En abril de 2009 Adrián se fue a la costa catalana a disfrutar unos días de vacaciones por Mundo Sénior…, bueno, sin eufemismos, por el INSERSO, y dejó aparcado el artículo que debía suceder al anterior: ELLI BELOYANIS.
En el segundo día, por una cadena catalana de Tv asistió como espectador a una entrevista atípica: Ana María Matute entrevistada en catalán… pero ella contestando en un perfecto castellano. Fue una entrevista deliciosa, con una Ana María de 82 años (esta fue la edad que se dijo en la entrevista, pero lo cierto es que nació en 1926 por lo tanto eran 83 años) juvenil, frente a un entrevistador mayor de no más de 25 años. Ana María, después de sortear preguntas incómodas, como aquella en que se le recordaba la concesión de LA CRUZ DE SAN JORDI, creo que era, siendo catalana pero escribiendo en castellano, e incidiendo el entrevistador en que sin embargo se le negaba el CEVANTES escribiendo en castellano, siendo catalana…. salió airosa de esta… ¿encerrona?, y llevó a su terreno al entrevistador, haciendo reflexiones tales como: “…en la vida hay algo que jamás se pierde: la infancia y la juventud, pues seguimos poseyendo ambas hasta la ancianidad, porque están aquí y no aquí (señala la cabeza y la piel) y yo creo, continúa, hasta después de la muerte….
Fue en ese momento cuando a Adrián se le removieron los recuerdos de juventud y volvió sobre el último párrafo del artículo anterior: “Colocando los folios de nuevo en su sitio, tuvo la tentación de encender el ordenador para acudir a Internet en busca de noticias de Elli Beloyanis y de Marcos Ana, pero ya era muy tarde y el día había sido muy intenso, lo dejaría para otro momento. “
Finalizada la entrevista, bajó al hall del Hotel, echó una moneda en la ranura del ordenador y a través de Google buceó en busca de Elli Beloyanis… El resultado… desesperanzador, ni rastro.
Desistió, pues disfrutaba de un breve periodo de vacaciones con su esposa y no era cuestión de alimentar con monedas a un ordenador tragón, un euro cada 10 minutos, lo dejaría para la vuelta a casa con tarifa plana.
Al regreso traía esa búsqueda pendiente, pero nada… ni rastro de Elli Beloyanis. Ya era amor propio, buscó Marcos Ana, y Google Le respondió generosamente con mil y una páginas, deteniéndose en las que más le interesaban: “…Marcos Ana el día 7 de Octubre presentará su libro DECIDME COMO ES UN ARBOL… Era todo un hallazgo, pues seguramente que en ese libro estaría todo lo que deseaba saber de Elli Beloyanis.
La “juventud” a la que se refería Ana María Matutes le impelía salir corriendo en busca del libro, pero la “piel” lo encaminaba reposadamente, sin grandes esfuerzos. El libro existía como edición de 2007 y las 379 páginas las devoró en no demasiado tiempo.
Antes de terminar, ya había intuido que el artículo sobre Marcos Ana iba a dar más de sí que para un título, pero sobre todo le invitaba a no hablar ni a comentar el libro, sino a invitar a leer el libro, pues estaba seguro que para cualquier lector este libro será un gran hallazgo literario e histórico, sin más, sin apellidos, y para todos: DECIDME COMO ES UN ÁRBOL (Memoria de la prisión y la vida.)
Todo había tenido inicio con Elli Beloyanis, así que en la página 101 Adrián se detuvo y pensó que sus dos cuartillas en papel biblia, conservadas por más de cuarenta años no eran una quimera, cuando leyó: “Ahora tengo en mis manos un emotivo poema de la viuda de Beloyanis, cuyo esposo fue torturado y vilmente asesinado, y que ella me envió desde su prisión de Grecia… “
Cuando finalizó la página 379, cerró el libro y leyó pausadamente el poema de la tapa que cierra el libro:
Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.”
Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.
Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.
Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.
