llaman) cosa que es muy de mi agrado, les leo
poemas míos y de mis poetas favoritos con el sólo objeto de despertar el interés por la Poesía
en la juventud.


Noticias de Don Ramón Almagro:
Queridos amigos, por razones de Salud, hace meses que no trabajo ni asisto a ningún tipo
de reunión, pero el próximo Viernes 17 de Noviembre a las 19 Hs de cualquier forma voy a
asistir al acto de homenaje que me realizan en la Biblioteca del Congreso de la Nación, calle
Alsina 1835. Capital Federal.
Como es algo del Estado el horario de iniciación es estricto.
Para comenzar pasarán un vídeo sobre mi vida y mi trabajo que dura unos quince minutos,
luego de lo cual leeré algunos de mis poemas y un cuento y para terminar, tres personas leerán
una simpática comedia costumbrista titulada "El Arreglo" que he escrito en colaboración con
una querida amiga Zorita Gallardo, todo durará una hora y veinte minutos más o menos y están
todos invitados, la entrada es libre y gratuita y será para mi una gran alegría volver a verlos, un
abrazo de este amigo que no los olvida Don Ramón de Almagro.
Soy Don Ramón un poeta nacido en Arrecifes que te invita a conocer su poesía.


"Don Ramón" tuvo su homenaje
El viernes 17 de noviembre, con un lleno total y gente de pie, en el microcine de la
Biblioteca del Congreso Nacional se realizó el homenaje al querido "Don Ramón de
Almagro" o "el poeta del subte". Rodeado de muchos amigos Ramón Valdéz, así es como
se llama, disfrutó del merecido homenaje a un luchador
y ejemplo de vida a tener en cuenta.
Entre los presentes pudimos ver a nuestros vecinos
Susana Fabrykant, destacada recitadora, y también a
Juan José Vieytes conocido como "Chichín porteño",
poeta del barrio de Almagro.

El acto comenzó con la presentación, de parte de los organizadores y luego se proyectó
un video que resume la vida del homenajeado, en el mismo cuenta de qué manera
descubrió su interés por la poesía, siendo ya una persona grande (62 años), se inscribió
para cursar el colegio secundario y allí encontró lo que hoy es su pasión y medio de vida.
Contó que cuando ya había escrito varios poemas e imprimió un cuadernillo, decidió
salir a venderlo para conseguir algunos ingresos que le permitieran mantener su casa.
Entonces pensó que el lugar propicio eran los subterráneos de Buenos Aires.
Pensó "acá cerquita tengo el subte "A" y también el "B", pero voy a ir lejos, por Retiro,
donde nadie me conoce". Tímidamente Ramón relata: Cuando vi venir el primer subte,
dije "no, este viene muy lleno", después cuando pasó otro tampoco subí porque "venía
muy vacío", el tema era que tenía miedo y no me animaba a subir y ofrecer mi trabajo.
Hasta que tomó coraje y fue bien recibido por los pasajeros, cosa que le hizo ganar
confianza y ganarse el afecto de la gente que diariamente lo veía repartir sus
cuadernillos y recitar sus obras en los vagones que recorren las entrañas de nuestra
ciudad.
Después del video, Don Ramón subió al escenario y

recitó varias de sus obras y recibió el aplauso de los
presentes.
Al finalizar el acto y en medio de una multitud que lo
saludaba con gran afecto, le preguntamos al poeta del
subte ¿Cómo vivió este merecido homenaje?

- Fue algo realmente muy emocionante, más que nada
porque me encontré con un montón de amigos que me ha brindado la poesía, gente muy
buena
- Me enteré que se mudó.
- No me hables de eso que me duele, la verdad que tuve que irme de Almagro por una
necesidad de mi señora, que no puede bajar las escaleras y tuve que buscar un lugar
bajo. Una de mis hijas me consiguió esto en Villa Crespo, la verdad que me dolió
mucho y siento como que le fallo a mi barrio querido. Vamos a ver, si me consiguen
algo barato vuelvo a Almagro.
Me alejé del lugar con la satisfacción de ver como un hombre sencillo, pero con mucha
sensibilidad y ganas de vivir, pudo imponerse a la adversidad y encontrar placer en lo
que hace y también cosechar gran cantidad de amigos que lo conocieron a través de sus
poesías.

www.info-almagro.com.ar (20/11/06)

Ilustraciones del artista plástico Ramón Fernández
REVISTA COMO EL RAYO
Alicante (España), septiembre 2006

Documental "Que mi nombre no se borre en la Historia"


Aqui os dejo el Documental que se hizo en 2004 "Que mi nombre no se borre en la Historia"













Comprar Libro "El Niño de la Prisión"


EL NIÑO DE LA PRISIÓN Así me llamaban. Los compañeros, los carceleros. Un día me dijo uno: "Andrés, me van a fusilar; me despediré de ti cuando lo vayan a hacer, lo verás". Lo vi. Había una sala con una ventana desde la que se veía a los que iban a matar. Y le vi, se llamaba Zoilo Santiago Guijarro, y cuando lo iban a fusilar me gritó: "¡Andrés, niño de la prisión, que tengas más suerte que yo! Un abrazo que no te puedo dar, porque voy atado". Eso me dijo el fusilado aquel día. No se me olvida nunca el nombre.


Si alguien estuviera interesado en el Libro de Andrés Iniesta lo puede encontrar en las librerías que se detallan o oponiéndose en contacto con la editorial directamente. Pero ahora mismo esta agotado y hasta Julio no sale la nueva Edición. Habra que tener paciencia, pero merece la pena esperar y comprarlo.

