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    Albert Einstein (versión SaiZa)

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    No os quedéis impasibles ante las injusticias y las mentiras. Si algo no os gusta, decidlo sin miedo. Por mucho que la gente corrupta de lo políticamente correcto parezca imponer un silencio, ¡no calléis! Pues es mucho lo que está en juego:
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Asturias adquiere una tumba colectiva para preservarla.


ASTURIAS SE CONVIERTE EN LA PRIMERA REGIÓN EN ADQUIRIR UNA TUMBA COLECTIVA PARA PRESERVARLA

El Principado se hace con la fosa de San Miguel.
La Voz de Asturias / Nacho G. Pandavenes Oviedo / 12-01-2011
La fosa común de San Miguel de la Barreda, en Siero, se ha convertido en la primera tumba colectiva adquirida por una Administración autonómica para preservarla en virtud de la Ley de la Memoria Histórica.

Un total de 18 áreas de terreno son desde el pasado día 30 de diciembre propiedad del Principado, que se reunirá próximamente con los familiares de las víctimas para determinar qué actuaciones se acometerán en el lugar. En principio, la mayoría prefiere que los suyos continúen enterrados en San Miguel, aunque no se descarta que alguno prefiera también exhumar los restos para cambiarlos de ubicación. El Principado estudia la posibilidad de instalar paneles explicativos y un monolito con los nombres de las víctimas, entre otras cosas, para convertir la finca en “un lugar de la memoria democrática de Asturias”.

El proceso de compra fue iniciado a principios del verano pasado por el viceconsejero de Bienestar Social, Ángel González, en persona. La adquisición llevó su tiempo por varios factores. El primero fue técnico, ya que la finca tiene distintas calificaciones, desde núcleo rural a no edificable, incluso cuenta con dos torres de alta tensión dentro de su perímetro, por lo que su tasación tardó en concluirse. El segundo fue interno, pues la dirección general de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Economía, debía dar luz verde al proceso y se trata de un trámite burocrático lento. Con quien no hubo problemas fue con las propietarias del terreno, con las que el viceconsejero negoció personalmente el pago de los 50.000 euros que finalmente costó la finca y que salieron de las arcas de la Consejería de Bienestar Social.

Asturias es pionera “Es una actuación novedosa en el conjunto de España, lo que indica cómo está de mal la aplicación de la ley”, explicó ayer González. El viceconsejero calificó la compra como “algo necesario” y valoró el precio en positivo, “porque no es cuantificable pagar 27 euros el metro cuadrado para resolver un problema histórico, que incluso llegó a los tribunales porque los dueños querían retirar los cadáveres y los familiares se oponían, y porque, sobre todo, para dignificar la memoria de los asesinados”.

Ángel González reconoció que, durante las negociaciones, “se valoraron varias opciones, como el alquiler por 50 años, pero creemos que lo mejor es que el suelo sea público para evitar complicaciones y porque debe accesible dado que hablamos de un lugar histórico”.

La adquisición de una fosa común es pionera en España donde, según González, el Gobierno central no ha hecho demasiado bien su trabajo. “Hay que ser muy crítico con la permisividad del Estado porque hay muchas administraciones que inclumplen descaradamente la Ley de la Memoria Histórica y no se toman medidas contra ellas”, aseguró el viceconsejero, que puso como ejemplo de Gobierno incumplidor al Ayuntamiento de Oviedo, que aún mantiene en lugares públicos placas de homenaje a Franco y a otros militares golpistas. “Ya es hora de que el Estado asuma sus responsabilidades porque hasta ahora no ha hecho nada, no ha puesto ni un euro más allá de subvencionar a las asociaciones”, destacó González.

El viceconsejero pidió mano dura contra el consistorio carbayón y exigió medidas. “Según la ley, a las Administraciones que no cumplan se les pueden retirar las subvenciones y eso debería hacerse con Oviedo”, aseguró e insistió en que “el Gobierno de España debe mojarse”.

El viceconsejero recordó que “hay que ser duros con este tema” porque el objetivo de este proceso es “conseguir de una vez por todas que las personas que están en las cunetas dejen de ser animales”.

IDENTIFICADOS TRES MAQUIS DE LEYENDA


Sus restos fueros recuperados de una fosa común el pasado marzo. Se trata de tres reconocidos guerrilleros antifranquistas abatidos en una emboscada en 1949. Público.es / EFE / Ciudad Real - 30-12-2010

Los restos exhumados el pasado 18 de marzo en una fosa común en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real) se corresponden con los tres maquis que estaban siendo buscados por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

Se trata de los guerrilleros antifranquistas José Méndez Jaramago, Honorio Molina Merino y Reyes Saucedo Cuadrad, que fueron abatidos a tiros por la Guardia Civil durante una emboscada en el monte que tuvo lugar el 12 de marzo de 1949.

La ARMH ha concluido la identificación forense de los restos de esos tres maquis, ha informado Juan Pedro Esteban Palmero, miembro de la ARMH y una de las personas que impulsó los trabajos de búsqueda de los restos de los tres hombres.

Palmero ha señalado que durante el descubrimiento de la fosa se pudo "constatar, por los rasgos físicos y los objetos encontrados, que se trataba de las personas que estábamos buscando".

El 22 de enero se entregarán los restos a sus familiares

No obstante, ha señalado, los trabajos de identificación de los restos llevados a cabo en el laboratorio de la ARMH de Ponferrada (León), lo han confirmado ahora por un proceso científico.
Maquis ilustres
Los tres guerrilleros identificados formaban parte de una partida de maquis que fue muy conocida en esta comarca y en torno a cuyas figuras fue creciendo una gran leyenda que se extendió por las comarcas donde llegó su actividad.

Méndez Jaramago, conocido como el Manco de Agudo, de 34 años, era natural de Higuera de Vargas (Badajoz) pero vecino de Agudo (Ciudad Real); Molina Merino, conocido como el Comandante Honorio, de 31 años, era natural de Villarta de los Montes (Badajoz) y también residente en Agudo y Saucedo Cuadrado, El Parrala, de 31 años, había nacido en Agudo.

La información aportada por vecinos de Retuerta del Bullaque permitió ubicar los restos en el antiguo cementerio de la localidad, propiedad del obispado de Ciudad Real, donde arqueólogos y forenses trabajaron hasta localizarlos.

La leyenda de los tres maquis se extendió por toda la comarca

La entrega de los restos a los familiares de los guerrilleros tendrá lugar el próximo 22 de enero, en un acto que se celebrará en el municipio de Saceruela (Ciudad Real).

Las familias de los asesinados ya han decido donde enteraran los restos de sus familiares. En concreto, Méndez Jaramago será enterrado, junto a los restos de su madre, en Higueras de Vargas (Badajoz).

Los familiares de Molina Merino lo enterrarán en Villarta de los Montes (Badajoz) también junto a los restos de sus familiares más cercanos y los de Saucedo Cuadrado recibirán sepultura en Saceruela junto a los restos de su mujer.

Exhumados en Candeleda 7 cadáveres de una fosa común tras 4 días de trabajos


Ávila, 19 may (EFE).- La Asociación para la Recuperación para la Memoria Histórica (ARMH) ha finalizado hoy los trabajos de exhumación de los siete cadáveres que se encontraban en una fosa común en el municipio de Candeleda (Ávila), después de cuatro días de trabajos que comenzaron el pasado domingo.
Así lo ha confirmado a Efe el vicepresidente de la ARMH, Santiago Macías, quien ha informado de que los restos hallados en el paraje "La cuesta del avión", en el kilómetro 17,000 de la CL-501, serán trasladados al laboratorio que la Asociación tiene en el Campus de la Universidad de León en Ponferrada.

Allí serán identificados durante los próximos meses, a partir de estudios antropológicos, los objetos encontrados y las pruebas de ADN, con el objetivo de confirmar las identidades de todos ellos.

Según Macías, todo apunta que se trata de siete personas vecinas de la cercana localidad de Poyales del Hoyo, en el sur de la provincia abulense, que fueron represaliadas en 1936 durante la Guerra Civil.

De los siete cuerpos, cuatro estaban identificados hasta el pasado lunes y pueden corresponder a Francisco Martín Vélez, de 69 años, y a su hijo Régulo Martín Plaza, de 36, así como a Tomás Retamal Sánchez, de 33 años, y a Emilio García Hornillos, de 34.

Los nombres de las otras tres personas se desconocían, aunque según Santiago Macías puede tratarse de un matrimonio y su único hijo: Ceferino Gómez Díaz, de 82 años, Tomasa de la Peña García, de 62, y Benjamín Gómez de la Peña, de 24 años.

Ninguno de estos tres ha sido, por el momento, reclamado por algún familiar, ya que en el pueblo no queda nadie de su familia directa y el hijo estaba soltero y sin descendencia.

El equipo de la ARMH ha podido deducir que se trata de estas tres personas tras certificar que en el Registro Civil de Poyales del Hoyo figuraban inscritos "casualmente" siete fallecimientos con la misma fecha: 5 de octubre de 1936.

LA HISTORIA DE LORCA SE REESCRIBE


Las conclusiones de los arqueólogos coinciden con la versión que adelantó el investigador Gabriel Pozo en un libro de reciente publicación.
ELPAÍS.com - Madrid - 18/12/2009

El informe de los arqueólogos que han excavado el Parque García Lorca de Alfacar concluye que allí nunca hubo enterramientos. Con esta afirmación, se pone en cuestión la hipótesis que han sostenido los historiadores que más han investigado el paradero de los restos del poeta granadino, Agustín Penón e Ian Gibson, y que se basa en el testimonio de Manuel Castilla, el presunto enterrador. A ambos les indicó un olivo como el lugar en el que se encontraba el poeta.

Sin embargo, el investigador Gabriel Pozo aporta en su libro Lorca, el último paseo (editorial Almed) nuevos datos que (como adelantó El PAÍS el pasado 10 de diciembre) ponen en tela de juicio la validez del presunto testigo. "Manuel Castilla señaló una fosa situada en el lugar en el que hoy [por la semana pasada] se está excavando.

Sin embargo, después confesó a otros que no estuvo allí el día del fusilamiento y que a Gibson le señaló el primer lugar que se le ocurrió", explicaba Pozo, convencido de que no se iban a encontrar los restos del poeta.

Pozo aporta también en su libro una nueva versión de lo que sucedió antes de la muerte de García Lorca. Sobre todo sobre la implicación de Ramón Ruiz Alonso, a quien se ha tenido siempre por responsable de la detención y el fusilamiento del poeta. Unos días después de la muerte de Franco huyó a Estados Unidos, pero antes explicó el porqué de su huida a su hija mayor, la actriz Emma Penella. El libro incluye el testimonio de ésta, que dejó a Pozo una carta firmada en la que da fe de la autenticidad de sus declaraciones. La actriz pidió que éstas no fueran publicadas hasta después de su muerte, ocurrida en agosto de 2007. Según Penella, Queipo de Llano ordenó que dieran un gran susto al poeta para que confesara todo lo que sabía de Fernando de los Ríos y firmara una denuncia contra él. Por tanto, la detención de Lorca habría sido el último intento de localizar a Fernando de los Ríos.