Al finalizar el poema su vista se posó en una firma que le traía hondos recuerdos, el día que Marcos Ana le firmó un autógrafo… levantó la vista y meditó esbozando una sonrisa: ¡Anda, yo con 18 años cazaba autógrafos de presos-poetas, en vez de roqueros famosos de los sesenta! La imagen de esta firma le llevó de inmediato al trastero, como aquel día en que las nietas le hicieron subir a por la vieja Olivetti, para buscar este autógrafo en el augusto diario de juventud… diario que existía, porque lo recordaba entre un montón de libros y recuerdos.
La página del autógrafo en el diario venía pegada con otra, lo mismo que otras hojas comprometedoras, como ya se explicó en el artículo de Elli Beloyanis, para pasar la aduana sin problemas, tal y como se puede comprobar en el borde derecho.
En el segundo día, por una cadena catalana de Tv asistió como espectador a una entrevista atípica: Ana María Matute entrevistada en catalán… pero ella contestando en un perfecto castellano. Fue una entrevista deliciosa, con una Ana María de 82 años (esta fue la edad que se dijo en la entrevista, pero lo cierto es que nació en 1926 por lo tanto eran 83 años) juvenil, frente a un entrevistador mayor de no más de 25 años. Ana María, después de sortear preguntas incómodas, como aquella en que se le recordaba la concesión de LA CRUZ DE SAN JORDI, creo que era, siendo catalana pero escribiendo en castellano, e incidiendo el entrevistador en que sin embargo se le negaba el CEVANTES escribiendo en castellano, siendo catalana…. salió airosa de esta… ¿encerrona?, y llevó a su terreno al entrevistador, haciendo reflexiones tales como: “…en la vida hay algo que jamás se pierde: la infancia y la juventud, pues seguimos poseyendo ambas hasta la ancianidad, porque están aquí y no aquí (señala la cabeza y la piel) y yo creo, continúa, hasta después de la muerte….
Fue en ese momento cuando a Adrián se le removieron los recuerdos de juventud y volvió sobre el último párrafo del artículo anterior: “Colocando los folios de nuevo en su sitio, tuvo la tentación de encender el ordenador para acudir a Internet en busca de noticias de Elli Beloyanis y de Marcos Ana, pero ya era muy tarde y el día había sido muy intenso, lo dejaría para otro momento. “
Finalizada la entrevista, bajó al hall del Hotel, echó una moneda en la ranura del ordenador y a través de Google buceó en busca de Elli Beloyanis… El resultado… desesperanzador, ni rastro.
Desistió, pues disfrutaba de un breve periodo de vacaciones con su esposa y no era cuestión de alimentar con monedas a un ordenador tragón, un euro cada 10 minutos, lo dejaría para la vuelta a casa con tarifa plana.
Al regreso traía esa búsqueda pendiente, pero nada… ni rastro de Elli Beloyanis. Ya era amor propio, buscó Marcos Ana, y Google Le respondió generosamente con mil y una páginas, deteniéndose en las que más le interesaban: “…Marcos Ana el día 7 de Octubre presentará su libro DECIDME COMO ES UN ARBOL… Era todo un hallazgo, pues seguramente que en ese libro estaría todo lo que deseaba saber de Elli Beloyanis.
La “juventud” a la que se refería Ana María Matutes le impelía salir corriendo en busca del libro, pero la “piel” lo encaminaba reposadamente, sin grandes esfuerzos. El libro existía como edición de 2007 y las 379 páginas las devoró en no demasiado tiempo.
Antes de terminar, ya había intuido que el artículo sobre Marcos Ana iba a dar más de sí que para un título, pero sobre todo le invitaba a no hablar ni a comentar el libro, sino a invitar a leer el libro, pues estaba seguro que para cualquier lector este libro será un gran hallazgo literario e histórico, sin más, sin apellidos, y para todos: DECIDME COMO ES UN ÁRBOL (Memoria de la prisión y la vida.)