En Cuenca:
Librería EVANGELIO
Plaza de la Hispanidad 1
Cuenca

Librería ANTONA DIDAK
Padre Ocaña 2
Tarancón

En Madrid:
Librería MACHADO
Marqués de Casa Riera 2
Madrid

Casa del Libro
Gran Vía 29
Madrid

EL GALEÓN
Sagasta 7
Madrid

PARADOX
Santa Teresa 2
Madrid


En Barcelona:
MAITE LIBROS
Vía Augusta 64
Barcelona

LAIE
Pau Claris 85
Barcelona

DOCUMENTA
Cardenal Casañas 4
Barcelona

EDITORIAL: Siddharth Mehta Ediciones
Para los pedidos de Valencia o algún otro sitio donde no tengan distribución pueden derivar el pedido directamente a la editorial o preguntando en su libreria habitual.
Teléfono de Siddharth Mehta: 91 522 1648
Fax: 91 521 5717

Almodóvar rodará la vida de Marcos Ana


Hoy el periódico el País ha desvelado el secreto que durante una semana me tenía en ascuas, y que mi querida amiga Eva ha sabido guardar muy bien, gracias porque me ha encantado la noticia, aunque al parecer se nos adelantaron los cubanos que ayer lo publicaban. Os dejo las dos noticias de ambos periódicos y decir que ha sido una grata Sorpresa, pues habría que hacer no solo una, sino varias películas de la intensa vida de Marcos Ana.



Almodóvar rodará la vida de Marcos Ana
El director manchego adquiere los derechos de la biografía del poeta comunista
El País\JOSEBA ELOLA - Madrid - 17/02/2008

Hace algo más de cuatro meses, el domingo 30 de septiembre, Pedro Almodóvar se enamoró de una historia. Fue un fogonazo que le asaltó al leer las páginas de este periódico.

Aparecía publicado en el suplemento Domingo un avance de las memorias de Marcos Ana, poeta que se convirtió en voz de los presos de la era franquista. Relataba su salida de prisión tras 23 años entre rejas: la luz cegadora, los mareos al circular en coche, el incómodo reencuentro con la libertad y el vértigo ante su primera experiencia amorosa, a los 41 años. Ese hombre temeroso que nunca había estado con una mujer, sus titubeos, esa prostituta que se enternece con su historia y no quiere cobrarle, ese paseo de madrugada por la Gran Vía y esa noche inolvidable se convirtieron rápidamente en celuloide en la cabeza del cineasta manchego. Al día siguiente, el mismo lunes por la mañana, Almodóvar pedía que le enviaran el libro. A los cuatro días decidía que quería conocer a Ana y hacer la película. La semana pasada cerró el acuerdo para hacerse con los derechos.

Subiendo las escaleras camino de su piso, Marcos Ana se queja de la rodilla, pero sube como un tiro: "No tengo tiempo para estar enfermo, por eso estoy así a los 88 años", dice. Desde luego, aparenta 65. Una foto del Che Guevara preside su librería. Con un puñado de cuadernos de poemas entre las manos, cuenta que su relación con el director manchego puede ser el inicio de una gran amistad, "como en el final de Casablanca". Ana -nacido Fernando Macarro Castillo, adoptó los nombres de su padre y su madre para firmar- ingresó en prisión a los 19 años y sobrevivió a abominables torturas y a dos condenas de muerte. En el año 1954, encerrado en una celda de castigo, empezó a escribir poemas apoyándose del revés del plato que le daban para comer. A la luz de un minúsculo candil, hecho con un tintero, alcohol y mecha, compuso versos que pronto trascendieron los muros de prisión y empezaron a ser publicados por comités de solidaridad en el exilio. Los compañeros presos que salían en libertad los memorizaban para poder dictarlos a su salida. Se convirtió así en una voz intramuros de la España perseguida.

Escribir sus memorias era una de sus asignaturas pendientes. Ya en una madrugada de 1963, apenas dos años después de salir de prisión, su amigo Pablo Neruda le abroncó tras una larga noche en que Ana le contó su vida: "¡Somos unos insensatos, las palabras se las lleva el viento, si hubiéramos tenido un magnetofón ya tenías escrito el libro!", exclamó el poeta chileno. Ana, humilde hasta decir basta, nunca osó negociar la publicación de sus poemas: "La poesía era un arma más para luchar por las libertades, no sé si mis versos son buenos o malos, sólo sé que fueron necesarios", dice con la lucidez de un hombre que sigue viviendo a contrarreloj, ganándole tiempo al tiempo, intentando recortar el efecto de 23 años entre rejas. Hace tres años, las presiones de sus amigos le llevaron a ponerse a escribir por fin sus memorias, Decidme cómo es un árbol (Editorial Umbriel-Tabla Rasa), el material en el que se basará Almodóvar, que hará dos películas antes de ésta (en mayo empieza a rodar Los abrazos rotos).

Gran amigo de Rafael Alberti, Ana es un comunista convencido: "Lo único que puede compensarme a mí es el triunfo de mis ideales", dice con voz cadenciosa, profundo. "Solidaridad es hoy la palabra más hermosa y más necesaria. Este mundo es muy injusto y eso tiene que explotar. Muchos jóvenes saben que otro mundo es posible".