La versión oficial mantiene que fue Concha, la hermana del poeta, la que confesó que éste se escondía en casa de los Rosales, al venirse abajo en uno de los registros a la Huerta de San Vicente, residencia de los Lorca, y tratar de proteger a don Federico, su padre. Sin embargo, la versión de Ruiz Alonso en boca de Penella, es muy distinta. "El mayor de los Rosales le dijo a mi padre en un desfile de falangistas que Lorca estaba en su casa. Le comentó que no estaba de acuerdo en que estuviera invitado y que él procuraba no ir mucho porque quería que se fuera". Tras esta conversación, Ruiz Alonso informó a los jefes de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y decidieron "darle un escarmiento al niño mimado de Fernando de los Ríos". La detención, según Penella, no se produjo en la casa de la calle de Angulo con un amplio despliegue de hombres armados: "Acudió con el mayor de los Rosales. Mi padre no sacó a Lorca de la casa de los Rosales, fue entregado por el hijo mayor y se lo llevaron al Gobierno Civil sin esposar ni nada". Después se produjo el fusilamiento, que Penella achaca a la lucha por el poder entre la CEDA y Falange. De esta última eran miembros destacados los Rosales, a los que se quiso desprestigiar con la muerte del poeta. "García Lorca no fue sino el despojo que dos perros rabiosos trataban de arrebatarse", explica Gabriel Pozo en el libro.

Al acabar la guerra, Ruiz Alonso recibió una llamada telefónica inquietante. "En el extranjero habían empezado las quejas por lo que había ocurrido con Lorca y el asunto irritó a Franco. El caudillo quiso saber lo que había pasado y llamó a mi padre". Desde entonces, nunca más se habló del tema. Se destruyeron todas las pruebas y cualquier rastro que pudiera aportar luz al asesinato de Lorca.



"Después de 14 años de lucha, tenemos que empezar de cero"
La nieta de Dióscoro Galindo, maestro fusilado con Lorca, pide que continúe la búsqueda.

El País/NATALIA JUNQUERA - Madrid - 18/12/2009

"Esto ha sido un golpe muy duro. Son 14 años de lucha". Nieves García Catalán, nieta de Dióscoro Galindo, el maestro de Pulianas fusilado junto a Federico García Lorca en 1936, está hundida. Esta mañana le comunicaron la noticia de que en la fosa de Alfacar, donde un grupo de arqueólogos buscaba los restos desde hace casi dos meses, no han encontrado nada. "Sobre todo siento una pena terrible por mi padre, que murió engañado. Él siempre me dijo que el abuelo estaba allí enterrado. Ha sido el sitio donde hemos estado llevando flores toda la vida".

Ahora no se ve con fuerzas pero está decidida a seguir adelante. "Esto nos obliga a empezar de cero otra vez, pero me gustaría que le sigan buscando. Hay otros estudios que indican otras ubicaciones para la fosa como el que llevamos a la Audiencia Nacional, que señala una zona a 300 metros del lugar donde han estado excavando. Hemos luchado mucho, 14 años. Esto no se puede quedar así", añade.

Nieves García Catalán fue adoptada a los tres días de nacer por el hijo de Dióscoro Galindo, que a lo 9 años le explicó que no era su hija biológica. Antes de morir, le prometió a su padre que buscaría los restos de Dióscoro y en esa lucha ha invertido 14 años, incluido el frustrado intento del juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional. Una de sus hermanastras se opuso a la apertura de la fosa. De haber encontrado los restos del maestro, quizá no hubieran podido identificarle porque el ADN de Nieves no serviría para realizar las pruebas.

CINCO ESQUELETOS Y UNA CARTERA CON 17 PESETAS


Concluye con éxito la exhumación en Rabanera del Pinar.- Junto a los huesos, ha aparecido el dinero del que una de las víctimas hablaba en su última carta.
El País/NATALIA JUNQUERA - Madrid - 14/09/2009

Buscaban a tres hombres y encontraron los restos de cinco, uno de ellos menor de edad. La exhumación en Rabanera del Pinar (Burgos) este fin de semana ha concluido con éxito. Salomón Ortega ha recuperado los restos de su tío, que se llamaba como él y tenía 24 años cuando fue fusilado. A falta de las pruebas de ADN, todo apunta a que lo ha encontrado, porque 73 años después, entre los huesos, los arqueólogos han encontrado un monedero de cuero con 17 pesetas, quizá las mismas que Salomón prometía compartir en la última carta que envió a sus padres y hermanos, tres días antes de ser ejecutado: "A ver si para San Cosme, nos podemos gastar juntos las 17 pesetas que me mandáis ahora".

"Ha sido muy emocionante. Tengo una sensación de dolor y placer muy difícil de expresar", ha explicado Salomón.

Entre los huesos, también han aparecido dos chisqueros y dos balas. "El doctor forense Francisco Etxeberria nos explicó que seguramente, los fusilaran en la pendiente y los dejaran caer hasta la fosa. Las balas que han aparecido junto a los restos son las que utilizaron para rematar, ya en la fosa, a los que aún no habían muerto", añadió Salomón.

El equipo de la sociedad de ciencias Aranzadi, dirigido por Exteberria, acudió al lugar guiado por dos viejos pastores que tenían ocho y 10 años cuando ocurrieron los hechos. "Estaban muy emocionados. Nos costó un poco dar con el sitio, pero en cuanto lo localizamos todo ha ido muy rápido. Hace dos años, para mí era impensable llegar a conseguirlo", confesó Salomón. "Lo que más me ha sorprendido es lo rápido que ha ido todo en cuanto hemos llegado aquí con los arqueólogos. Conseguir los permisos me ha llevado meses. Encontrar los restos, dos días".

Las víctimas tenían las manos atadas con cuerdas y alambres. Ahora, el equipo analiza las sacas de cárceles cercanas para tratar de averiguar quiénes son los otros dos fusilados con Salomón Ortega, Leopoldo Velasco y Vitoriano Sanz. Exteberria cree que uno de ellos es muy joven, probablemente menor de 18 años, porque no tenía aún completamente formado el hueso de la cadera.

Cuando concluyan los análisis de los restos en el laboratorio, Salomón decidirá dónde llevar a su tío. Le gustaría enterrarlo con el resto de la familia, aunque, si los familiares de los republicanos que le acompañaron hasta la muerte están de acuerdo, quizá los entierren a todos juntos con una placa con sus nombres.


"Por esta hermosa cárcel sigue todo tranquilo"

Salomón Ortega tenía 24 años cuando fue fusilado y por su cabeza no pasaba la idea de la muerte. Al menos, eso es lo que se desprende de la última carta que escribió a su familia, desde la prisión de Burgos, el 12 de septiembre de 1936, tres días antes de ser ejecutado con otros dos compañeros. Su sobrino, del mismo nombre, lo busca desde hace mucho tiempo. Reunidos todos los permisos y un equipo de más de 15 voluntarios, esperaba poder encontrarlo en esta fosa común en el término de El Picón de Valdeabejas, en Rabanera del Pinar (Burgos).

Lo habían detenido el 31 de julio de 1936 con otros dos compañeros, que lo fueron hasta la muerte: Leopoldo Velasco y Victoriano Sanz. Ocurrió en Hontoria del Pinar, un municipio de Burgos que en aquellas fechas se comportó como los demás, con ejecuciones, paseos y vecinos que aprovechaban la coyuntura para resolver insignificantes rencillas con falsas denuncias que terminaban en ejecución. Salomón ni si quiera vivía en aquel pueblo. Estudiaba en Madrid, y el día en que fue detenido estaba de visita, ayudando a su padre, secretario del ayuntamiento de Hontoria del Pinar.

Su última carta no es la de un hombre con temor a morir asesinado. Quizá sí sean las últimas líneas de un joven valiente que no quiere que los suyos lloren antes de tiempo. Es una carta que habla de futuro en la que un hombre con todo el tiempo del mundo se detiene a hablar de las cosas más cotidianas, como pedirles a sus hermanos, que le guarden jamón para cuando vuelva.

Por ejemplo, Salomón les advierte de que en la última carta que le han escrito han cometido faltas de ortografía: "salud se escribe con d al final y a la Aurorita le dices que olvida se escribe con v, que está mejor, procura arreglar un poco la letra y serás un "tio" sabiendo escribir..."

Les informa de que no podrá llevarles regalos: "querido, te has pensado que estoy ahora en América o poco menos. No hijo no, ahora estoy en la cárcel y no sé si para cuando me suelten tendré alguna perra disponible para llevarte algo..."

Se preocupa por su madre: "¿está contenta?, que no llore y dile que ya será cosa de poco tiempo, que pronto la daré muchos besos..."

Y por el comportamiento de "Juanito": "que se porte bien, que me supongo será ya un hombre formal ¿no? Y sobre todo, que te enseñe a escribir a máquina..."

Intenta tranquilizarles: "Por esta hermosa cárcel todo sigue tranquilo y sin nada digno de mención, los compañeros de Hontoria y yo seguimos estupendamente y con una salud formidable; a sus familiares les dais recuerdos, como a todos los vecinos".

Y se despide con un deseo: "a ver si para San Cosme, nos podemos gastar juntos las 17 pts que me mandáis ahora" y "un fuerte abrazo de vuestro hermano que os quiere y no os olvida nunca".

HALLADOS LOS RESTOS DE LOS MAESTROS FUSILADOS EN LEÓN


Laurentino, hijo de úna de las víctimas: "Siento dolor, pero peor habría sido irme sin encontrarla".
El País/NATALIA JUNQUERA - Madrid - 28/08/2009

"Siento dolor, pero peor hubiera sido irme sin encontrarla". Laurentino, de 91 años, no puede alegrarse del todo ante el hallazgo esta mañana, de los restos de su madre, María de los Desamparados Blanco, fusilada en la localidad leonesa de Lario la noche del 30 de septiembre de 1936 junto al también maestro Eusebio González.

"Es un momento alegre, pero también triste. Me he emocionado mucho, aunque no quería. Estoy contento por haberla encontrado pero me duele mucho lo que sufrió. Hay vecinos que me han contado que la oyeron gritar y dicen que uno de los asesinos llegó a casa con la cara llena de arañazos y que, cuando su mujer le preguntó qué le había pasado, respondió: "vengo de pelar con la maestra Brión No me duele su muerte, porque todo el mundo tiene que morir, pero me duele mucho su sufrimiento. Me ha dolido siempre, durante la Guerra, en Rusia. Nunca he dejado de pensar en ella. La he llevado en el corazón estos 73 años".

El hallazgo se produjo esta mañana. Los restos de María de los Desamparados y Eusebio estaban alrededor de una enorme piedra al que ayer, los arqueólogos no habían dado importancia. "Hoy hemos visto que sobre la piedra había una forma de cruz y hemos empezado a excavar alrededor. Enseguida hemos encontrado las gafas del maestro, que debía llevar en un bolsillo. La montura está prácticamente deshecha, por la humedad, pero los cristales están bien", ha explicado Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. "Después hemos visto los primeros huesos largos y ahora estamos retirando la tierra de alrededor, aunque el terreno está tan húmedo que es casi barro".

