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    Albert Einstein (versión SaiZa)

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    No os quedéis impasibles ante las injusticias y las mentiras. Si algo no os gusta, decidlo sin miedo. Por mucho que la gente corrupta de lo políticamente correcto parezca imponer un silencio, ¡no calléis! Pues es mucho lo que está en juego:
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    No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.No te dejes vencer por el desaliento.No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,que es casi un deber.No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión.La vida es desierto y oasis.Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.No caigas en el peor de los errores: el silencio.La mayoría vive en un silencio espantoso.No te resignes. Huye."Emito mis alaridos por los techos de este mundo",dice el poeta.Valora la belleza de las cosas simples.Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.Eso transforma la vida en un infierno.Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.Vívela intensamente, sin mediocridad.Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.Aprende de quienes puedan enseñarte.Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.La sociedad de hoy somos nosotros. Los "poetas vivos".No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas… Walt Whitman.Versión de: Leandro Wolfson

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Nuel Sanfeliz, Tercera Emigración. Marcos Ana en Montevideo


Hoy quiero traeros un articulo que me enviaba Guadimiro del blog Historias del abuelo, del cual me explicaba que lo que en él cuenta, va a formar parte de una novela que esta escribiendo sobre la vida de su padre NUEL SANFELIZ, en realidad MANUEL RANCAÑO, aunque conocido por SANFELIZ, y todo lo que en él cuenta es estrictamente cierto, me dice que lo extrajo del diario de aquella época.
Además me explica que lo podemos comprobar con el libro de Marcos Ana, que se adapta por completo a la realidad, lo mismo que los datos de Marcos Ana tambien son exactos.


NUEL SANFELIZ, TERCERA EMIGRACION
MARCOS ANA EN MONTEVIDEO


Hacía un año que Nuel Sanfelíz había llegado con su familia a Uruguay. El y Ariana trabajaban para una familia inglesa, cuidando su casa, atendiendo sus animales, perros y gatos, trabajando su huerta de la que se obtenían todos los productos naturales para el sustento de las dos familias, mediante un sistema de agricultura ecológica.

Adrián vivía con ellos, pero todos los días se desplazaba desde la estancia, a las afueras de Montevideo, hasta el centro donde tenía su vida: el trabajo, los dos centros donde cursaba estudios por la tarde, la Academia Pitman en la que estudiaba contabilidad y el ICUS (Instituto Cultural Uruguayo-Soviético) donde estudiaba ruso, y además tenía Casa de España, que era donde pasaba el resto del tiempo libre que le quedaba.

Nuel estaba preocupado por las actividades de su hijo. Lo había sacado de España, en una especie de auto-exilio, porque quería ofrecerle una vida en libertad, lejos de la dictadura, para que no tuviera que pasaar lo que el pasó; y ahora estaba viendo que Adrián empezaba a recorrer un camino que a él le sonaba: abandonó el primer trabajo en el negocio de su tío, precisamente porque trabajaba desde el amanecer hasta el anochecer, y quería tener tiempo libre para estudiar y para ponerse en contacto con los exiliados españoles, algo que hizo acudiendo a Casa de España, regentada, si puede decirse así, por miembros del Partico Comunista; empezó a estudiar ruso en el ICUS porque una de sus máximas ilusiones, desde los tiempos que escuchaba Radio Pirenaica en España, por supuesto de un modo clandestino, era ir a estudiar Derecho Internacional a la Universidad Patricio Lumumba de Moscú y todo lo pudo llevar a cabo porque buscó con denuedo un empleo que se lo permitiera, y lo encontró en una casa de importación de motos.

Ariana lo estaba pasando mal, porque veía en su hijo que la historia de su marido empezaba a repetirse, y le reprochaba a Nuel las noches de escucha de la radio de La Pasionaria debajo de una manta, ya desde que Adrián era pequeño, para que nadie pudiera oírlo y lo denunciara; le reprochaba las ideas que había inculcado a su hijo, porque presentía que nada bueno iban a traer para él, de hecho ya ahora hacía más caso de lo que le decían en Casa de España que de lo que le recomendaban ellos.

Estas apreciaciones de Ariana no eran del todo falsas, pues Adrián solo pisaba su casa para dormir, y tarde; y cuando llegaban los domingos, si marchaba después de comer, había dormido la mañana; y si se levantaba temprano, era porque tenía que irse nada más desayunar.