UN HOMBRE BUENO "PEDRO ALMODÓVAR"
El superviviente Marcos Ana representa el mejor modelo de reconciliación, una asignatura que cada década parece más pendiente en nuestro país.
Marcos ha sobrevivido a varias penas de muerte, a muchas jornadas de tortura en las que le dejaban por imposible, convertido en un amasijo de carne, a la durísima vida carcelaria, en condiciones dantescas, expuesto a todas las enfermedades del cuerpo y de la mente. Pero especialmente, Marcos Ana ha sobrevivido con una limpieza impresionante al odio. Él es lo contrario al discurso de las "heridas abiertas", las suyas, profundas y persistentes (22 años, desde el año 39 al 61, arrastrándose por distintas cárceles franquistas, dan para muchas y variadas heridas) como decía, sus heridas las cerraron sus propias ganas de vivir y de convivir. Su pasión por la vida, y por la vida de los otros.
Es emocionante, cuando en el libro decide no dar el nombre de un compañero que le denunció (aunque a causa de esta denuncia le cogieron y le condenaron a muerte), no le nombra pensando que el traidor tendrá en la actualidad, hijos, sobrinos y nietos, que no son responsables de su traición y que ahora se sentirían avergonzados.
Marcos Ana es un modelo de víctima, en estos años en que las víctimas salen a las calles (todo su derecho) a gritar su dolor (nada más humano) pero que en ocasiones desafinan de un modo estridente. Marcos es una víctima que no pide venganza. Pide que el horror que el pueblo español vivió durante y después de la guerra no se vuelva a repetir
Es muy importante, y ya sé que es un tema delicado (todo mi respeto y solidaridad a las víctimas de todo tipo de violencia), es esencial que las víctimas no sean un impedimento para la reconciliación.
Marcos Ana representa todo esto. Y por ello le admiro, le quiero, y porque en el trato personal es lo más parecido a un ángel. No he conocido a nadie tan bueno. Por eso me gustaría hacer una película sobre su vida. No existen tantos hombres buenos sobre los que hacer películas, en mi cine, desde luego, brillan por su ausencia. Pero naturalmente no es por su bonhomía, por rara que sea esta cualidad, por lo que quiero hacer la película.
Su libro de memorias Decidme cómo es un árbol contiene en todos sus capítulos material cinematográfico de primer orden. Da para varias películas, muy distintas y de diversos géneros.
La que a mí me interesa, la que espero abordar dentro de dos o tres años, una vez que termine las dos películas que tengo entre manos, empezaría con Marcos Ana saliendo de la cárcel en el año 61. Según él mismo confiesa era un niño de 42 años que se da de bruces con la libertad, en el Madrid de principio de los 60. La experiencia física fue durísima, sus sentidos no están acostumbrados a los espacios abiertos y extensos, ni a la luz, montar en un vehículo le provocaba vómitos. Tampoco está acostumbrado a la presencia de las mujeres jóvenes. Le atraen enormemente pero reacciona como un niño.
Hay imágenes muy plásticas en el libro cuando describe su fascinación por el sexo opuesto. Cuando ve una mujer, la sigue a escondidas hasta que desaparece en la boca del metro, o tras la puerta de su casa.
Una de las primeras noches en libertad encuentra a un antiguo compañero, que le lleva a un cabaret. Poco después le deja solo, con una de las prostitutas a la cual le ha pagado para que le atienda toda la noche. Esa primera noche con una mujer es lo que quiero contar. A lo largo de esa noche aparecerá todo su pasado, y el pasado de la prostituta a la que no me queda más remedio que relacionar con alguno de sus compañeros de prisión para cerrar la historia...
Juntos recorrerán el Madrid nocturno de la época, intercambiando soledades. Es la historia del primer amor de Marcos Ana, una prostituta que al final de la noche no le cobró, porque noches como aquella no tienen precio.



Almodóvar dedicará filme al poeta español Marcos Ana
La Habana, 16 feb (PL) La vida del célebre poeta español Marcos Ana será llevada a la pantalla grande por su coterráneo Pedro Almodóvar, anunció aquí el editor del primero, Osmán Vega.

Durante un coloquio en la XVII Feria Internacional del Libro para presentar el más reciente título de Ana, Decidme cómo es un árbol, el representante de la editorial Tabla Rasa significó la importancia del octogenario intelectual, combatiente de la Guerra Civil española.

Nacido en Salamanca en 1920, Fernando Macarro Castillo (Marcos Ana) guardó prisión durante 23 años por su lucha contra el franquismo.

Fue liberado en 1961, recorrió Europa y gran parte de América para promover la solidaridad con los presos políticos y denunciar las prácticas fascistas que, por entonces, se realizaban en su país.

Fundó y dirigió en París, hasta finales del régimen de Francisco Franco (1892-1975), el Centro de Información y Solidaridad con España, que presidió Pablo Picasso. (Tengo que aclarar que el Cise (Centro de información y Solidaridad con España) fue fundado por Teodulfo Lagunero, que no solo ayudo económicamente, sino con ideas y compartiendo la misma pasión y esperanzas que Marcos Ana, y arriesgándose mucho, además de ayudar por ejemplo a Santiago Carrillo a pasar clandestinamente a España).

Con prólogo del escritor portugués José Saramago, el volumen recoge las memorias de la prisión y la vida del poeta, amigo de los chilenos Pablo Neruda y Volodia Teitelboim, y del cubano Nicolás Guillén, entre numerosas personalidades de la literatura universal contemporánea.

La foto de portada fue tomada al pie de la llamada Celda Ciega, donde Ana permaneció castigado durante 107 días por su incansable actividad comunista en prisión. (Hace referencia a la foto de portada del Libro "Decidme cómo es un Árbol")

Decidme como es… se presentará el mes próximo en la República Bolivariana de Venezuela.

El poeta Marcos Ana rememora sus 23 años en cárceles franquistas



Es comunista, poeta y luchador. Marcos Ana (Salamanca, 1920) fue uno de los presos políticos que más tiempo pasó en las cárceles franquistas: 23 años. En todo ese tiempo su refugio fue la poesía. A través de ella mostró la realidad de las prisiones al conseguir que esos versos salieran de entre rejas de forma clandestina. Él era una voz de los sin voz. Así que cuando salió a los 41 años recorrió toda Europa y América como símbolo de la revolución antifranquista. Unos años convulsos que intenta revivir en sus memorias 'Decidme cómo es un árbol', con las que pretende «zarandear el corazón de la gente».

Para el poeta era el momento oportuno de escribir este libro. «Ahora o nunca», confiesa. A sus 87 años cree que todo el mundo debe conocer la realidad de esa época para que no vuelva a suceder. «Es una obligación mía. No creo que deba ocultar todo el sacrificio vivido. Es una aportación a la Memoria Histórica». Torturado y condenado a muerte, dejó de un lado su sufrimiento por un deber mayor. «Gente importante como Rafael Alberti, Louis Aragon y Pablo Neruda lucharon por mi libertad. Y el día que salí, en el patio, los compañeros me decían que no les olvidara. Esas palabras se me quedaron grabadas. Así que he llevado el testimonio de mis compañeros por todo el mundo».