FUERON TIRADOS A LA ZANJA CON VIDA"


Exhumados los restos de 18 soldados asesinados en 1937 por fuerzas franquistas en Granada.
Público.es/PURA RAYA - GRANADA - 23/06/2009

Un equipo formado por 30 personas, entre arqueólogos, historiadores, médicos y voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Granada, ha logrado exhumar e individualizar los restos de 18 soldados republicanos, fusilados entre el 15 y el 25 de febrero de 1937 por las fuerzas nacionales franquistas.

"Venían huyendo de la toma de Málaga por la carretera que va hacia Almería. Fueron apresados y asesinados 24 horas más tarde y lo último que cenaron fueron patatas fritas", detalló a los periodistas el historiador y vicepresidente de la ARMH de Granada, Rafael Gil Bracero.

Finca particular

La fosa, ubicada en una finca particular del núcleo urbano de Melegís, en el municipio granadino de El Valle tiene en su parte más alta una longitud de 10,5 metros, una anchura máxima de 80 centímetros y 1,75 metros de profundidad. Según Francisco Carrión, arqueólogo que ha dirigido las labores de recuperación, "lo que más ha complicado el trabajo ha sido el hecho de que los cuerpos estuvieran unos sobre otros, a modo de sándwich y separados por cal".

Además de elementos óseos y "bastante munición", han aparecido en el terreno "restos de calzado y ropa, dos cucharas militares dobladas por uno de sus extremos para llevarlas en el cinturón, cuatro monedas cerca del fémur de uno de los milicianos, botones de camisas y dos insignias de origen militar, una de ellas con dos fusiles cruzados, que están en proceso de restauración y que podrían dar buenas pistas sobre la unidad militar a la que pertenecían", explicó Carrión. "La mayoría de los cráneos están atravesados por balas, fruto de los famosos tiros de gracia. Esto indica que cuando los cuerpos fueron lanzados a la zanja, aún estaban con vida", añadió el arqueólogo.

Dificultad con manos y pies

Los restos se han recuperado en un 100% y se han individualizado. "Lo que más ha costado han sido las manos y los pies", concretó Ernesto Rosales, médico y socio de la ARMH de Granada, quien aseguró que la mayoría de los cadáveres pertenecen a hombres menores de 30 años y presentan fracturas de huesos. "No se sabe si porque fueron sometidos a tortura o porque, una vez tiroteados, fueron arrojados a la zanja de cualquier manera", explicó.

La ARMH ha pedido la colaboración ciudadana y del Ministerio de Defensa para identificar los cuerpos. Si nadie los reclama, descansarán en el cementerio de Melegís previsiblemente en otoño. Los datos recabados, unidos a otros, como las peculiaridades físicas de alguno de los fusilados (uno medía más de 1,90 metros), podrían ayudar a su identificación.

La zanja estaba incluida en el mapa de fosas de Granada. La exhumación fue costeada por la ARMH al no alcanzar para ello las subvenciones de la Junta de Andalucía.

Melegís recupera la historia de 18 milicianos huidos de Málaga

La ARMH exhuma los cuerpos de estos soldados republicanos fusilados y enterrados en una fosa común del municipio del Valle de Lecrín en febrero del 37.
Granada Hoy/Elena Llompart / Granada Actualizado 23.06.2009

Llegaron en desbandada al Valle de Lecrín después de caminar durante unos diez días desde Málaga, ciudad de la que huyeron al ser tomada por fuerzas franquistas. Los 18 milicianos republicanos se dirigían hacia Almería, la 'zona roja', pero fueron neutralizados y apresados en Melegís, donde el relato oral recuerda que quedaron saciados de patatas fritas antes de ser fusilados por el batallón en una noche comprendida entre el 15 y el 25 de febrero de 1937. Enterrados en una fosa común que ahora ve la luz, ni la cal ha podido borrar los rasgos del terror que conservan sus huesos.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Granada presentó ayer los primeros resultados de la exhumación de los cuerpos de estos jóvenes republicanos, casi todos menores de 30 años. Estaban hacinados y enterrados en una zanja -de 10,5 metros de longitud y una profundidad de entre 1,50 y 1,75 metros cuadrados- situada en terrenos de una finca privada. Buena parte de ellos recibieron el tiro de gracia ya en la fosa común.

La excavación se ha llevado a cabo durante un mes usando las mismas técnicas que en un yacimiento arqueológico y, aunque los restos aún no han sido identificados al no haber sido reclamados por sus familiares, sí se han individualizado y en el futuro se realizará un banco de datos en el municipio para ponerlos a disposición de quien los reclame. Además, el Ayuntamiento habilitará una zona en el cementerio para dignificarlos.

Pero, ¿cuáles son los motivos que mueven a la ARMH para abrir una fosa sin que exista una solicitud previa de algún familiar y en la que, de momento, permanecen los restos de 18 desconocidos? Según la presidenta de la asociación, Maribel Brenes, la fosa de Melegís es una de las pocas que se señalaron como viables para exhumar en el mapa de fosas, si bien, como no se ha contado con subvenciones para acometer los trabajos, ha sido la propia ARMH la que los ha asumido económica y personalmente. Además, al estar situada la fosa fuera del cementerio, la asociación temía por la mala conservación de los restos.

Por su parte, el vicepresidente, Rafael Gil Bracero, valoró que la apertura de la tumba se ha llevado a cabo como "un acto de justicia". En clara alusión a los obstáculos que el colectivo se ha encontrado al solicitar la exhumación de la fosa en la que yacen los restos de García Lorca, Gil Bracero aseguró que "parece que Granada tiene una maldición". "Nosotros queremos hacer visible que es necesario, justo y conveniente el estudio y la exhumación. Y en este caso queremos que se vea que la historia contemporánea tiene también a otros protagonistas: los desconocidos".
La excavación, según destacó el arqueólogo y profesor de la Universidad de Granada (UGR) Francisco Carrión, ha sido muy compleja, ya que la altura actual del terreno es diferente a como lo era en 1937: en la zona se plantaron naranjos que agregaron una capa de tierra de labor al suelo que entonces existía.

Este hecho, sumado a que los cuerpos estaban situados unos sobre otros y con capas de cal entre cada uno de ellos, hicieron "muy difíciles" los trabajos, según indicó Carrión, quien precisó que sin embargo han sido "muy minuciosos" para que no se perdiera ningún hueso, para su futura identificación.

Así, se han conseguido individualizar los restos de estas 18 personas y curiosamente se han hallado algunos de los objetos que en el momento de su muerte llevaban. Se han encontrado restos del calzado, una insignia militar con dos fusiles cruzados -que servirá para averiguar la unidad militar a la que pertenecían-, cuatro monedas que uno de los milicianos llevaba en su bolsillo y varias cucharas doblada para llevar asidas de los cinturones.

Esos datos, unidos a otros como las peculiaridades físicas de alguno de los fusilados -hay uno que medía más de 1,90 metros-, podrían ayudar a su identificación, según confía la asociación. Porque, aunque los restos humanos se encuentran muy deteriorados por el peso de tierra que han sufrido durante más de 70 años, los trabajos de tamización de la tierra en la que se encontraban han permitido además localizar huesos de hasta tres milímetros.

De esta forma, los técnicos han logrado además extraer casi el cien por cien de todos los elementos óseos de aquellos milicianos, según apuntó el médico y también miembro de la asociación granadina Ernesto Rosales.

El Fin de la Huida


EXHUMACIÓN EN ARGOMOSO (MONDOÑEDO - LUGO)
Los restos del lucense José Antonio Díaz, 'paseado' en 1936, fueron exhumados ayer.
laopinióncoruña.es/R.Prieto/19-06-2009


Los viejos huesos vencidos por la Guerra Civil siguen clamando memoria. En cunetas, montes o tapias de cementerios. Miles de familiares de fusilados durante el franquismo siguen a la espera de poder desenterrar a los suyos y darles el duelo que nunca tuvieron. Para la familia del lucense José Antonio Díaz Álvarez, paseado en septiembre de 1936 en Argomoso (Mondoñedo), ya se ha terminado la búsqueda. Un equipo de arqueólogos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), colectivo originario del Bierzo leonés y promotor de las primeras exhumaciones en España, inició ayer en Lugo la campaña prevista para este verano en Galicia.

"La fosa estaba muy localizada", comentó ayer el vicepresidente de la ARMH, Santiago Macías, poco después de encontrar los restos de José Antonio Díaz Álvarez, vecino de Ove (Ribadeo).

Tras una mañana de gestiones en el Concello de Mondoñedo para conseguir una máquina que les permitiese iniciar la excavación, el equipo de arqueólogos que colabora con la asociación localizó a primera hora de la tarde los primeros huesos. Más de 70 años después de ser ejecutado y enterrado en la parte exterior del cementerio de la parroquia lucense de Argomoso, los restos de José Antonio Díaz fueron exhumados. En cuestión de meses, les serán devueltos a su familia. Antes tendrán que ser identificados. De este proceso se encargará la antropóloga forense Roxana Ferlinni.

Casado y con cuatro hijos, José Antonio Díaz fue sacado a punta de pistola de su casa por los falangistas locales, que, según la investigación de historiadores de la ARMH, tenían intención también de detener en la aldea próxima de Vilavella a un vecino llamado Pedro Soto. Él corrió mejor suerte. Escapó con una herida de bala en una pierna y logró esconderse en el interior de una cueva marina en la ría de Ribadeo. José Antonio Díaz fue llevado al lugar de Miraveles. Él también logró huir después de haber recibido algunos disparos. Malherido estuvo escondido durante varios días en el barrio de Las Plazas, en Argomoso. Un chivatazo a los falangistas sobre el lugar donde estaba ocultó le hizo presagiar su final. Fue asesinado delante del edificio de la escuela rural de Argomoso tras varios disparos en la nuca. Eran las cinco de la tarde del 20 de septiembre de 1936. Su ejecutor, según los archivos históricos consultados por la ARMH, fue el cabo municipal de Mondoñedo.

El libro de defunciones describe a José Antonio Domínguez como un hombre de 43 años, pelo castaño oscuro, de 1,78 de estatura, corpulento, con barba de varios días y bigote recortado. Vestía camiseta blanca, sobre la que llevaba otra oscura, sucia y con cremallera, chaqueta de tela, pantalón viejo de pana clara con rodilleras cuadriculares, calcetines blancos de estopa y zuecas del país y boina negra.

La exhumación en Mondoñedo fue la primera de las que la ARMH tiene previstas para este verano en Galicia. Además de la de ayer, también prevén continuar en el Ayuntamiento coruñés de O Pino, una parroquia en la que ya lograron localizar varios cadáveres hace dos años; abrir otra en San Andrés (Pontevedra), con 9 cadáveres; y otra en Carnazo, en las proximidades de Vilagarcía de Arousa.