Y esto es lo que estaba ocurriendo a finales de agosto de 1.963, que se acercaba un acontecimiento muy importante para Adrián: la llegada de Marcos Ana a Latinoamérica después de su liberación. Tenía noticias de lo que había ocurrido en varios países europeos, donde fue recibido con todos los honores para contar su historia y fundamentalmente para reivindicar la liberación de todos los presos políticos españoles después de 23 años de haber finalizado la Guerra Civil. Pero había una historia que había ocurrido en Suecia que le hacía estar en ascuas por escuchar a Marcos Ana.

En Suecia ocurrió un hecho insólito, en medio de un discurso, una traductora se desmayó y hubo que sacarla en brazos del salón. Era una intérprete profesional, pero según confesó ella misma, se quedaba tan atrapada por el relato que se olvidaba de traducir, que era su misión, mientras el público exigía “traducción”, “traducción”. Entonces ella volvía a tomar el hilo y continuaba traduciendo, pero aturdida y confusa por lo que escuchaba, hasta que empezó a sudar y se desmayó.

En Uruguay ya no iba a necesitar intérprete, y Adrián ansiaba escucharlo en persona, sin intérprete, serían unas sensaciones mucho más fieles, especialmente aquellas en las que lanzase el mensaje de los compañeros de la cárcel, su dolor y su esperanza.

Los días previos a su llegada ocurrieron así en la vida de Adrián, como consta en el diario que llevaba por aquel entonces:

-Día 12 de Agosto de 1963: Adrián preside la reunión de la comisión de Cultura de la joven Guardia Española, con sede en Casa de España de la calle Sierra, no muy lejos del Palacio Legislativo de Montevideo, con el fin de tratar acerca de los preparativos de los jóvenes para la recepción de Marcos Ana.

En la misma reunión se ponen en común las experiencias de la promoción y venta del L.P. de Marcos Ana, después de haber acordado venderlo puerta a puerta, llevando el mensaje de los presos políticos españoles.

El resultado fue positivo y, aunque la recaudación no fue excesiva al menos sirvió para dar a conocer la situación política en España.

También se acordó pintar una pancarta de bienvenida para llevar en la bañadera (camión que hacía de autobús) al aeropuerto de Carrasco, y se trataron cuestiones organizativas de la asistencia a la recepción de Carrasco el domingo día 18 de Agosto.

Se acordó asimismo organizar una fiesta-baile para el día 7 de septiembre y otra para el día 21, en solidaridad con los mineros asturianos.

-Los días siguientes varios compañeros, los más habilidosos en el dibujo, se afanaron en pintar una enorme pancarta.

-La llegada de Marcos Ana el domingo 18 se pospuso, posiblemente por alguna demora en Brasil, y se anunció para el domingo 25 de agosto.

Con todo organizado, no se programó ninguna reunión y Adrián continuó la semana con la actividad de todos los días: trabajo, clases y asistencia a Casa de España.

-El sábado 17 de Agosto Adrián fue a casa del compatriota Carlos Podadera para comunicarle que al día siguiente irían a recibir a Marcos Ana, pues Carlos tenía interés en poder contactar con él para preguntarle acerca de su padre, el cual estuvo en Burgos, en la misma cárcel que Marcos Ana, habiendo muerto allí antes de salir él de la prisión; seguro que podría contarle detalles de sus últimos días.
Adrián le explicó a Carlos lo que él sabía de la recepción y lo que conocía de distintos actos en días posteriores, ofreciéndosele para hablar con Antonio Guardiola (Miembro del Comité Central del Partico Comunista y responsable del PC en aquella zona), el cual formaba parte del Comité de recepción.

-El domingo 18, como estaba previsto, varias bañaderas se completaron de entusiastas compatriotas y también de entusiastas uruguayos que se solidarizaban con España y partieron hacia el Obelisco para unirse a la caravana de bañaderas y autobuses hacia Carrasco.

A las doce la mañana llegaron al aeropuerto y allí permanecieron con las pancartas, el fervor y el entusiasmo encendidos hasta las dos de la tarde, momento en que se informó que no llegaría hasta el jueves.

La recepción fallida no desalentó los ánimos, pues todo el mundo esperaba con ilusión el jueves.

-El martes día 27 Adrián asistió a clase de ruso en el ICUS, y a las ocho había quedado con la compañera Raquel para ir a la Seccional 20 del Partico Comunista uruguayo para concertar la contratación de una orquesta para los bailes de septiembre.