Esa fue su arma una vez en la calle, pero en las celdas era la poesía. Él nunca negoció con una editorial. Sus versos salían de forma secreta. «Teníamos muchos procedimientos: sobornar a unos guardias, otros tenían ideas proclives a las nuestras, a través de tubos de pasta, cajas de doble fondo...». En ocasiones, algunos compañeros que salían en libertad memorizaban los poemas para luego transcribirlos. «Pero a más de uno se le olvidó un verso y lo ponía de su cosecha». Daba igual porque el objetivo era «reflejar nuestro calvario».

Identidad oculta

Todos esos poemas quedaron desperdigados por medio mundo y ahora Marcos Ana está tratando de recopilarlos todos. «Estamos preparando una antología de todo mi trabajo. Y me sorprende que haya libros míos que desconocía». Poco a poco sale todo a la luz porque durante años permaneció en la sombra. Su propia identidad está oculta. Su verdadero nombre es Fernando Macarro, pero como entonces era necesario un seudónimo, optó por los nombres de pila de sus padres «en homenaje a ellos».

A pesar de todo lo vivido, en las memorias de Marcos Ana no hay cabida para el rencor. «Cuento cosas atroces, pero lo compenso al no dar el nombre de mis verdugos porque no quiero que sus familias carguen con esa culpa. Es un libro sencillo, basado en una realidad que busca acercarse a la gente».



01.12.07 - IRATXE GÓMEZ

El Amor


TEXTO MIENTRAS CARGA LA IMAGEN El amor
El amor es cuando la mano del destino
nos hace una señal y todos los seres del mundo, aún los más queridos, se oscurecen, solo queda brillando, como una llama enorme el ser amado y hacia él volamos, sordos e irrazonables en busca de nuestro mayor éxito o nuestro mayor fracaso, todo depende de la suerte, nada más que de la suerte.
¡Qué Dios te Bendiga!
Don Ramón

Lo que hace la vida más difícil y a la vez más interesante es que ninguno de nosotros somos un individuo completo, somos nada más que una mitad ansiosa hasta la desesperación por la otra
Don Ramón

Se que hay muchos que no creen en este día, que es un día meramente comercial, pero supongo que todos creemos en el amor, asi que quiero compartir con vosotros lo que me ha enviado Don Ramón en este día de los enamorados, ya que como poeta, es un cupido del amor. Gracias Don Ramón.

La corta vida de las Trece Rosas


La corta vida de Trece Rosas
Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este de la Almudena (Madrid). Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

LOLA HUETE MACHADO 11/12/2005

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de 19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso, de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden impuesto por el general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

En el ambiente de ese verano de posguerra –tristísimo para unos y glorioso para otros–, se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración, en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes, las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos de mujeres. “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino…”, voceaban las radios de Madrid. “Juro aplastar y hundir al que se interponga en nuestro camino”, advertía Franco en sus discursos.

Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas. “Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (…) a la pena de muerte”, dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido “cobradora de tranvías durante la dominación marxista”.

Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja, parecían tranquilas” (María del Pilar Parra). “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?” (Mari Carmen Cuesta). “Si fue terrible perderlas, verlas salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados] antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados” (Carmen Machado).

Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar “las trece rosas”, y su historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida y fascismo. Un episodio sobre el que nunca se habrá escrito mucho. Lo investigó el periodista Jacobo García, ya en 1985. Lo noveló el escritor Jesús Ferrero en su libro Las trece rosas (Siruela, 2003), en el que dedica un capítulo a cada una de las muchachas y con su literatura las dota de vida y palabra, de sentimiento y dolor; le pone cara a sus verdugos… Lo documentó durante dos años, sin ficciones, y por eso aún con mayor crudeza el periodista Carlos Fonseca en Trece rosas rojas (Temas de Hoy, 2004): “No conocía la historia, no la busqué; ésta me buscó a mí a través de unos documentos que guardaba un tío de mi padre que pasó 20 años en la cárcel. Localicé el sumario, investigué; los familiares pusieron el material que tenían a mi disposición”. En su libro duelen los testimonios de las familias, el momento de la condena, la partida hacia la muerte, la locura posterior de las madres de las fusiladas ante su pérdida, la indiferencia del régimen.

Retoma la historia de las trece rosas ahora la productora Delta Films en un largometraje documental títulado Que mi nombre no se borre de la historia, tal como pidió Julia en los últimos minutos de su vida. En la película se muestra el drama personal y el contexto social, político (su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas, JSU) y bélico en el que se mueven las protagonistas. “Es el primer documental sobre el suceso y entendimos que era urgente hacerlo porque son pocos los testigos vivos. Si no se recogen ahora sus voces, permanecerán para siempre en el olvido”, dicen los directores, Verónica Vigil y José María Almela.

El destino triste de estas mujeres que no pudieron envejecer ha sido citado también en libros de Dulce Chacón o Jorge Semprún, y este mismo otoño lo acaba de llevar a escena la compañía de danza y teatro Arrieritos. Además ha sido inspiración para una organización socialista recién creada, Fundación Trece Rosas, “orientada a proyectos e iniciativas en las que se profundice en la igualdad y la justicia social”. Y aún más: su vida y muerte es el argumento del próximo filme de Emilio Martínez Lázaro, con guión de Ignacio Martínez de Pisón y asesoría de Fonseca.