DÍA 3 DE LA PRIMERA EXHUMACIÓN CON TUTELA JUDICIAL


19.30. El arqueólogo explica los hallazgos a los familiares. Los familiares de las víctimas han rodeado al arqueólogo, René Pacheco, que les está explicando lo que hemos encontrado hoy y las expectativas que hay. Son bastante buenas. Mañana va a ser un día muy importante porque seguiremos abriendo más espacio alrededor de los cráneos que hemos encontrado. En breve llegará el segundo turno de agentes de la Guardia Civil y nos iremos a descansar hasta mañana.

17.30. El anciano con las manos en la tierra. Acaban de llegar más familiares de la otra fosa, la del grupo de los fusilados de Benavente. Y tengo aquí al lado a Tomás Carbajo, hijo de Baltasar, del grupo de Destriana fusilado en agosto de 1936. Tomás ha venido con un mono azul y está trabajando en la fosa, apartando la tierra de lo que pueden ser los restos de su padre. Pero mejor os lo cuenta él:

"Tengo 76 años, pero aún puedo trabajar. Estoy ayudando a sacar los restos del que puede ser mi padre, pero lo haría igual si fuera el de otro. Me he emocionado pero no me ha dado pena, he sentido que estaba haciendo lo que se debe hacer. Yo tenía tres años cuando se llevaron a mi padre y mi hermana nació tres semanas después de que lo mataran. Lo peor fue el primer día, que parecía que no encontraban nada y nos fuimos un poco desilusionados. La juez también estaba nerviosa, pero hoy estamos todos muy contentos porque parece que están aquí, en estos tres cráneos que hemos encontrado. La juez es estupenda. Nunca había visto un juez así, está muy preocupada por nosotros. A ver si se animan más jueces, que vean que no pasa nada, que las fosas se abren, la gente se lleva a los suyos, y no hay de qué tener miedo. A mi padre lo quiero llevar a enterrar con mi madre, en su pueblo, en Destriana. Me voy a ayudar otro poco más".

16.15. Testimonio de un voluntario. Acabamos de volver de comer, y le voy a ceder la palabra en este diario a Marco González, un administrativo que colabora con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica como voluntario desde 2006.

"Vengo de Ponferrada. He estado en unas seis exhumaciones, ayudando en lo que puedo. Tengo 28 años y hago esto porque mi abuelo murió en las mismas circunstancias que los hombres a los que estamos buscando en estas fosas, y como a él no le podemos recuperar porque no sabemos dónde se lo llevaron, intento ayudar a encontrar a otros, para quitarle esa espinita que tenían clavada mi abuela y mi padre. Esta exhumación no se parece a las demás. La presencia de la juez lo cambia todo. Estamos acostumbrados a trabajar solos y alrededor de esta fosa hay un montón de gente que nos da mucho apoyo. A los familiares de las víctimas ya los conocíamos porque hemos hecho otras exhumaciones en esta zona y siempre nos preguntaban: ¿cuándo vais a sacar a los nuestros? Hoy por fin estamos aquí."

13.15. Un anciano escarbando en la tierra. Acabamos de vivir un momento muy emocionante. En realidad, dos. El primero, cuando ha llegado la juez. Todos los familiares de las víctimas la han rodeado para darle las gracias por lo que está haciendo. Y el segundo ahora, porque el hijo de uno de los fusilados, un anciano, ha venido vestido con un mono azul de trabajo, y está ayudando a retirar la tierra alrededor de los restos, de lo que pueden ser los huesos de su padre.

12.30. Visita del forense del juzgado. Acaba de llegar el forense del juzgado de Benavente para ver los cráneos que hemos encontrado. Creo que ya no hay ninguna duda de que estamos ante una de las fosas porque los cráneos están muy juntos y no creo que en este pueblo enterraran a la gente de tres en tres. Ahora sólo hay un arqueólogo trabajando dentro de la fosa porque la zona es muy pequeña y el trabajo muy delicado. Aún no sabemos la dirección que llevan los huesos, dependiendo de eso, los restos podrían perderse bajo un panteón que hay justo al lado, o seguir hacia la zona del campanario. En ese caso, podríamos recuperarlos enteros.

11.30. La emoción de José.- Os presento a José Fernández Valderrey, nieto de Baltasar Valderrey, uno de los siete hombres a los que estamos buscando. Ha dejado su librería en Pamplona en manos de su hija para venir a seguir la exhumación. Está muy emocionado...

"Yo me fui del pueblo antes de cumplir los 18 años, y entonces no se hablaba de esto. Ahora tengo 62. Había investigado la historia de mi abuelo, pero al llegar aquí, algunos vecinos, gente mayor, me ha contado detalles horribles que no sabía (se emociona), y los familiares de las otras víctimas también: una hija que no conoció a su padre, otro que se quedó huérfano de padre con tres años... Mi madre tenía 11 cuando los falangistas fueron a buscar a mi abuelo. Estaba sola en casa y le hicieron llevarles al campo a por él, que estaba segando. Y allí la dejaron. Tuvo que volver sola a casa y cuando mi abuela volvió de hacer compras en Benavente, se la encontró llorando. Ya no lo volvieron a ver. Mi madre, que ya ha fallecido, no podía parar de llorar cada vez que llegaba la fecha del aniversario (se emociona)."

"Y todo lo que me han contado aquí... no sólo los asesinatos, los raptos, las matanzas... También, después, la humillación, las miradas de los chivatos, de los falangistas. Estoy siguiendo la exhumación con un nudo en el estómago. Cada vez que encontramos algo, me da un vuelco el corazón. Y me conformaría con un solo hueso, un solo hueso de mi abuelo para poder llevármelo al panteón familiar y que descanse junto a su mujer y su hija, mi madre. Sólo eso. Imagínese buscar algo desde hace 73 años..."

10.30. Tres cráneos juntos.- "Acabamos de encontrar la mejor pista hasta ahora. Tres cráneos juntos. Están en la segunda zona donde estamos trabajando, al final de la línea de panteones. Todavía es pronto para ver los signos de violencia. Generalmente, es cuando llegamos al laboratorio y los reconstruimos cuando vemos, por ejemplo, los orificios de entrada hechos por arma de fuego. Acaba de llamarnos la juez y se lo hemos contado. Estamos contentos.

09.10. Vuelta al trabajo.- Hay operarios del ayuntamiento echándonos una mano con carretillos. Todo el mundo está volcado en esto. Hoy es el día grande de las fiestas de Benavente y la juez tiene que estar de guardia porque siempre pasa algo. Sueltan un toro... y a veces hay problemas.

Falleció Vicente Moreira, Un Niño de la Guerra


HA MUERTO VICENTE MOREIRA, EL NIÑO DE LA GUERRA CUYA MADRE SE ENCONTRABA EN LA SEGUNDA FOSA EXHUMADA POR LA ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA.

VIVIÓ DURANTE VEINTE AÑOS EN LA ENTONCES UNIÓN SOVIÉTICA Y A SU REGRESO A ESPAÑA
ESPERÓ A LA DEMOCRACIA PARA BUSCARLA.

ESCULPIÓ UN MONUMENTO A LAS VÍCTIMAS DE LA INTOLERANCIA QUE DESDE HACE ALGO MÁS DE UN AÑO SE ENCUENTRA INSTALADO EN UN ESPACIO PÚBLICO EN FABERO
.

El 26 de agosto de 1936 Isabel Picorel escapó junto a sus tres hijos de su casa de Langre. Alguien la había avisado de que la falange iba a detenerla por sus simpatías republicanas y como castigo a su marido, que tras el golpe de Estado del 18 de julio se había unido a las fuerzas democráticas republicanas en Asturias.

Esa noche Vicente Moreira la pasó durmiendo al raso, abrazado por su madre y con sus hermanos acurrucados junto a ambos. Por la mañana, Isabel Picorel decidió bajar al pueblo para recoger de la casa algunas cosas que no había podido llevarse en la huida; algún objeto personal y los pocos ahorros que tenía. Se despidió de sus dos hijos pequeños, que nunca más volverían a verla, y bajó con el hijo mayor con todo el sigilo posible. Pero los detuvieron y a ella le esperaba un camión en el que fue transportada junto a otros tres detenidos ilegalmente: Cipriano Alonso Campillo, de 44 años y vecino de Langre; Sergio Rodríguez Prieto, de 27 años y vecino de Tombrio de Arriba y otro vecino del mismo pueblo, Bernardino Carro Prieto.

Los cuatro fueron asesinados por los pistoleros falangistas en una curva, en el término municipal de Fresnedo. El padre de una de las víctimas, buscando a su hijo, contactó con un hombre que había formado parte del enterramiento. Ese testimonio sería fundamental para que años después se encontrara la fosa.

La pérdida de la madre arrastró a los hijos de Isabel Picorel a la búsqueda del padre que se encontraba en Asturias. Los pequeños cruzaron el frente de guerra, pidiendo comida por los pueblos, hasta que llegaron a la costa. Allí dos de ellos fueron embarcados en un buque, con destino a Leningrado. El padre cayó herido en el frente, fue detenido y murió en 1946, viudo y alejado de sus hijos.

Vicente Moreira pasó veinte años en lo que era la Unión Soviética: primero en Leningrado, después en los Urales, en Moscú y en Bakú, la capital de Azerbayán. Estudió artes plásticas y se especializó en modelado y escultura.

A mediados de los años cincuenta Vicente regresó a España y consiguió trabajar como profesor de dibujo en un instituto de Enseñanza Secundaria. Desde su regreso conservó el deseo de averiguar exactamente qué había ocurrido con su madre y recuperar sus restos. Fue al final de la dictadura cuando alguien le relató algunas cosas y consiguió conocer el lugar en el que había sido enterrada junto a los otros hombres con los que compartió ese trágico destino.

El deseo permaneció intacto hasta que Vicente escuchó que un grupo de arqueólogos habían abierto una fosa común en Priaranza del Bierzo. Y entonces decidió enviar una carta al alcalde de Fresnedo para solicitarle ayuda.

El 8 de septiembre de 2001 la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) con ayuda de un grupo de arqueólogos y forenses llevó a cabo la exhumación de la que fue segunda fosa abierta por el colectivo surgido en el Bierzo. Vicente Moreira cumplió entonces su deseo, recuperó los restos de su madre y les dio una sepultura digna.

Desde entonces colaboró con la asociación, de la que era socio, y participó en numerosos actos públicos para dar testimonio de todo lo que tuvieron que padecer las víctimas de la represión franquista.

El pasado mes de abril de 2008 cumplió otro de sus sueños. EL Ayuntamiento de Fabero instaló en un especio público una de sus esculturas que con el título de “Nunca más” trataba de recordar a todos aquellos hombres y mujeres que fueron víctimas de la intolerancia.

Ayer por la mañana Vicente falleció en Madrid, consciente de la dura tragedia que le había tocado vivir, de lo tarde que llegó para él una reparación que nunca provino del Estado y de lo dura que fue su vida desde aquel día en el que durmió al raso, junto a una madre protectora que le rodeaba con su brazo la cintura y a la que después de ese amanecer no volvió a ver. Desde hoy sus los restos de esa madre y ese hijo reposan de nuevo juntos.