Al salir de la Seccional no se encontraba bien y en vez de ir a Casa España se despidió de Raquel y se fue directamente para su domicilio.

De regreso en el colectivo (autobús), sintiéndose con fiebre, solo se le ocurría pensar que ¡ya sería el colmo que para el jueves tuviera que estar en cama!

-Efectivamente el miércoles estuvo en cama y aprovechó para escribir el artículo que le habían encargado para la revista de Casa España sobre los mineros asturianos.

-Al día siguiente la fiebre aún no había remitido, pero después de comer permaneció levantado y hacia las seis decidió irse hasta C.E., a donde llegó pasadas las ocho, puesto que perdió la combinación del colectivo, y al no encontrarse con fuerzas suficientes para caminar, prefirió esperar releyendo el artículo en la parada.

Sabía que se había perdido la recepción de Carrasco, pero esperaba encontrar allí a Marcos Ana. Sin embargo llegó justo unos minutos después de que hubiese partido para la Asociación de Prensa.

-El viernes 30 de Agosto tuvo recaída y todo el día se lo pasó en la cama, lo mismo que el sábado día 31.
Lloró de impotencia en la cama, pues su madre le prohibió levantarse y sabía que se estaba perdiendo momentos importantes de la visita de Marcos Ana

-El domingo día uno de septiembre de 1963, la fiebre había remitido y se encontraba bastante bien, acercándose por la tarde a C.E. para ponerse al día de los acontecimientos. Al menos tuvo una alegría, que al día siguiente podría verlo en el Teatro Solís, donde se había programado una gala cultural en la que un grupo de actores, dirigidos por Carlos Maggi, escenificarían pasajes de la revista MURO (revista clandestina de la prisión, para a continuación intervenir diversas personalidades y artistas, entre otros la soprano Virginia Castro y el concertista Daniel Viglietti, que interpretaría canciones de García Lorca, Alberti y Nicolás Guillén.

-El día 2 fue especial, fue la mejor de las funciones a las que pudiera asistir en un teatro, si bien aquella no era una “función”, sino realidad, la realidad de un embajador para todos los presos políticos españoles, y esperanza para todos los exiliados españoles por el mundo.

-Pero el plato fuerte vino el día 6 de septiembre en el Palacio de la Cerveza, con un salón enorme que no pudo acoger a todo el público, pese a la torrencial lluvia que estaba cayendo. En el acto ocurrió un hecho muy emocionante, cuando Marcos Ana estaba hablando distinguió a alguien conocido entre el público y resultó ser un compañero de presidio en Burgos, bajando del escenario y fundiéndose con él en un abrazo en medio del público.

-Desde el 6 de septiembre hasta el día 19 Adrián no tuvo ningún otro contacto con Marcos Ana, pero este día los jóvenes de C.E. iban a tener un encuentro personal, dándoles una conferencia especial para ellos, lo que le agradecieron finalizando el acto con un vino y unas pastas confeccionadas por los propios jóvenes, siendo éste quizás el último de los actos en Uruguay puesto que al día siguiente partía para Chile.


(Foto de Marcos Ana en Casa de España con directivos de la misma)


(Foto de Marcos Ana en el Aeropuerto de Carrasco)


Los bailes de solidaridad con los mineros asturianos se celebraron en las fechas previstas y la recaudación se dedicó íntegra a tal fin.

A partir del día 24 de septiembre, el grupo de teatro del cual formaba también parte Adrián, empezó los ensayos de “La Fablilla del secreto bien guardado” de Alejandro Casona en la que Adrián interpretaba el papel de Juanelo, lo que significaba que, cumpliendo con todas sus responsabilidades, más esta, en alguna ocasión Adrián se tuvo que quedar en casa de algún compañero por haber perdido el último colectivo.

Para Ariana la emigración al Uruguay había sido un verdadero error, pues a todo lo que estaban viviendo se unía el empeño de Adrián en estudiar ruso y sacar buenas notas, que las sacaba, con la esperanza de que lo pudieran seleccionar para asistir a la Universidad Patricio Lumumba de Moscú.

Ariana lo consideraba un error y culpaba a su marido, y en una de las discusiones llegó a decirle:

-Nuel, Adrián solo tiene 18 años y puedes obligarle a dejar todo eso, tienes que hacerlo. Envíalo para España con tu hermana Marce, y después regresaremos nosotros cuando podamos. Aquí las cosas se están poniendo cada vez peor, y allí ya ves lo que está ocurriendo en Avilés, cada vez hay más trabajo y todo el mundo va mejorando.