“Tras entrevistar a sus compañeros de organización, a sus familiares, concluimos que las trece rosas eran mujeres que sabían bien lo que hacían, y que con gran valentía y clarividencia lucharon contra el régimen antidemocrático que se avecinaba”, comentan Vigil y Almela. “Se afiliaron a la JSU de forma consciente; pudiendo quedarse en casa, salieron a la calle y optaron por luchar y defender la II República española, desempeñando diversas labores durante la defensa de Madrid y poniendo en riesgo sus propias vidas”. Según Fonseca, el régimen franquista “adoptaba un tono paternalista con las mujeres en sus mensajes, pero trató con igual inquina a hombres y a mujeres. La miliciana era para los vencedores la antítesis de la mujer, cuya misión en la vida era ser madre y reposo del guerrero”. Para Santiago Carrillo, que fue primer secretario general de la JSU, “en las guerras, son ellas siempre las que más sufren… Y el régimen de Franco hizo todo lo posible por destruir el espíritu de libertad de las mujeres que se había creado con la República”.

Ellas se llamaban Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, Adelina García Casillas y Julia Conesa Conesa. Eran modistas, pianistas, sastras, amas de casa, militantes todas, menos Brisac, de la JSU. El suyo se considera uno de los castigos más duros a los vencidos de la posguerra. Una respuesta, dicen, al asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, a su hija y su chófer el 27 de julio anterior.

“El número de detenciones diarias en la capital era muy variable en 1939, aunque muchos días la información titulada ‘Detención de autores de asesinato’ estaba formada por más de cien nombres…”, escribe Pedro Montoliú en su reciente e interesante libro Madrid en la posguerra, 1939-1946. Los años de la represión (editorial Sílex) que le ha supuesto cuatro años de investigación y en el que describe el ambiente de aquel tiempo: “Los peores meses fueron junio, con 227 fusilados; julio, con 193; septiembre, con 106; octubre, con 123, y noviembre, con 201. Por días, los más sangrientos fueron el 14 de junio: 80 fusilados; 24 de junio, 102; 24 de julio, 48; el 5 de agosto, 56. (…) Ese día, y 48 horas después de dictar sentencia, fueron fusiladas las ‘trece rosas’, de entre 18 y 23 años, que habían intentado reconstruir la JSU en la clandestinidad”.

Vigil y Almela enfocan su película preguntándose cómo se podía llegar a ejecutar una sentencia tan infame. “¿Qué había pasado en España? ¿Qué acontecimientos habían azotado el panorama político y social de aquel entonces?”. Miraron entonces hacía la organización política juvenil de la que las trece rosas eran miembros, la JSU, y a su papel en el transcurso de la guerra.

“Franco se proponía destruir hasta la simiente de los rojos en este país… y al decir rojos, estoy diciendo los simples demócratas, los liberales, cualquier recuerdo de los tiempos en que España había sido libre”, declara Carrillo en el filme. La organización nació en marzo de 1936 de la fusión entre la Unión de Juventudes Comunistas y la Federación de Juventudes Socialistas. “Luchábamos por un ideal”, dice una de sus miembros. Otra: “Nos afanábamos por la libertad, por un mundo mejor, porque el trabajador pudiera vivir en condiciones”. Una tercera: “Defendíamos la República que había sido elegida en 1931, mejorándola”. Y cuarta: “Mi conciencia política surgió tan pronto empezó la guerra. Tenía 15 años y debía pelear, no había más remedio”. En 1939, la JSU se encontraba deshecha, sus líderes encarcelados… Sólo se contaba con el coraje de sus miembros para reorganizarse.

“Crear una estructura clandestina es siempre algo muy difícil. Hay que concentrar los esfuerzos. Y en ese periodo los concentramos en la creación, sobre todo, de un partido comunista clandestino”, afirma Carrillo. Para el régimen, según el periodista Jacobo García, la JSU representaba un gran peligro: “Dada la juventud de sus militantes, estaba destinada a sobrevivir durante muchos años y a plantear problemas al régimen franquista durante muchos años, a corto, medio y largo plazo”. Debía desaparecer.

Así, estando todos los hombres en prisión o en el exilio, de la reorganización se encargaron las mujeres o los jóvenes. “Queríamos seguir luchando, recuperar dinero para ayudar a los presos, para sacarlos, para sacar a mi hermano; queríamos, pero no lo conseguimos…”, apunta Concha Carretero. “Te cogían enseguida”, rememora Nieves Torres. “Era un Madrid triste, reservado, la gente no se atrevía a mirar a nadie; si ibas en el metro, todo el mundo iba con la cabeza baja”, dice Mari Carmen Cuesta. Se tira de los detenidos, se utiliza la tortura para conseguir delaciones, y así, poco a poco, va cayendo la organización. “A los presos los sacaban a la calle y los usaban como gancho, detrás iban dos policías. Así me detuvieron a mí”, sigue Torres.

Las trece rosas fueron elegidas para morir entre las 4.000 reclusas hacinadas en Ventas en un espacio pensado para 400 (más de 280.000 presos políticos se contaban en 1939 en España). ¿Por qué ellas y no otras? El escritor Jesús Ferrero imagina una posibilidad literaria y azarosa en su libro: “Roux, Cardinal y el Pálido habían comido opíparamente en el Ritz y se sentían alegres (…). Una hora antes les había llegado la orden de elegir a quince mujeres, preferentemente menores de edad, para conducirlas a juicio. Ya en comisaría, una señora, que se sentía agradecida porque habían liberado a su hija, le regaló al Pálido un ramo de rosas. Eran quince… El Pálido lo cogió y, mirando a Cardinal y a Roux, dijo: ‘Señores, ha llegado el momento de decidir quiénes van a ser las quince de la mala hora. Bastará con ponerle un nombre a cada una de las rosas… Empezaré yo’, dijo tomando una flor. ‘Y bien, esta rosa de pasión se va a llamar Luisa. No conseguí que esa bastarda pronunciara una sola palabra en los interrogatorios. Por poco me vuelve loco’. ‘Y ésta, Pilar’, dijo Cardinal. ‘Y ésta se va a llamar Virtudes’, susurró el Pálido con precipitación. ‘Y ésta, Carmen’, dijo Cardinal. ‘Lo merece más que nadie. Nunca me miró bien esa condenada’. ‘Y ésta, Martina’, anunció Roux. ‘Está siempre ausente. Seguro que ni siquiera se va a dar cuenta de que ha muerto”.

