Zufre, una historia de muerte y supervivencia
16 mujeres y 5 hombres fueron asesinados en 1937 en este pueblo de Huelva pero, aquel 4 de noviembre, iban a ser asesinadas muchas más personas.4 de noviembre de 1937. Es un día nublado y los vecinos de Zufre saben que sucede algo extraño. Desde primera hora, efectivos de la guardia civil, militares y falangistas ocupan las calles. Han rodeado las escuelas y hay camiones en la puerta. Donde antes iban al colegio los niños y las niñas del pueblo, llevan meses detenidos decenas de hombres y mujeres que la nueva corporación fascista ha decidido castigar. Son las mujeres, los hijos, las madres de quienes llevan meses escondidos en la sierra de Huelva. Huyeron del pueblo antes de que fuera ocupado y no han conseguido arrestarles, pero sus familias se quedaron.

Vecinos represaliados de Zufre (Huelva) / Cadena SER
Los relatos que recogemos nos ayudan a comprender. Hablan de cómo el pueblo fue ocupado de forma violenta, de cómo muchas mujeres fueron rapadas y paseadas por las calles después de darles aceite de ricino, de cómo muchos vecinos fueron detenidos y sometidos a largos interrogatorios que terminaron en procesos sumarísimos disfrazados de justicia que desembocaron, a su vez, en años de prisión o condenas cumplidas en campos de trabajo forzoso y, en muchos de los testimonios que recogemos, el desenlace es la muerte, el asesinato en algún camino o en las tapias de un cementerio. Uno de esos finales coincide con aquel 4 de noviembre. Aquel día fueron asesinadas 16 mujeres y 5 hombres en Higuera de la Sierra, un pueblo a solo 12 km de distancia. Lo sorprendente es descubrir que, ese mismo día, iban a morir muchas más personas, y alguien, se interpuso en el camino de los verdugos.
* Jueves 4 de noviembre de 1937, Higuera de la Sierra, Huelva.
- Es una de las pocas fosas exclusivas de mujeres que hay en Andalucía.
- Apenas quedan testigos vivos de aquel día.
María Martín tiene 14 años recién cumplidos. Con su talega al hombro cargada de libros, va para la escuela. Ve como un camión se detiene y bajan, ayudadas de una silla, un grupo de mujeres. Van vestidas de negro, con pañuelos en la cabeza y rostro serio. "Vienen a declarar", escucha la niña cuchichear a algunos vecinos. Sigue su camino al colegio, no ha pasado media hora y oye la ráfaga de tiros. En la clase de Geografía de Doña Mercedes nadie se inmuta, son sonidos cotidianos. “Las mujeres”, piensa ella.