Nuel si quitó la boina, se sentó en una silla de la cocina, cogió el paquete de hebra de tabaco para liar cigarrillos, al tiempo que posaba la boina sobre la rodilla, y mientras iba liando el cigarro, posó sus cansados ojos verdes sobre su esposa intentando calmarla.

-Ariana, yo con quince años fui enviado a la primera emigración en Santo domingo, con diecinueve me enviaron a la segunda emigración a Buenos Aires… No seré yo quien obligue a mi hijo a emigrar a ninguna parte, lo que haga será decisión suya. Hemos venido aquí decidiendo nosotros por él, porque creíamos que era lo mejor… seguro que también lo creía mi padre respecto a mí…. –Nuel terminó de liar el cigarro, se lo llevó a la boca y acercó el mechero de mecha, después de darle sucesivos golpes de mano a la rueda para que prendiera la chispa, e inspiró fuertemente para que se prendiera; con la exhalación de la primera bocanada de humo, continuó- …, pero no habrá más imposiciones, Adrián ya es mayor para decidir lo que quiere hacer con su vida.

Ariana conocía la rotundidad de las decisiones de su marido y no lo iba a contradecir, por ello se retiró a un rincón de la cocina y lloró, lloró amargamente mientras Nuel salía para continuar con las labores de la huerta.

Uno de los domingos, a la hora de la comida, Nuel abordó este tema con su hijo, exponiéndole los temores de su madre y exponiéndole su punto de vista.

-Papá, agradezco tu postura, y entiendo los miedos de mamá, pero tú delito para estar escondido tres años en el monte y ser condenado a 14 años de cárcel, fue solo ser concejal por el Partido comunista en tu pueblo, elegido democráticamente en las elecciones municipales de 1933. Por eso, y por causas parecidas, siguen todavía hoy hombres en los patios de las cárceles de Franco. Mientras haya un solo hombre preso por motivos políticos en mi país, yo no dejaré de pensar como pienso.

Adrián se acercó a su madre, que estaba cocinando de espaldas, la abrazó y la tranquilizó.

-Mamá, ahora las cosas son diferentes, ya no estamos en los años 40, a la dictadura se la está presionando desde todas partes, pero allí aún siguen hombres presos desde la época en que papá lo fue… ¡qué menos que desde el exterior alcemos la voz para que el mundo lo sepa! Mira, por "la presión exterior" soltaron a Marcos Ana, ya te hablé de él, pues estuvo aquí hace unos días…, y por la presión tienen que soltar a tantos que siguen en las cárceles, pues mientras haya presos políticos no hay esperanza para la democracia. Te voy a proclamar lo que sentía Marcos Ana, a través de unos versos suyos, que es lo que aún siguen sintiendo tantos hoy en día en España:

Mi vida,
Os la puedo contar en dos palabras:
Un patio.
Y un trocito de cielo
por donde a veces pasan
una nube perdida
y algún pájaro huyendo de sus alas.


El breve poema emocionó a Nuel, que disimulaba que se le estaban saltando las lágrimas y conmovió a Ariana que sentenció.

-De acuerdo hijo, sé que eres testarudo como tu padre, pero por favor, lo de ir a Rusia, piénsatelo.

G.RANCAÑO ©

Ángel Sanz Briz, "El Schindler Español"


Ayer a media noche en Antena3 emitieron un programa especial sobre "Ángel Sanz Briz: El Schindler español", una investigación en la que se descubre cómo este diplomático español logró evitar la muerte de miles de personas. Argucias, sobornos, estrategias políticas... incluso llegó a alquilar con su propio dinero pisos a los que calificó como anexos a la embajada española y, por tanto, territorio intocable para los nazis. Todo ello, además, sin contar con el consentimiento del régimen franquista.

A través de los testimonios de judíos salvados por Sanz Briz, supervivientes de los campos de concentración, compañeros diplomáticos y su esposa e hijos, Antena 3 reconstruye la increíble gesta de este zaragozano, fallecido en 1980. Documentos confidenciales, telegramas cifrados, mensajes entre embajadas... Toda una labor de investigación que ve la luz por primera vez.
En el que el presentador Fernando González, "Gonzo", ha viajado hasta Budapest para averiguar cómo engañó a los nazis; ha recorrido las casas donde ocultó a los judíos y se ha entrevistado con ellos mismos, que narran los horrores de la época. Mientras en España es un desconocido, en Budapest se le tiene como un héroe.