Todo había tenido inicio con Elli Beloyanis, así que en la página 101 Adrián se detuvo y pensó que sus dos cuartillas en papel biblia, conservadas por más de cuarenta años no eran una quimera, cuando leyó: “Ahora tengo en mis manos un emotivo poema de la viuda de Beloyanis, cuyo esposo fue torturado y vilmente asesinado, y que ella me envió desde su prisión de Grecia… “
Cuando finalizó la página 379, cerró el libro y leyó pausadamente el poema de la tapa que cierra el libro:
Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.”
Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.
Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.
Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.
Al finalizar el poema su vista se posó en una firma que le traía hondos recuerdos, el día que Marcos Ana le firmó un autógrafo… levantó la vista y meditó esbozando una sonrisa: ¡Anda, yo con 18 años cazaba autógrafos de presos-poetas, en vez de roqueros famosos de los sesenta! La imagen de esta firma le llevó de inmediato al trastero, como aquel día en que las nietas le hicieron subir a por la vieja Olivetti, para buscar este autógrafo en el augusto diario de juventud… diario que existía, porque lo recordaba entre un montón de libros y recuerdos.
La página del autógrafo en el diario venía pegada con otra, lo mismo que otras hojas comprometedoras, como ya se explicó en el artículo de Elli Beloyanis, para pasar la aduana sin problemas, tal y como se puede comprobar en el borde derecho.

Con el libro “DECIDME COMO ES UN ARBOL” (memoria de la prisión y la vida) en un lado del escritorio y en el otro el diario de juventud, Adrián fue comprobando punto por punto como se desarrollaron los acontecimientos entorno al recibimiento de Marcos Ana en Montevideo a finales de Agosto de 1963, y no hubo sorpresas, lo relatado en el libro y lo escrito por él en el diario, coincidían, aunque lógicamente bajo dos perspectivas, y para esta comprobación Adrián tomó papel y boli y fue extractando su diario en sucesivas notas, que posiblemente le sirvan para algún artículo próximo.
Nota: “La infancia y la juventud nunca se pierden, está aquí (en la mente) y no aquí (en la piel)”, dice Ana María Matute. Marcos Ana las ha perdido en la cárcel, pero también las siente aquí (en la mente) y no aquí (en la piel), pese a sus 89 años.
Ha sido un placer encontrar las historias del Abuelo y en concreto este relato, poco más puedo añadir. Gracias a Eva por descubrirme esta página. Un beso
7 comentarios:
Saiza, tus posts tienen de todo: enamoran, conmueven, acuchillan, revelan, ¡Un placer leerte, y más en los tiempos que corren! A este paso, d3e aqui a unos años, lo que se vivió en España va a tener la trascendencia de un capitulo de "al salir de clase"
Qué artículo más amablemente conmovedor!
...Y mi pan rojo he de darlo a Marco Antonio.
Aurora.
Un abrazo.
saiza estoy con julio, no puedo añadir más.
un abrazo.
eso si tendré que profundizar en marco anna más, pues creía saber y viendo tu blog me declaro casi neófito en la materia.
un abrazo saiza.
Siempre es instructivo leerte, Saiza. Hoy ha sido, además, un placer.
Un beso
Ha sido un gustazo leer esta entrada, y me acercare por el blog que comentas (historias del abuelo), para echarle un vistazo.
Un abrazo.
Salud y republica
Pues si Julio, lo que paso en España da para escribir una enciclopedia y lo triste es que ni siquiera se estudie en el colegio. Un abrazo
Aurora supongo que el pan al que te refieres es para Marcos Ana, me alegro que vayas descubriendo a este gran hombre.
Voltios bienvenido a este Rincón y esta es tu casa, puedes indagar todo lo que quieres sobre Marcos Ana, es mi tema favorito y el hombre que ha llenado de estrellas mi corazón.
daalla viniendo de ti, si que es un placer, pues tú eres el que nos construyes un camino lleno de memoria con todo el trabajo que realizas de búsqueda y documentación. Un beso
Navegante que placer volver a tenerte por la blogocosa, siempre alegra volver a tener palabras amigas. Un beso
¡Salud, Memoria y Libertad!
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