Ficciones aparte, ellas sí se daban cuenta. De sus condiciones (“La posguerra fue peor que la guerra”), de las humillaciones (“Se ve que les gustó mi pelo y me dejaron pelona, pelona; me lo cortaban y me lo enseñaban, ‘¿no te da pena este ricito?”), de lo que les esperaba (“No bastaba con estar tú en la cárcel, todo tu entorno tenía que expiar por tu pecado”), de lo que significaba pertenecer a los derrotados (“Nos trataban de lo peor, muchas palizas, muchas vejaciones”), de lo que perdían (“Estuve 16 años en prisión, se me fue lo mejor de mi juventud…”).

Así lo cuentan en la película Maruja Borrell, Nuria Torres, Mari Carmen Cuesta, Concha Carretero, Ángeles García-Madrid, entre otras muchas, de las que fueron amigas, conocieron y/o compartieron celda con las trece rosas en aquellos días. Hablan de las penurias, de la vida cotidiana en una prisión en la que sólo se comían “lentejas de Negrín”, de los petates en el suelo, de la desconfianza (“No te fiabas de nadie porque se decía que los franquistas habían metido chivatas dentro”), y hasta de su capacidad para sobrevivir, intimar, quererse y reírse de sí y de su situación. Hablan de las terribles noches de saca, de cómo todas salían temerosas a la galería para ver quiénes eran las elegidas para morir, de cómo sucedió todo en aquella noche terrible de agosto. “Para mí es un recuerdo muy amargo, muy amargo”, llora aún hoy desconsolada Mari Carmen Cuesta, entonces de 16 años.

En la película de Delta Films y en el libro de Fonseca se recogen testimonios de parientes: las sobrinas de Julia, de Dionisia, de Martina… Y del hijo de Blanca Brisac y Enrique García, quizá la más triste de todas las historias: “Mi padre pertenecía a la UGT, pero mi madre… dijeron que era de la JSU, y yo sé que no militaba. Lo puedo jurar”, dice. A ambos los ejecutaron ese 5 de agosto de 1939, cuando él tenía 11 años. “Determinadas corrientes revisionistas pretenden hoy cambiar la realidad de los hechos y esto sí que es muy peligroso. No se trata de generar sentimientos revanchistas. En ninguna de las entrevistas que hicimos percibimos rencor. Al contrario, fue toda una lección de humanidad. Nuestro documental trata de concederles el minuto de duelo que en su día se les negó”, cuentan Vigil y Almela.

Fue Blanca Brisac, sin embargo, quien mejor lo expresó, mientras escribía a su hijo esa noche, ya en capilla: “Voy a morir con la cabeza alta… Sólo te pido… que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor… Enrique, que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la cimentaron a mí… Hijo, hijo, hasta la eternidad…”.

Entrevista Don Ramón por el Kebran


Aqui os dejo la entrevista que el amigo Kebran le hizo a Don Ramón para la revista el Creatura, y que al igual que yo conoció a Don Ramón buscando información de Marcos Ana, y yo gracias a Don Ramón lo conocí a él, casualidades de la vida.

ENTREVISTA DON RAMÓN DE ALMAGRO
La vida está llena de coincidencias, algunas no deseables y otras como la que transcribo maravillosas. Conocí “virtualmente” a DON RAMÓN DE ALMAGRO intentando recopilar información sobre un gran poeta y gran olvidado(MARCOS ANA) a quien intentaré diseccionar en algún próximo CREATURA. La historia(con H, pues es muy importante, esto ,lo entenderá DON RAMÓN) de este hombre es conmovedora. Este hombre es “especial” porque vive de la poesía. Su sustento proviene de los cuadernitos que vende en el suburbano de BUENOS AIRES POR 2 pesos. Almacenero durante 25 años, el “corralito” lo dejó en la ruina. Retomó los estudios “encontrando” la poesía en ellos. Logró componer algunos poemas y en el año 1998 comenzó a venderlos en el SUBTE que es como allá se conoce el suburbano.

Es maravilloso que alguien te ofrezca poesía y si es tan sincera y hermosa como la de este hombre .Se descubre un poeta en cada hombre, no tengo la menor duda. DON RAMON cada día ofrece sus poemas a los viajeros del SUBTE con toda su ilusión, pues es éste su único medio de vida. DON RAMÓN DE ALMAGRO firma asi porque vive en ese barrio bonaerense desde hace más de 60 años, pero nació en Arrecifes, un 10 de abril de 1934.

Kebrantaversos:¿De dónde saca la fuerza necesaria para cada día acudir al SUBTE y alegrar un poco el día a la gente con sus poemas?
DON RAMON: BUENO LO QUE ME LLEVÓ A SACAR FUERZAS DE FLAQUEZA Y AFRONTAR EL MOMENTO TAN DÍFICIL QUE FUERON LOS PRIMEROS DÍAS FUE LA NECESIDAD. LA NECESIDAD DE MOVER MONTAÑAS. PRIMERO FUE LA NECESIDAD ECONÓMICA Y HOY LA NECESIDAD DE QUE MI POESIA SEA CADA VEZ MÁS RECONOCIDA.