"Gonzo" también ha viajado hasta Israel, donde a Sanz Briz le fue otorgado el título de Justo entre las Naciones, el mayor honor que pueden conceder los judíos a una persona que no es de su confesión. En Jerusalén nunca podrán olvidar que salvó a 5.200 judíos. Allí el programa recorre el Museo del Holocausto y recoge testimonios espeluznantes de personas que lograron sobrevivir a la barbarie nazi y que conocen muy bien cuanto hizo por ellos el diplomático español.

Un hombre discreto que nunca hizo alarde de sus acciones, un héroe que arriesgó su vida sin esperar nada a cambio, un español que hizo cuanto estaba en su mano para evitar el genocidio. Una historia desconocida que se desvela en el reportaje.

Ángel Sanz Briz, un joven diplomático español destinado en Hungría durante la II Guerra Mundial, horrorizado ante el holocausto, arriesgó su propia vida para rescatar a estos judíos de la barbarie nazi y evitar que terminaran en los campos de concentración.
Salvó a 5.200 judíos de morir en los campos de exterminio nazis, 4.000 más que el famoso Óscar Schlinder. De eso va el documental. De querer engrandar la figura de este hombre, y de contar algo que aún no ha recibido el reconocimiento que se merece.
Aprovechando una ley que permitía a los judíos de origen sefardí solicitar la nacionalidad española, logró obtener un permiso del Gobierno húngaro para dar el salvoconducto a 200. Sin embargo, falsificó las numeraciones de los pasaportes y consiguió salvar a 5.200.


Sin duda un reportaje increíble y en el que no deja indiferente a quien tenga algo de humanidad, relatos terribles de cómo experimentaban y las barbaridades que hacían con humanos, imágenes horribles de miles de cuerpos apilados para incinerar e inclusos restos desprendidos de sus cuerpos a medias de incinerar…algo horrible que no se puede olvidar y mucho menos no condenar. Por eso me parece terrible que como siempre lo que pasó en España o hicieron muchos españoles ni siquiera se conozca y no se les de el reconocimiento que merecen. Por eso no me cansare de decir que un País sin Memoria es un País condenado al Olvido.
A mí sin duda no me dejo indiferente y me impactaron muchas escenas y muchos de los relatos de los supervivientes, algo que quedará grabado en mi Memoria y por lo que en homenaje a este este Ángel español que salvó la vida de más de 5.000 personas, mañana os dejaré en este Rincón un artículo sobre él.

¡Salud, Memoria y Libertad!

El último soñador del Maquis andaluz


José Moreno Salazar sobrevivió a la guerra de 1936, a la guerrilla antifranquista, a Los Jubiles y al franquismo y murió, a los 83 años, en democracia sin variar su concepción del ideal libertario

PUEDE que en la Andalucía de 1923 existieran ginecólogos, pero Emilia Salazar Coca nunca supo de ellos; ni aquel 12 de diciembre en que parió al tercero de sus hijos, ni al venir al mundo los siete restantes. Al pequeño José lo recibió la vecina, o como mucho la partera, en una humilde casa de la calle Cerezo de Bujalance. No trajo ese pan bajo el brazo que aseguran las gentes del sur, pero sí esperanzas de mejora. Su padre, Antonio Moreno Martínez, entró de carrillero en el molino de Los Porras, cuando él tenía dos años, y Emilia, dejaría el trabajo de jornalera por el de casera, además de tener vivienda y agua gratis.

Aquel niño dice en sus memorias (El guerrillero que no pudo bailar, 2008) que sus padres consiguieron el trabajo gracias a una tía de su madre, "querida del dueño del molino, don Diego, y de la hija de ésta, Anita, una muchacha muy hermosa que se entiende con el hijo del señorito". A ambas le habían "puesto casa pared con pared" para tenerlas cerca porque "así son las cosas". Y porque la vida también era así, de los nueve hijos de Emilia y Antonio sólo siete lograron sobrevivir y alguno ir a la escuela. José tuvo esa "fortuna" durante algunos meses y fue compañero de un hijo de don Diego. Los juguetes, las meriendas y la vida en casa del señorito despertaron en él la primera rebeldía frente a la desigualdad. Esa circunstancia, los ideales de su padre y sus visitas al sindicato o al Ateneo Libertario lo encauzan desde niño hacia su firme convicción anarquista.