FIN A 73 AÑOS DE OLVIDO EN UNA FOSA COMÚN


La ARMH trabaja en Villamediana (Palencia).
Quieren recuperar los cuerpos de once mujeres asesinadas en la Guerra Civil.
20minutos.es/M.G.P./20-03-2009

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica inició ayer en Villamediana (Palencia) la exhumación de la conocida como fosa de las mujeres, donde se prevé encontrar el mayor número de féminas asesinadas durante la Guerra Civil.

De hecho, los voluntarios esperan recuperar a 11 de las 25 mujeres de Dueñas (Palencia) que murieron fusiladas en una noche de septiembre de 1936 después de que fueran sacadas de sus casas ante los ojos de sus hijos. Junto a ellas pueden estar también los restos de dos hombres.

Lo único que quieren ya los familiares es tener un sitio donde llevarles flores a sus muertos.

Uno de los cuerpos que se prevé encontrar es el de Juana Pérez Torres, a quien su hija Milagros Antolín Pérez -que en aquella época tenía 8 años- recuerda salir de casa vestida «con una blusa de pintas y un delantal negro porque estaba de luto por la muerte de mi padre».

Descansar tranquila

Su supuesto delito fue llevar la bandera republicana durante una manifestación y eso le costó a sus diez hijos quedarse huérfanos y vivir «las vejaciones y los insultos de los vecinos», que les decían que los iban a matar a ellos también, informó Efe.

Ahora, su alegría sería recuperar los restos de su madre para descansar tranquila y tener un sitio donde llevar un ramo de flores. El mismo sueño tiene Justa, quien observó los trabajos con «el corazón a cien» y la esperanza de que aparezcan los restos de sus padres, Valeriano Bravo y Margarita Alonso, que tenía 23 años cuando murió y estaba embarazada.

Justa reconoce que nunca ha sabido qué delito cometieron sus padres y tampoco ha vuelto a ver a su hermano pequeño, que tenía 15 meses cuando los mataron.

Los trabajos de exhumación se prolongarán hasta el próximo miércoles y concluirán cuando se identifiquen todos los restos y se les pueda dar sepultura en el monumento funerario del cementerio de Dueñas donde descansan otras víctimas.

Una localidad muy castigada


La represión franquista fue especialmente cruenta en Dueñas, una localidad que en el año 36 tenía 3.000 habitantes y más de cien fueron asesinados.

Uno de los aspectos más llamativos fue la «despiadada represión» contra las mujeres, según Ángel Redondo, de la ARMH, quien relató a Ical que tuvieron que sufrir numerosas vejaciones. Fusilaron a 25, once de las cuales están en esta fosa.

Lágrimas al borde de una fosa común


Exhumación de tres represaliados en Quintanilla de Combarros, León.
Diario de León/M. Almanza/25-02-2009

«Me robaron mi infancia, me lo robaron todo». Con esta frase, y con sus ojos llenos de lágrimas, recordaba ayer Laureano Marcos en Quintanilla de Combarros, en el municipio de Brazuelo, cómo un grupo de falangistas mató a su padre, Higinio Marcos Pérez, en octubre de 1936, cuando él estaba a punto de cumplir tres años de edad. «No recuerdo nada de él», se lamentaba, mientras los restos de su progenitor, y de otros dos represaliados, empezaban a ser retirados de la fosa común en la que descansaban, en el cementerio civil del pueblo.

«Teníamos verdadera necesidad de sacarlo y de darle sepultura en el panteón familiar de Destriana», explicaba ayer Laureano Marcos mientras un nieto del represaliado, Victorino Marcos, afirmaba que la exhumación de los restos «es un descanso para la familia, pero no se ha hecho justicia, porque no la hay cuando te pegan un tiro».

José Manuel Revillo, nieto de Salvador Pérez Turrado, otro de los represaliados que yacía en la fosa, destacó: «Por lo menos ahora los familiares podremos tener una partida de defunción, como la gente normal». Los hijos de este paseado «tenían mucha necesidad de saber dónde estaba su padre, para poder darle una sepultura digna».

Junto a ambos, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exhumó ayer los restos de un tercer vecino de Destriana, Tomás Martínez Prieto, asesinado, como sus compañeros, a finales de octubre de 1936. Durante los trabajos aparecieron monedas, pedazos de tela, piezas dentales y otros objetos que, según el vicepresidente de la ARMH, Santiago Macías, pueden ayudar a la confirmación de la identidad de los represaliados, cuyos cadáveres fueron calcinados. Macías expresó su confianza en que este hecho no afecte a la identificación, que estará resuelta en dos meses, afirmó.

LOS RESTOS DE LOS FUSILADOS EN LA MINA VUELVEN A CASA


Los alcaldes de Alburquerque, Villar del Rey y San Vicente de Alcántara recogen mañana las cenizas de las personas asesinadas en Valdihuelo.
Hoy.es/CELIA HERRERA/22-12-2008

MAÑANA, víspera de Navidad, ellos también volverán a casa. Eran 30, 60, o 117 personas, hombres y mujeres, la mayoría jóvenes. Uno de ellos tenía sólo 14 años, otro, apenas un año de edad.

Fueron sacados de sus hogares por la fuerza y han permanecido más de 70 años en el interior de la mina de Valdihuelo (San Vicente de Alcántara). Sus restos serán incinerados mañana todos juntos en el crematorio del cementerio nuevo de Badajoz, y luego regresarán en forma de cenizas a sus pueblos de origen.

Por mucho que los paleopatólogos de la Universidad de Extremadura han estudiado los restos, hueso por hueso, no se sabe con certeza cuántos de los que fueron detenidos en las noches de verano de 1936 en los pueblos de Alburquerque, San Vicente de Alcántara y Villar del Rey terminaron sus días arrojados de cualquier manera en el interior de la mina de Valdihuelo, en realidad una cata minera en forma de pozo, de 12 metros de profundidad.

Los estudios historiográficos estiman que fueron 62 personas, aunque los informes de los paleopatólogos hablan de un mínimo de 30 cuerpos y un máximo de 117. Sus restos, custodiados en la Facultad de Medicina de Badajoz, apenas llenan ahora el interior de una caja del tamaño de un ataúd.

Los huesos, que permanecían custodiados en la Facultad de Medicina, serán incinerados todos juntos por deseo expreso de las familias y el acuerdo de las instituciones y los municipios de origen. Los cuerpos habían permanecido así durante todo este tiempo, mezclados, en la oscuridad y el silencio de la mina, y juntos seguirán. La corrosión y la humedad los dañaron de tal forma que resulta imposible cualquier intento de identificación individualizada.


Tras la incineración, las cenizas serán colocadas en tres urnas distintas que serán recogidas en el lugar por los alcaldes de los tres pueblos que se vieron unidos por el triste destino de sus antiguos vecinos: Andrés Hernáiz (San Vicente de Alcántara); Ángel Vadillo (Alburquerque); y Eduardo Durán (Villar del Rey).

El proceso, cargado de simbolismo, será seguido por responsables de asociaciones de la Memoria Histórica y familiares de algunos de los que fueron arrojados a la mina.

«Cuando no encontramos razones materiales exactas, proponemos símbolos, y en esta historia pasa eso. Como no hay anatomías completas que devolver a las familias, hay que hacer un símbolo, porque el hombre es un animal simbólico que sigue pensando en la trascendencia de la muerte», explica Cayetano Ibarra, coordinador del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica.

San Vicente

Andrés Hernáiz se muestra muy satisfecho con la celebración de este acto que pone y punto final a la larga intervención llevada a cabo en Valdihuelo, que empezó a excavarse en 2005.

En su opinión, la solución de incinerar juntos los restos de vecinos fusilados de varios pueblos y luego devolver las cenizas a sus localidades de origen puede servir de ejemplo en otros lugares.

«El espíritu de este acuerdo alcanzado entre las familias y los municipios implicados es muy bueno. La solución tomada es una decisión compleja que costó muchas horas de reflexión y de conversación», explica el alcalde.

En San Vicente de Alcántara ya está todo preparado para recibir las cenizas. En el cementerio, sobre el lugar en el que se cree que está la fosa común de los que fueron fusilados allí, se ha construido un monolito en el que se colocará la urna.

En el monumento se escribirán los nombres de todos los represaliados para que sus familiares y amigos tengan un sitio en el que poner flores y recordarles. «Darles un enterramiento digno era una cuestión pendiente», reconoce Hernáiz.

Alburquerque

En Alburquerque las cenizas permanecerán custodiadas en el Ayuntamiento durante varios meses, hasta la primavera.

El pueblo ha decidido esperar a Rosa Casanovas Roca, la primera persona que rompió el silencio que pesaba en Alburquerque sobre el paradero de los desaparecidos durante la Guerra Civil, y que exigió que se abriera la mina para recuperar los restos de su madre, Serafina Roca Solana que, cuando desapareció, tenía 36 años, y estaba embarazada de seis meses.

Rosa Casanovas, que vive ahora en Gandía, tenía ocho años. «Desde entonces, toda mi vida he tenido en el corazón la obsesión de encontrar a mi madre».

Serafina Roca era una ama de casa, «que sólo se ocupaba de sus hijos, y que nunca entró en cuestiones políticas». Estaba casada con el que era entonces alcalde de la localidad, Martín Casanovas. Cuando llegaron los Nacionales, y sabiendo que habría represalias, el alcalde huyó convencido de que no les pasaría nada a su esposa y a sus dos hijos.

Pero sí pasó. A pesar de su avanzado estado de gestación, fusilaron a Serafina y sus dos hijos quedaron solos en el pueblo, ya que carecían de familia que se hiciera cargo de ellos.

Primero fueron acogidos por los guardianes de la fábrica de su padre, y posteriormente sufrieron un largo periplo hasta que pudieron volver a reencontrarse con su progenitor en París, cuando había terminado la II Guerra Mundial.

Ahora, después de toda una vida esperando ese momento, Rosa no podrá acudir el martes al acto de incineración de los restos de su madre por motivos familiares y de salud. Sin embargo, en reconocimiento a sus esfuerzos, el Ayuntamiento de Alburquerque no procederá al entierro oficial de las cenizas hasta que ella pueda estar presente.

Villar del Rey

En Villar del Rey también esperan las cenizas de los siete vecinos que se cree que fueron arrojados a la mina: Francisco Melara Acosta, Pedro Prudencio Pacheco, Bonifacio Barroso Carballo, Miguel Cano Palacino, Ángel Castaño Robles, Josefa Vivas López y Manuela Muñoz Santo.

El alcalde de la localidad, Eduardo Durán, anuncia que su colocación en el monolito que se erigirá en el cementerio se aplazará hasta que reciban los resultados de las pruebas de ADN que se han realizado a los descendientes de otros represaliados que fueron arrojados en otro paraje, una fosa común situada en el conocido puente de Los Cinco Ojos, oficialmente denominado puente Zapatón, a cinco kilómetros de la carretera de Aliseda.