K: ¿Qué escritores han inspirado sus poemas?
D R: TE PUEDO DECIR LOS POETAS QUE ME HAN GUSTADO TODA LA VIDA, LOS QUE ME HAN DADO UN GUSTO POR CIERTO TIPON DE POESÍA, COSA QUE LUEGO AL PONERME A ESCRIBIR YO SIN DUDA ALGUNA HAN TENIDO INFLUENCIA SOBRE MI OBRA. ELLOS SON BÉQUER, RUBÉN DARÍO, NERUDA, MARTÍ Y BENEDETTI

K:¿Cuántos cuadernillos de poesía ha vendido a lo largo de todos estos años?
D R : EN 8 AÑOS HE VENDIDO ALREDEDOR DE 60.000, Y HE PUBLICADO ALREDEDOR DE 75.000 PUES MUCHOS SE PIERDEN O LOS REGALO.


K: ¿Existe el poema perfecto?
D R: PARA MI EN “LA ROSA BLANCA” MARTÍ LOGRA LA PERFECCIÓN. ES UNA REDONDILLA PERFECTA, CONMUEVE POR SU MENSAJE Y ALCANZA UNA BELLEZA MUY DÍFICIL DE LOGRAR. MIS POEMAS NO SON PERFECTOS, PERO SIN DUDA CONMUEVEN.

Leo detenidamente el cuadernillo de DON RAMÓN DE ALMAGRO titulado “UN VIAJE POÉTICO” y formulo la pregunta siguiente: ¿ES POSIBLE QUE UNO DE LOS MEJORES POETAS DE LA ACTUALIDAD EN LA ARGENTINA DEBA VENDER SU POESÍA EN CUADERNILLOS EN LOS TRENES DEL METRO DE BUENOS AIRES?
POEMA DEL OLVIDO
“TÚ PUEDES OLVIDAR Y LOS RECUERDOS
SE PEGAN A MI PIEL, SON UN CASTIGO.
TÚ PÙEDES OLVIDAR, YO SÓLO VIVO
AÑORANDO EL QUERER QUE SE HA PERDIDO.
TÚ PUEDES OLVIDAR Y A CADA NOCHE
MIL VUELTAS YO LE DOY BUSCANDO OLVIDO.
TÚ PUEDES OLVIDAR ¡AY SI PUDIERA!
OLVIDAR COMO TÚ….SIN UN SUSPIRO”

DON RAMÓN DE ALMAGRO

Entrevista a su paso por Valencia



Marcos Ana: "No sé si mis versos eran buenos, pero sí necesarios. Eran un arma para luchar"

Los poemas que Marcos Ana escribió en sus 23 años en cárceles franquistas -tiene el triste privilegio de ser la persona que más años estuvo preso- han recorrido medio mundo. Fernando Macarro (su nombre real) presentó ayer en Valencia sus memorias.

Levante-EMV, Alfons Garcia, Valencia (05-02-2008)
Marcos Ana no aparenta 88 años. "En realidad tengo 65. Los 23 de cárcel no los cuento", bromea. Entró en prisión con 19 y salió con 42. No había estado con ninguna mujer y su tardía iniciación sexual es uno de los episodios más emotivos de sus memorias (Decidme cómo es un árbol, editorial Umbriel). Sobrevivió a dos penas de muerte y a las torturas. La cárcel fue su universidad y los poemas que empezó a escribir entre rejas han llegado hasta Japón y son hoy símbolo de la lucha antifranquista. Su madre murió en una zanja, cerca del penal de Burgos, donde había ido para intentar verlo. Conversar con él representa el gozo de hablar con quien conoció de cerca a figuras clave del siglo que se fue: Neruda, Alberti, Miguel Hernández

-¿Por qué ha esperado a los 88 años para contar sus años de guerra, cárcel y exilio?
-Neruda me dijo que lo que no se escribe no permanece, que hasta lo más humano se acaba mecanizando. Pero mi misión era otra, luchar mientras quedara un preso político. Ha sido ahora cuando he comprendido que mi vida está ya madura y que no tengo ningún derecho a que la juventud no conozca nuestra vida. Yo soy sólo un representante de mi generación, uno más de los miles que sufrieron.

-El que más años seguidos estuvo en prisión
-Pero hasta cierto punto soy un privilegiado, porque luego viajé por todo el mundo y conocí a las personas más importantes. Otros se topaban con un terreno inhóspito al salir de la cárcel. He escrito el libro pensando en la inmensa mayoría de gente que no nos conoce y que tiene una imagen prefabricada, deformada y a veces infame de nosotros. Es un libro generoso, sin rencores ni odio.

-¿Se lamenta del trato recibido?
-Nos han presentado como asesinos, violadores, incendiarios

-Usted sí que admite que hubo excesos republicanos al inicio de la guerra civil
-La diferencia es que esa no era la política de la República. Eran hechos incontrolados, que duraron tres o cuatro meses. En cambio, el avance de los sublevados dejó una carretera de cadáveres. Y después están 40 años matando. No aceptamos que se quiera establecer una justicia salomónica y decir que hubo violencia en los dos lados. En la otra zona fue un ideario oficial: acabar con todos los que no pensaban como ellos. Además, no puede ser igual luchar contra la libertad que defenderla.

-¿Siente frustración por la beatificación de religiosos matados en la guerra civil?
-No. Me produce indignación que después de 30 años de democracia no se nos haya restituido el honor. No se ha reconocido la aportación de los demócratas republicanos a esta sociedad. La Ley de Memoria Histórica es escasa y casi una humillación, porque trata de justificar las cosas. Lo principal hubiera debido ser la anulación de todos los procesos de la dictadura.

-¿Qué recuerda de Miguel Hernández?
-Me tropecé con él en la cárcel de Conde Torreno, pero poco tiempo, unos días. En la prisión de Porlier, en los años 60, conmemoramos sus 50 años con una obra de teatro clandestina que llamamos Sino sangriento. Es increíble que lo pudiéramos hacer en la cárcel, con cientos de presos que guardaban un silencio casi religioso en el que sólo se oían los pasos de los guardianes. Nunca ha habido un homenaje tan entrañable y con tanto riesgo. Él era un ejemplo para todos. Yo digo que murió de franquismo, porque no fue atendido como debía de una tuberculosis purulenta.