Tras el golpe de estado del 36, trabaja de jornalero para las colectividades republicanas, al mando del Comité Revolucionario liderado por el libertario Francisco Rodríguez, hasta la entrada de los rebeldes, en que la familia vive la evacuación hacia Villa del Río en medio de un terrible bombardeo. De allí van ascendiendo hacia Marmolejo, Andújar y, finalmente, Bailén, con alguna visita al frente de Pozoblanco donde combatió su hermano Antonio.

"Cautivo y desarmado el ejército rojo" la familia al completo regresa a Bujalance desde Bailén. Dos primos del bando golpista le procuran salvoconductos. "Otra vez en caravana de mendigos" - cuenta- junto a varias familias que, como la suya, callan "cuando, al pasar por aldeas y pueblos, la gente escupe y grita ¡rojos!". Acampan junto a su antigua casa, ocupada por una familia falangista de Morón que acaba por marchase con todos los enseres de los Moreno. Después encierran al padre y el adolescente de dieciséis años tomará las riendas. La guerra, instalados en cortijos, trabajando y sobreviviendo en el campo, había sido su escuela.

Una noche tropieza con un grupo de guerrilleros y se convierte en su "ángel de la noche" (enlace en el argot del Maquis) y, aunque prepara encuentros, entrega mensajes o reparte dinero y comida, son muchas las noches en que su familia se acuesta sin cenar. En contacto también con el grupo de los míticos Jubiles, liderados por Francisco Rodríguez, es delatado, apaleado y apresado. Ya en libertad, sufre un acoso constante y hace suya la frase que acuñara La Pasionaria y luego los guerrilleros de Sierra Maestra: "Más vale vivir de pie que morir de rodillas". Lo había decidido; y cuando la Guardia Civil fue a buscarlo aquel día lluvioso, el "ángel de la noche" se tiró a la sierra. Era un 17 de diciembre de 1942. Tenía 19 años; durante dos más, junto a Los Jubiles, vive emboscadas, largas caminatas, cambios de campamentos y traiciones de infiltrados, como el Abisinio, el supuesto carbonero que acabó propiciando una auténtica sangría en Montoro, entre los miembros de la partida de Los Jubiles.

Deseó la muerte antes y después de ser torturado y apresado en Córdoba; pero pudo más la vida y en busca de ella escapó, entre un grupo de albañiles, de la prisión de Fátima. Volvió a la sierra y llegó a Madrid. Un 23 de diciembre de 1944, con salvoconductos falsos, encuentra trabajo y un sueldo tan escaso que enferma de desnutrición. No tiene para la pensión y una comida diaria.

Luego llegó Victoria Márquez, el estraperlo, el trabajo a destajo en Gerona o Sueca y, en 1951, el nacimiento de la primera hija que no llevará sus apellidos. El guerrillero de Bujalance se llama ya Antonio Pérez Sánchez, natural de Alhaurín (Málaga) y es corredor de seguros en Cuenca.

En febrero del 1981, apoyado por Virgilio Zapatero, recuperó su verdadero nombre y los apellidos que sus hijos optaron por no tomar; participó en cuantos actos le invitaron sin variar un ápice el discurso que aprendió de niño en el Ateneo Libertario de Bujalance. Murió el 1 de septiembre de 2007, a los ochenta y tres años. Pero fue Victoriano Camas Baena y la editorial Silente de Memoria Histórica, allá en Guadalajara, quienes editaron las memorias de este andaluz. En ellas dejó escrito que, de su larga vida, sólo lamentaba no saber bailar: "No bastan homenajes, reconocimientos, libros, investigaciones o exposiciones. Esas cosas están muy bien, pero no dan de comer ni pagan la hipoteca, la luz, las medicinas, las mínimas necesidades de un viejo machacado… ¿Alguien pude decirme qué hay de mi pensión?".

Una historia sobre las olvidadas mujeres de los maquis


El libro 'La mujer del maquis', centrado en la intrahistoria de los maquis y sus mujeres, gana el Espasa de Ensayo
Entre los personajes figuran Juanín y Bedoya
MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS)

La periodista Ana Ramírez Cañil, galardonada hoy con el Premio Espasa de Ensayo por su obra, 'La Mujer del Maquis', rinde homenaje en su libro a los "proscritos" y olvidados de la posguerra española; los maquis, sus enlaces y sus familias.