Aunque se tiene noticia por diversos testigos de los hechos de que a la fosa fueron arrojadas siete personas, de las que se conocen sus nombres y apellidos, al tratarse de un enterramiento muy poco profundo, los huesos encontrados son escasos y muy amalgamados. En la fosa sí aparecieron un crucifijo, pendientes y un espejo que se cree que pertenecían a la mujer que se sabe fue allí fusilada, Olalla Manso Serra.

Más pruebas de ADN

Con el objetivo de dilucidar a quiénes corresponden los restos, se han practicado también pruebas de ADN a los descendientes de los únicos cuatro fusilados de los que aún quedan familiares directos conocidos: Antonio Bueno García, Ezequiel Melara Acosta, Dionisio Pérez Núñez, y Carlos Rodríguez Durán. Cuando lleguen los resultados de las pruebas, el Ayuntamiento organizará un acto simbólico de sepultura para todos los restos de los vecinos represaliados encontrados hasta el momento. Aunque un monolito recordará todos sus nombres, el Consistorio ofrecerá nichos particulares a los familiares que deseen disponer de una sepultura individual.

La excavación de la mina de Valdihuelo fue la primera que se hizo en Extremadura bajo la dirección del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica, que en el año 2005 estaba en pleno proceso de gestación.

Primer campo de trabajo

Debido a la escasez de medios y de experiencia, todas las dificultades que planteó la intervención en un pozo de 12 metros de profundidad se fueron abordando sobre la marcha, recuerda Ibarra.

Fue la primera vez que se organizó un campo de trabajo para la excavación de la fosa, que fue dirigida por el paleopatólogo Diego Peral y el historiador Ángel Olmedo. También intervinieron la arqueóloga Inmaculada López y el forense Mariano Casado.

La mayor dificultad, aparte de los trabajos de rescate de los restos, para lo que hubo que bajar al principio con máscaras de oxígeno, fue la clasificación de los huesos, ya que estaban muy deteriorados y mezclados con osamentas de animales.

Tras arrojar los cuerpos al interior de la mina, los autores de los fusilamientos tiraron también dentro varias granadas, algunas de las cuales no explotaron, y tuvieron que ser detonadas 70 años por la Guardia Civil durante las tareas de excavación.

Durante los años siguientes se arrojaron al interior numerosos cuerpos de animales, cuyos restos terminaron mezclándose con los de los humanos. La humedad y el paso del tiempo hicieron también su trabajo de destrucción, por lo que no se pudo plantear la realización de las pruebas de ADN.

En realidad, la apertura de la mina en el año 2005 no sirvió en principio para cerrar heridas ni devolver el sosiego a las familias. La mayoría sólo quería recuperar los cuerpos para darles digna sepultura, y la espera fue demasiado larga.

«En el tiempo que siguió a la excavación de la mina hubo mucho malestar entre los familiares porque nadie les explicó que nunca recuperarían los cuerpos, porque era imposible», reconoce Cayetano Ibarra. Ahora se les dará sus cenizas, y lo que es casi más importante para la Memoria Histórica, sus nombres constarán en los cementerios de sus pueblos como los de todos los muertos que descansan hace tiempo en paz.

Al encuentro de su Memoria


El Sábado por fin después de mucho tiempo, fuimos a llevarle flores y rendirle nuestro pequeño homenaje a mi bisabuelo, reuniéndonos parte de la familia, aunque no toda por diversos motivos, pero que a pesar del frío y de que empezó a nevar, fue muy emotivo y me lleno de orgullo poder compartir con ellos la historia de su padre, abuelo y bisabuelo, lo cual una de sus hijas, que fue quien más de cerca lo vivió porque era ella quien le llevaba la comida a la Cárcel y tenia 14 años cuando lo mataron, ha tenido que esperar 68 años para saber donde estaban los restos de su padre, lo cual os podéis imaginar la emoción y tristeza acumulada, que se convirtió en alegría al saber de su paradero y por otro lado el empeño en rescatar sus huesos, los cuales a pesar de explicarle que era imposible, no lograba entender porque no podía dar descanso de una vez por todas a los restos de su padre.
Y creerme que tras la emoción de poder rendirle un pequeño homenaje a mi bisabuelo, vino la decepción, indignación y la rabia de ver que los huesos donde se supone que esta mi bisabuelo con otros miles de compañeros del Olvido es un basurero y que cualquiera que vaya puede profanar dicho lugar, lo cual no tengo palabras para describir los sentimientos que aflorarón al ver el lugar, solo se que es una vergüenza que estén ahí de cualquier modo.
Espero que muy pronto se pueda hacer un memorial y restaurar ese sitio para que al menos sea un sitio donde reflexionar, y honrar su memoria y la de tantos compañeros del Olvido, donde poder llevar flores sin la tristeza de no saber ni de donde dejarlas.
Me despido con los versos de Don Ramón de Almagro y Marcos Ana que fueron con los que quise acompañar la memoria de mi bisabuelo en un día tan especial, emotivo y triste.
¡Salud, Memoria y Libertad!


A veces creo que el mundo
tiene perdida el alma
¿no escucha este cuchillo
que indiferente mina nuestra espalda
y nos hunde su filo hasta la muerte?

No enterrarán tu nombre...
arderá en mi palabra
lo subiré a mis labios de la pena más viva,
escarbaré en el llanto
y hundido en sus raíces
te subirá en sus hombros,
mi voz al nuevo día.

Marcos Ana

Hoy quisiera que sepas
que sin saber como eras
que sin saber en donde
se han hundido tus huesos
igual yo te recuerdo,
y pienso conmovido
en cuanto habrás soñado
en cuanto habrás sufrido
tú mi antepasado
en el tiempo perdido
tú mi bisabuelo
tan lejano y querido.

Don Ramón de Almagro

Los Abuelos de Teófilo Goldaracena.


Esta Mañana el amigo Julio, uno de los colaboradores del Creatura me envía el post que hacia del Rincón de la Memoria en el blog de Creatura y en el que relataba brevemente la historia de los abuelos de TEÓFILO GOLDARACENA, y cuya historia sobrecogedora, como tantas otras que estaban enterradas y olvidadas, salen al encuentro de la Memoria y os traigo a este Rincón:

EL ENTIERRO DE UNA MUJER VIVA
El informe que la Universidad de Burgos le envió a Teófilo Goldaracena después de la exhumación de la fosa donde yacía su abuela dice que es bastante probable que la enterraran viva, ya que el tiro "entra y sale por la mandíbula". Ángela Rodrigo estaba embarazada cuando recibió aquel impacto de bala, el 19 de agosto de 1936.

Según testimonios orales, los falangistas la violaron delante de su marido, que fue enterrado en la misma fosa. Tras rescatar sus cadáveres en Aranda de Duero (Burgos), su nieto decidió que haría cuanto estuviera en su mano para recuperar a otros. Hoy le ha enviado a Garzón un listado con los nombres de 3.920 víctimas en Navarra y la posible ubicación de sus cuerpos. Casi 400 de ellos murieron en el Fuerte de San Cristóbal, donde se produjo en 1938 la mayor fuga penitenciaria de España: 795 lograron huir, a 237 "los mataron a tiros por el monte, como conejos mientras trataban de escapar", explica Goldaracena. 132 más murieron de hambre y de frío atrapados en aquella prisión años después.

La investigación ha sido especialmente difícil en Navarra, territorio "hostil" al juez que medita admitir a trámite las denuncias. "Aquí no les gusta Garzón. Y en Euskadi, menos. Por eso ninguna asociación de allí se ha personado en la causa. Yo he tenido muchos problemas para conseguir los datos. Muy poca gente quería colaborar en algo que va a acabar en manos de Garzón", explica Goldaracena.


El pais 22/09/2008

Fosa: Los Barreros en Villarobledo (Albacete)



Villarobledo quiere que se reconozca a sus muertos republicanos de la guerra.
Algunas viudas figuran como "casadas" y sus maridos como "desaparecidos".
11/11/1978 Elena Lorente Pérez

Francisco Rubio fue sargento de carabineros durante la guerra civil española y combatió en el frente del Ebro hasta el final de la contienda. Cuando acabó la guerra, al igual que muchos de sus convecinos de Villarobledo, regresó del frente, el 10 de abril de 1939. «Al día siguiente -cuenta su viuda-, a las cuatro de la tarde, fue detenido por miembros de Falange y conducido a una casa habilitada para prisión. Era la casa de un médico llamado José Tobarra, quien también fue detenido y posteriormente asesinado. En la noche del 15 de abril, después de ser torturado, mi marido, junto con otras personas, fue arrojado a unos pozos de gran profundidad llamados barreros.»El barrero ha sido, durante cuarenta años, la palabra maldita del pueblo. Se calcula que trescientas personas se hallan sepultadas en tres de esos pozos. Allí fueron empujados, muchos de ellos con vida, en una de las represalias más sangrientas y crueles de nuestra guerra civil. Se trata de unos pozos cuya profundidad oscila entre cuarenta y cincuenta metros, que desde mucho tiempo atrás se utilizaban para extraer el barro con que se confeccionaban las antiguas tinajas. Ahora han desaparecido todos los barreros del pueblo y con ellos se ha ido a pique la totalidad de la industria de cerámica de la localidad. A nadie le extraña, por tanto, que el barrero sea la palabra maldita que hasta ahora no se ha podido pronunciar.

Juan José Ortega Calero, conocido popularmente por Sopa en Vino, es hijo de otra de las personas sepultadas en el barrero. Se trata de un hombre de mediana edad, de carácter pacífico, que se ha propuesto, con toda firmeza, sacar a la luz pública los hechos acaecidos en Villarrobledo cuando él sólo tenía cinco años. Para ello trabajó junto con una comisión del pueblo, en cargada de levantar un monumento, por suscripción popular, a los caídos de los barreros. «Durante estos cuarenta años -ha declarado Juan José Calero a EL PAIS- los vecinos de Villarrobledo nos dirigíamos el día de los difuntos al cementerio. Allí había un monumento erigido a los caídos en el que, año tras año, el Ayuntamiento depositaba flores. Mi padre, junto con casi ochocientas personas, se hallaba enterrado ocultamente. Estaban en distintos lugares del pueblo. Exactamente se encuentran nuestros compañeros en los barreros y en unos refugios existentes en los subterráneos de la plaza del Ayuntamiento. Sin embargo, nos era prohibido acercarnos a los barreros, situados al lado del cementerio. Era incluso peligroso tan sólo dirigir nuestras miradas a los pozos cuando caminábamos a diez metros de los mismos.»

«Ahora -expresa Juan José Calero- todo eso debe acabar. Nos proponemos levantar un monumento en homenaje a los republicanos ejecutados y que se reconozca oficialmente su muerte. Ya es hora de que termine esa historia de que mi padre ha desaparecido. Son muchos los vecinos y familiares del pueblo que pudieron ver las huellas de los crímenes en los días posteriores a las ejecuciones. No se trata de hablar de revanchas, sino, simplemente, de que se dé un trato justo a la historia de nuestro pueblo.»