-¿Sigue escribiendo poesía?
-Sí, cuando me enamoro, cosa que hago con bastante frecuencia perdiendo el sentido de la realidad. Pero nunca he negociado con ninguna editorial. Yo sacaba los poemas de la cárcel y los publicaban los comités de solidaridad con España que había por todo el mundo. Me han llegado incluso en turco y japonés.

-¿Alguna opinión sobre la poesía que se hace ahora?
-Hay mucha poesía de evasión. Yo no sé si mis versos eran buenos o malos, literariamente hablando, pero sí sé que eran necesarios, porque eran un arma para luchar y se multiplicaban entre los pueblos, porque no era mi voz, sino la de muchos. Representaba el sufrimiento y la esperanza de España.

-¿Qué recuerda de Alberti, al que trató mucho?
-Cuando ya estaba mal, fui a despedirme porque me iba a Yugoslavia y, como sin atender, me cogió la mano y me dijo: "¡Qué corta es la vida!" Un hombre con 97 años y con tanto vivido, ¿cómo es posible? Me enseñó que la vida siempre es lo que queda por vivir. Y debemos aplicarlo. Yo me sentía una favela ante torres tan altas cuando estaba junto a Neruda, Alberti o Miguel Ángel Asturias. Pero mi recuerdo más impresionante es la fraternidad de mis camaradas, la solidaridad en la cárcel.

Encuentro con Marcos Ana en Valencia


No tengo palabras para describir el encuentro con Marcos Ana ayer en Valencia, fue entrañable y muy emotivo; el cual confirmo todavia más si cabe la fuerza y bondad de su persona, ademas de su cercania y humildad.


Os dejo parte de la Reflexión Final, la cual nos deja el liston muy alto y gran confianza en la juventud, lo que me queda claro es que si hubiera más Marcos Ana en el mundo, seria posible ese mundo justo con el que él sueña, lleno de Solidaridad y Amor.


"Aunque quizás no debamos contar la vida por años sino por la intensidad con la que la hemos vivido. Y los años sufridos en prisión fueron más bien ganados que perdidos, pues los viví con tanta pasión en aquel crisol de dignidad, que dieron una dimensión especial y un sentido más profundo a mi existencia. Pero el tiempo, mi tiempo, se va, no puedo negociar con él, ni detenerle, me agarro a sus crines y me arrastra desbocado y silencioso hacía el final de la vida. Ya no me queda futuro para ver la victoria plena de nuestros redentores y nobles ideales. La verán y la disfrutarán nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos. Las medidas humanas no siempre coinciden con las medidas históricas y es muy difícil que los procesos revolucionarios de fondo se culminen en el espacio de una vida. Confío en las nuevas generaciones, en cuyos surcos hemos sembrado nuestra historia. Ellas proseguirán nuestra lucha por un mundo más justo y humano, un mundo sin hambres y sin guerras, sin desigualdades sociales, donde el sol salga y caliente para todos. Estoy orgulloso de mi vida, de los camaradas que me acompañaron en la lucha, de las nobles ideas que dieron sentido a mi existencia, y sigo pensando que vivir para los demás es la mejor manera de vivir para uno mismo."

Mi Pequeño Homenaje a las 13 Rosas


Me siento impulsada a escribir sobre las trece rosas, y no es que no lo fuera hacer, porque desde hace tiempo, antes de hacer la pagina "El Rincón de la Memoria" que tengo material guardado y queria hacerles mi pequeño homenaje; pero tal vez lo que me ha impulsado a hacerlo hoy, es porque ayer viendo la Gala de los Goyas, volvio a mi los recuerdos, la emoción cuando José Luis Alcaine se llevo el Goya a las mejores Fotografias y uno a uno desde el Corazón iba nombrando el nombre de las trece rosas con un Gracias final, que fueron suficientes para emocionar y grabar muy hondo su mensaje; emocion al escuchar la Banda Sonora y tristeza porque a pesar de pensar que la pelicula podia haber trasmitido mucho más, me hubiera gustado que Nadia de Santiago se hubiera llevado el Goya a mejor actriz revelación, pensaba que cuantos mas goyas se llevará la pelicula, era una forma de homenajear y recordar no solo a las trece rosas, sino a todas las victimas del franquismo y la sin razón.
Pero para eso estamos nosotros para recordarlos y que nunca mas los testimonios y victimas se vuelvan a perder en la memoria silenciada y en el Olvido, asi que hoy un nuevo apartado en homenaje a las Trece Rosas, en el que añadir su Historia, Cartas, ect.



También puedes escribirle a Don Ramón para que te lo envíe a otro país, seguro que te encanta su librito de Poemas, él te lo agradecerá. donramon@sinectis.com.ar

NIÑOS ROBADOS

El Rincón de las Miradas

Hola a todos, bienvenidos al Rincón de la Memoria, ¿el porque de ese nombre?, porque para mi es muy importante "No Olvidar", recordar mis raíces, los amigos, las risas, los sueños, las tristezas….recordar cada instante, y no olvidar nunca mis recuerdos.

Un blog de recuerdos de grandes personas e historias, que no deben borrarse de la historia, ni de nuestra Memoria. Un Sitio de encuentros, donde el Olvido y el silencio no tienen la puerta abierta.

Este Blog lo he creado pensando especialmente en dos grandes personas, las cuales admiro muchísimo, son mi buen Amigo Don Ramón de Almagro y Marcos Ana (al cual descubrí un poco más gracias a Don Ramón), Con todo mi cariño hacia ellos.

Y gracias a este Rincón tengo que añadir una extensa lista de amigos entrañables que nunca olvidaré...Andrés Iniesta, Germán, Eva, Carmina, Rafa, kebran y un largo ect.
¡GRACIAS A TODOS!


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No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...).

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Museo Virtual de la Memoria Repúblicana de Madrid Las víctimas de la Represión Franquista en Madrid