Sesenta mil pesetas recogieron entre los vecinos del pueblo el pasado 1 de noviembre. Puede decir se que toda la población desfiló ante los barreros, en un acto de auténtica reconciliación y de homenaje a sus compañeros. El miedo empieza a quedar atrás, aunque todavía son muchos los que no se atreven a enfrentarse con el ambiente extremadamente caciquil que impera en Villarrobledo. A ello ha contribuido la postura de un alcalde que, desde luego, no parece entender la renovación política del país.En efecto, Francisco Jiménez de Córdoba, actual alcalde de Villarrobledo, se halla en una postura un tanto intransigente. Mientras que cada año el Ayuntamiento enviaba flores al monumento de los caídos, este año, al pedir la comisión que enviara flores a los barreros, ha reaccionado de forma negativa. «No habrá flores para ninguno», parece haber pensado. Y así ha sido. Es de señalar que varios miembros de Comisiones Obreras que se habían trasladado desde Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) para hablar con el alcalde sobre esta cuestión no fueron recibidos por él. «El señor alcalde -se les dijo en el Ayuntamiento- no está. Suele venir a la una del mediodía para la firma, pero no sabemos si hoy vendrá, pues es la época de la vendimia y el señor alcalde debe estar en sus fincas.» El señor alcalde es uno de los cuatro propietarios que poseen la inmensa mayoría de las tierras de Villarrobledo. Su padre y su tío fueron fusilados por los republicanos en el año 36 por sumarse al Movimiento Nacional. Sin embargo, el alcalde ha dado el permiso de obras para realizar el monumento de los barreros. Así, por fin, se ha reconocido oficialmente la realidad de unos hechos escondidos durante cuarenta años.

Francisco Padilla tiene 75 años. Es un viejo comunista que tiene un cuñado y un hermano enterrados en el barrero. «Yo mismo -afirma a EL PAIS- me salvé por los pelos. Ahora no tengo carné del PCE porque no lo quiero. No soy comunista de estos de hace cuatro días, y si no me reconocen la antigüedad en el carné no lo quiero.»

Casino Munera Padilla tenía catorce años en 1939. Es también un comunista «de los de antes». «Se llevaron a mi padre y a mi hermano Constancio -nos dice-. Quienes los detuvieron eran falangistas del pueblo vestidos de nazarenos con capucha, para que no se les reconociera. Mi hermano tenía diecisiete años y fue el único, junto con Juan Moya, que se salvó de ser arrojado al barrero, entre los trescientos detenidos. No fusilaron a ninguno ni hubo ninguna formalidad legal. Mi padre no volvió nunca y nunca podré olvidar la mañana del 12 de abril de 1939, cuando fui a la boca de los pozos y vi toda aquella sangre. Mataron a muchas personas conocidas de mi familia, entre ellas a la señora Marta conserje de la casa del pueblo, y a otra mujer, conocida por La Lobica, dirigente del PCE. A esta última la arrojaron junto con su hijo, de pocos meses. Nunca lo olvidaré. Ahora se me revuelve el estómago cuando veo lo que ha pasado con las elecciones.»

La memoria colectiva del pueblo no se ha borrado. Son muchas todavía las personas que esperan un cambio radical de la situación política. También son muchas las personas que desde el poder económico y político local esperan que no cambie absolutamente nada. La reconciliación nacional no ha llegado a Villarrobledo, y a ello ha contribuido esencialmente la existencia de un caciquismo a ultranza, causante de una economía local desastrosa. En este sentido resulta ejemplar la postura del notario del pueblo, que se negó a extender su minuta por un acta de declaración de testigos sobre la muerte de Francisco Herreros. Se trataba de un trámite para conseguir la situación de viudedad de Rosario Padilla, mencionada más arriba. El notario no quiso cobrar ni una peseta por su trabajo. «Conste -dijo- que lo hago por la reconciliación.»

Fosa Común: La curva de las mujeres.


No hay balas en la cañada de las mujeres de Grazalema en Cádiz. Se recupera la memoria del asesinato de 15 vecinas en el verano de 1936.
RAÚL BOCANEGRA - Grazalema (Cádiz) - 03/09/2008

En una fosa común en el municipio de Grazalema (Cádiz), donde yacen desde el verano de 1936 los cuerpos de 15 mujeres (cuatro de ellas embarazadas) y un niño de once años, no ha aparecido ninguna bala… “Murieron de forma muy violenta”, aporta por todo detalle Joaquín Ramón Gómez Calvillo, vicepresidente de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía. “Vulnera todos los derechos”, añade.
Por ahora es una historia incompleta. Se impone, argumenta Gómez Calvillo, un velo de silencio por respeto a los familiares de las víctimas, a quienes la asociación, el Ayuntamiento de Grazalema y la Diputación de Cádiz han tratado de cazar con lazo por toda la geografía española desde que decidieron abrir la fosa, hace dos meses.
El próximo día 17 se reunirán con ellos y pretenden explicarles con pelos y señales el asesinato. En Grazalema hay ocho fosas de la Guerra Civil documentadas con unos 250 cuerpos en ellas, calculan las asociaciones.

La memoria recuperada

Antonio Mateos, alcalde de Grazalema en 1978, escucha el río sonar e indaga lo sucedido. Le cuentan qué ocurrió y lo esconde, precavido, hasta que llegue el momento. 26 años después la memoria resurge. La refresca la exhumación de la fosa de El Bosque, en el municipio vecino, con 17 muertos. Eso lleva a la Diputación de Cádiz y al Ayuntamiento de Grazalema y la pedanía de Benamahoma a preparar un ambicioso proyecto de recuperación de la memoria (recuperación de testimonios, nombres, asesoramiento, señalización de las fosas, reconocimiento de las víctimas).


En ello, aparecen los testimonios.“Una y otra vez la fosa de las mujeres, la cañada de las mujeres por aquí y por allá. Algo sucedía”, dice Gómez Calvillo. La memoria de los mayores indicó el lugar exacto. Entonces, Antonio Mateos cuenta la historia. Lo que la memoria de Grazalema recuperó es que las autoridades falangistas detienen a 15 mujeres en el verano de 1936. En la zona mandaba con mano de hierro Fernando Zamacola, militar franquista, cuya actuación se dice que fue mala, según escribe el historiador Francisco Espinosa en el libro La Justicia de Queipo. La memoria dice que se les rapa el pelo y se las pasea por el pueblo durante dos días para escarnio público. “Se busca un escarmiento y un castigo ejemplar”, dice Gómez Calvillo. Luego, se las traslada a un monte y se las mata. Sin balas. Y, por ahora, sin más detalles. Hay silencio aún y hay precaución también.


La curva de las mujeres


Identificados los restos de 15 adultas y un adolescente en una fosa común de la guerra en la sierra de Cádiz
PEDRO ESPINOSA - Grazalema - 04/09/2008

Hay una curva entre el puerto del Alamillo y la carretera a Ronda, en plena sierra gaditana, a la que los vecinos conocen como "la curva de las mujeres". Cerca de allí fueron enterrados los cuerpos de al menos 15 adultas y un niño. Una exhaustiva investigación acaba de dar nombres y apellidos a esos cuerpos. Son las víctimas del horror ocurrido en el verano de 1936, cuando la tortura y la muerte se instaló en pueblos como Grazalema, en la sierra de Cádiz.

Los primeros resultados de estos trabajos de localización e identificación de víctimas de la Guerra Civil, auspiciados por diversas administraciones y por los colectivos de la memoria histórica, han revelado los nombres de esos cuerpos recién exhumados. Sus nombres son Salud Alberto Zarzuela, Catalina Alcaraz, Cristina Carillo Franco, Teresa Castro Ramírez, Ana Fernández Ramírez, Isabel Gómez, Josefa Gómez, Lolita Gómez, Teresa Menacho, María Nogales Castro, Antonia Pérez Vega, Maria Rincón Barea, Jerónima Rincón Barea, Isabel Román Montes, Natividad Vilchez, y un adolescente conocido como el Nieto de la Bizarra.

"No son como las 13 rosas. No eran activistas políticas ni reconocidas por su ideología. Alguna podía ser novia de un republicano o anarquista, pero no fueron asesinadas por eso", explica Joaquín Ramón Gómez, concejal del PSOE en Grazalema e impulsor de esta investigación.

Según detalla, los pueblos de la sierra de Cádiz, como otras comarcas españolas, sufrieron una brutal represión: "El ataque a las mujeres y los niños era lo más cruel que se podía hacer. Se les rapaba el pelo, les daban purgantes, eran torturados y se les paseaba así por las calles".

El informe forense, que todavía no está concluido, deberá concretar las causas de la muerte de estas 15 mujeres, pero todo apunta ya a que fueron terriblemente maltratadas. "Las detuvieron una a una. Las mantuvieron encerradas tres días. Las montaron en un camión y les dieron muerte de una manera horrible", relata el concejal.

La ausencia de heridas de bala y restos de munición hacen temer una agonía dolorosa. El adolescente es casi con toda probabilidad una víctima colateral. "Seguramente fue al que mandaron excavar la fosa y luego lo mataron para no dejar señales".

Pero alguien que permanecerá para siempre anónimo dejó una señal que permitiría reconocer con los años aquel lugar: una cruz formada con piedras sobre la fosa. Ese relato sobrevivió al paso del tiempo y le llegó de manera directa al ex alcalde de Grazalema, Antonio Mateos, quien impulsó los primeros intentos de desenterrar aquella huella macabra del pasado.

Hace dos años, a través de los testimonios de los vecinos, en aplicación de la Ley de la Memoria, iniciaron la búsqueda de la fosa, ubicada en una finca privada. Los cuerpos han sido exhumados y analizados por un equipo de forenses y antropólogos, cuya primera labor ha sido unir los huesos de cada uno de los cadáveres. También han aparecido enseres personales, como pendientes.

El siguiente paso ha sido publicar la lista con los nombres y apellidos, para que las familias se pongan en contacto con las autoridades y organizar así un homenaje a las víctimas. Aquellas a las que sacaron de la carretera en una curva a la que ya todos llaman "la de las mujeres".

Mi Abuelo También Fue Un Desaparecido


Mi Abuelo También Fue Un Desaparecido

Soy nieto de un desaparecido. Mi abuelo se llamaba Emilio Silva Faba. Lo mataron a tiros junto a otras trece personas y lo abandonaron en una cuneta, a la entrada de Priaranza del Bierzo. Todas sus honras fúnebres consistieron en un agujero y unas palas de tierra bajo las que todavía hoy están sus restos.

Su hijo, Ramón Silva, tenía ocho años cuando le acompañó hasta la puerta del ayuntamiento de Villafranca. Esa fue la última vez que le vio. Más tarde, otro de sus hijos, Manolo, que tenía seis años, fue a verle con su madre. Mi abuelo le dio a su mujer, Modesta Santín, un reloj y un anillo con sus iniciales. Cuando le dijeron adiós ella ya presentía que no lo vería nunca más. A la mañana siguiente, Emilio, otro de sus pequeños, de 10 años, fue a llevarle el desayuno. El guardia que había en la puerta del ayuntamiento le dijo que no sabía nada de su padre, que no estaba allí y que posiblemente habría saltado por una ventana.

Mi abuela, Modesta Santín, y sus seis hijos se quedaron sin padre. Otras trece familias, las de los compañeros que murieron asesinados junto a él, se quedaron sin padre, sin tío, sin hermano... Ocurrió el 16 de octubre de 1936. El pasado sábado, sesenta y cuatro años despues, pudimos poner una placa en memoria de los muertos. El mármol decía: "A todos los que dieron su vida por la libertad y la democracia". Pronto se abrirá la fosa y serán exhumados los restos. Por fin sus familiares tendrán un cementerio donde visitarles. Pero no a todos. Diez de ellos aún no tienen nombre. No sé quiénes son. He rastreado la historia sin dar con ellos.

Pero hay otra historia que sí puedo contar. El largo camino recorrido para rescatar a mi abuelo y a sus compañeros del olvido.

MÁS MUERTOS FUERA DEL CEMENTERIO QUE DENTRO

Mi abuelo siempre había sido una referencia para mí. Había escuchado las historias sobre su integridad en la defensa de sus ideas republicanas y de izquierdas y sobre su trágica muerte. El pasado 7 de marzo decidí que mi abuelo dejara de ser un relato familiar. Sus restos estaban en un lugar que yo desconocía. Pero estaba dispuesto a cambiar el final de su historia.

Hasta ese momento la historia que yo conocía era la siguiente. Mi abuelo había sido llamado al ayuntamiento la tarde del 15 de octubre de 1936. No era la primera vez. En anteriores ocasiones le habían confiscado productos de su almacén, que se llamaba La Preferida y estaba en un extremo del viaducto villafranquino. Pero esa noche lo dejaron detenido. El calabozo de Villafranca estaba lleno de gente. A media noche sacaron a quince presos y los metieron en un camión de gaseosas Olarte. El camión salió por la carretera hacia Ponferrada. Cuando llegaron al lugar donde los fusilaron lo aparcaron y dejaron los faros encendidos. Los quince prisioneros fueron bajando. Uno de ellos, Leopoldo, el de Trabadelo, echó a correr hacia la oscuridad. Los asesinos dispararon pero no le alcanzaron. Como la noche era cerrada no se atrevieron a buscarlo. Tenían que terminar lo antes posible el trabajo que les había llevado hasta allí.

Leopoldo se alejó a una distancia prudencial. Al ver que no le seguían presenció la ejecución. Pasó toda la noche corriendo con tan mala fortuna que cruzo dos veces el río. Y al amanecer estaba en el mismo sitió donde habían ejecutado a sus compañeros. Faltaba uno de los cadáveres que al parecer su familia se llevó de madrugada. Con la luz del día se orientó hacía su pueblo. Llegó a Pereje y se encontró con un vecino en el que podía confiar. Allí lo curaron y él relató lo ocurrido. Durante el tiempo que vivió, antes de ser abatido a tiros por la guardia civil en Sotogayoso, no dejó de contar lo que pasó aquella terrible noche. Ahora, tantos años después, yo trataba de recomponer un puzzle que tenía sus piezas en las memorias de muchas personas distintas.

La primera persona que vio llegar a Leopoldo fue el hermano de Arsenio Jurjo . Arsenio fue mi primer contacto en Ponferrada. Juntos fuimos hasta Villalibre de la Jurisdicción. Él llevaba años pensando que allí estaba la fosa. Bajamos del coche y comenzamos a preguntar a los paisanos de más edad. Primero nos presentábamos y después les preguntábamos por una fosa con trece o catorce hombres que habían sido fusilados el 16 de octubre de 1936. La gente reaccionaba bien. Un vecino del pueblo nos anunció lo que nos esperaba: "En este pueblo hay más muertos fuera del cementerio que dentro". Recorrimos más de quince fosas en los alrededores. De las catorce personas con las que hablamos, de entre cincuenta y ochenta años, todas conocían perfectamente dónde estaba cada fosa y cuánta gente había dentro

Un vecino que tenía diez años la noche de aquel fusilamiento lo recordaba todo. Se despertó con el ruido de las detonaciones. Fue corriendo a la habitación de sus padres. A la mañana siguiente vio un círculo de gente a la entrada de Priaranza. Su madre no le dejó acercarse pero le contaron que había trece hombres muertos. Aunque no recordaba la fecha, aquélla era la única fosa con tantas personas. Las demás eran de tres, de dos o de cuatro muertos.

El lugar que buscábamos estaba a la entrada de Priaranza, en el vértice de un desvío de la carretera. Yo me adelanté mientras Arsenio me seguía, acompañado por un paisano que le hablaba de otras fosas que no habíamos visto. Cuando llegué al lugar encontré a un hombre detenido junto al desvió. Le dije: "Usted me va a ayudar. Estoy buscando una fosa que está justo por aquí". El hombre descruzó los brazos y señalo mientras me dijo: "Están ahí, bajo esa nogal recrecida".

AÚN TIENE MIEDO PERO HA SIDO VALIENTE

Desde el momento en que supe dónde estaban los restos de mi abuelo comenzó el proceso para abrir la fosa y trasladarlos a un cementerio. En ese proceso no estaba solo. Mi tío, Ramón Silva, había vuelto de Venezuela para hacer unas gestiones. Ahora, sesenta y cuatro años después de haberse despedido de su padre en la puerta del ayuntamiento de Villafranca, estaba dispuesto a no volver a Caracas sin haberlo enterrado.

Establecimos dos estrategias. Por un lado él, desde Pereje, se dedicó a recabar información para tratar de identificar a los otros doce asesinados, para ofrecerles a las familias la posibilidad de recuperar sus restos. Habló con mucha gente y a través de comentarios, de unos y otros, consiguió identificar a dos de los muertos. La familia de uno de ellos no quiso involucrarse. La de Enrique González Miguel sí. Visité a su hija Belia en Madrid a finales de julio pasado. Se había quedado huérfana al año y medio de nacer. Su padre tenía 25 años cuando lo mataron. Belia me recibió en su casa. Me abrió la puerta temblando. De repente, después de tanto tiempo, un desconocido le hablaba de su padre muerto y de la posibilidad de rescatarlo de su imaginación y enterrarlo. Era un muerto real. Belia aún tiene miedo a que le pase algo por remover el pasado. Pero ha sido valiente.

Mientras buscábamos a otras familias, Ramón Silva comenzó un agotador proceso en busca del expediente de la ejecución. Los archivos militares podían esconder el nombre de todos los ejecutados. El juzgado de Villafranca le remitió al de Ponferrada. Allí una funcionaria le dijo despectivamente que para qué buscaba eso después de tantos años. En el de Ponferrada le mandaron a León. En Léón le dijeron que había tres posibilidades. El expediente podía estar en los Tribunales Militares de Oviedo, Valladolid o Salamanca. En Valladolid el secretario del Juzgado Militar Togado, que se negó a identificarse, le dijo que buscara en A Coruña. Hasta el momento nadie ha dicho que el expediente no exista. El secretario del Tribunal número IV de A Coruña ha iniciado los trámites para que sea buscado en el archivo de El Ferrol. Mientras las solicitudes se perdían en el laberinto administrativo militar, Ramón Silva inició las gestiones con el ayuntamiento de Priaranza.

Paralelamente yo, desde Madrid, había seguido otra línea de trabajo que comenzó con una casualidad. Dos semanas después de encontrar la fosa de mi abuelo asistí en Vega de Valcarce al homenaje a tres guerrilleros: Abelardo Macías Fernández, Alpidia García Moral e Ilario Álvarez Méndez. En Madrid había cenado con Francisco Martínez "Quico". Él me había hablado de la apertura de una fosa de Arganza. Me dijo que era posible y me contagió de su inmensa lucha por recuperar la memoria. Quico me habló de Santiago Macías, un joven de Ponferrada entregado a rescatar la memoria de los guerrilleros del Bierzo. Gracias a ellos me llamó una periodista de La Crónica de León y mi historia pasó de lo personal a lo público.

Las gestiones de mi tío Ramón Silva con el alcalde de Priaranza, Daniel Fernández, dieron su fruto. El alcalde estaba dispuesto a colaborar. Escribí una carta a la corporación municipal solicitando su participación en los trámites necesarios para la apertura de la fosa. El pleno municipal de Priaranza del 25 de julio de 2000 aprobó llevar a cabo todas las gestiones que fueran necesarias. El propietario del terreno lo cedió. Todos estaba listo.

El pasado sábado 23 de septiembre colocamos una placa sobre la fosa. Los huesos serán exhumados en pocos días. Mi abuelo podrá descansar en un cementerio. A la familia le gustaría que fuera junto a los restos de su mujer, Modesta Santín, que vivió hasta los 93 años lamentando su pérdida. Cuando colocamos la placa no estábamos solos. Nos acompañaban organizadores y asistentes a las jornadas: "La deuda de la democracia, república y guerrilla". Habían sido organizadas por las Juventudes Socialistas del Bierzo en colaboración con los guerrilleros. Estábamos todos juntos por una causa común. Recuperar la memoria y darles el sitio que se merecen en la Historia a todos aquellos que lucharon por la libertad y la democracia.

Desde el día en que se colocó la placa la Historia es un poco más justa. El camino no ha sido demasiado largo. Los restos de Emilio Silva Faba, de Enrique González Miguel y de otros once hombres podrán descansar en el lugar que elijan sus familias. Yo sabía que había una historia que contar y es lo que he hecho. Pero mi historia es una pequeña parte de aquella historia. Hay muchas fosas repletas de hombres sin nombre. Hay muchas personas que sobreviven al miedo. Hay mucha gente que no soporta recordar y eso no quiere decir que hayan olvidado. Por eso es necesario hacer ruido, para que despierte de nuevo la memoria y abandone ese sueño que la ha mantenido dormida durante tantos años. "Tantos años y en el corazón tan pocos"; como me dijo Belia, la hija de Enrique González, el día en que su padre dejó de ser un desaparecido.

Emilio Silva Barrera
Publicado en La Crónica de León el 8 de octubre de 2000

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NIÑOS ROBADOS

El Rincón de las Miradas

Hola a todos, bienvenidos al Rincón de la Memoria, ¿el porque de ese nombre?, porque para mi es muy importante "No Olvidar", recordar mis raíces, los amigos, las risas, los sueños, las tristezas….recordar cada instante, y no olvidar nunca mis recuerdos.

Un blog de recuerdos de grandes personas e historias, que no deben borrarse de la historia, ni de nuestra Memoria. Un Sitio de encuentros, donde el Olvido y el silencio no tienen la puerta abierta.

Este Blog lo he creado pensando especialmente en dos grandes personas, las cuales admiro muchísimo, son mi buen Amigo Don Ramón de Almagro y Marcos Ana (al cual descubrí un poco más gracias a Don Ramón), Con todo mi cariño hacia ellos.

Y gracias a este Rincón tengo que añadir una extensa lista de amigos entrañables que nunca olvidaré...Andrés Iniesta, Germán, Eva, Carmina, Rafa, kebran y un largo ect.
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