"Este es el libro de una periodista, no de una historiadora y habrá errores", aclaró desde el primer momento, la ganadora de este galardón dotado con 30.000, y entre cuyos antecesores se encuentran escritores como Albert Boadella, Fernando Arrabal o Enrique Gil Calvo.

'La mujer del maquis' recoge la "opresión" que sufrieron un grupo de ciudadanos y sus familias durante el primer franquismo de la mano de los testimonios de supervivientes y documentos "desenterrados".

En palabras de Fernando Savater, presidente del jurado, 'La mujer del maquis' refleja una historia "secreta" y "desgarradora" de la mujer en relación con el maquis, que tiene el valor del "testimonio del drama que se lidiaba en España en aquellos años".

Los hechos se remontan a la madrugada del 31 de agosto de 1948, cuando 69 personas, procedentes de los pueblos de Val de San Vicente (Cantabria) fueron obligadas a subir a un camión, que no tenía un destino conocido. "Estos hombres y mujeres sólo pasaban por allí, los maquis más inteligentes cruzaron a Francia", alegó Ramírez Cañil.

EL ÚLTIMO EMBOSCADO DE CANTABRIA

Entre esas personas detenidas, figuraba Francisco Bedoya, conocido como 'El Bedoya', el último emboscado de Cantabria, que vivía en el monte junto a Juanín, el último hombre que ingresó en el maquis cuando este movimiento daba sus "estertores finales".

La leyenda y la historia de estos dos hombres llamaron la atención de esta periodista, que comenzó a investigar los hechos y viajó hasta Buenos Aires para conocer a Mercedes San Honorio, quien fuera la novia de Paco El Bedoya, con quien mantuvo una estrecha relación epistolar durante muchos años.

De aquella relación que mantuvieron cuando todavía no habían cumplido los veinte años, nació su hijo Ismael, que murió hace hace unos meses. "Ismael pudo leer la historia que yo había escrito sobre sus padres y estaba encantado", comentó la autora, visiblemente emocionada.

UNOS PUEBLOS ATERRORIZADOS

Ramírez Cañil, que ha sido redactora jefe del semanario El Siglo, directora de Informe Semanal y que actualmente trabaja en la web 'Soitu.es', explicó que todos los hechos que relata en el libro son "reales" y que ha tratado de que la "historia general de tanto horror en unos pueblos aterrorizados, no encubra el maravilloso relato de amor entre Paco y Leles".

Junto a Leles, figuran Luisa, Teófila, Soledad o Julia, mujeres "víctimas de esa comparsa", que no eran ni "las milicianas aguerridas de la guerrera y el fusil al hombro", ni las "compañeras de la Pasionaria", "ni las de la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera". "Las mujeres de esta historia eran jóvenes o viejas de aldea, enamoradas o resentidas, católicas o escépticas y sobre todo pragmáticas", explica la autora, en el prólogo de este libro, que saldrá a la venta el día 30 de octubre.

Por otra parte, la autora denunció que los maquis, fueron "abandonados a su suerte" por el Partido Comunista cuando se acabó la "guerra de guerrillas" en 1947. "Todos ellos fueron declarados bandoleros" y 'cazarlos' era la misión del régimen franquista que llegó a 500.000 pesetas por su captura, que ahora equivaldrían a 140.000 euros.

El soldado, el fotógrafo y la muerte


REPORTAJE: Un icono de la Guerra Civil
Unos contactos disipan dudas sobre la autenticidad de la célebre imagen de Capa
ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - Madrid - 05/10/2008

El 5 de septiembre de 1936, un mes y medio después de que comenzara la Guerra Civil, un miliciano anarquista de 25 años, algo bravucón, murió en un cerrillo cordobés de un balazo disparado por un francotirador marroquí. A muy pocos metros, metido en una trinchera, un fotógrafo húngaro de 23 años que nació con un dedo meñique de más, simpático, mujeriego y valiente, disparaba su cámara en el mismo segundo, apuntando al mismo soldado. El miliciano, Federico Borrell, murió en el aire; el fotógrafo, Robert Capa, se escondió en la trinchera sin saber que acababa de hacer la foto más famosa de la Guerra Civil y se volvió a levantar poco después para, jugándose el pellejo, retratar a otro anarquista que también moriría en el mismo sitio un minuto después.

No se sabe dónde está enterrado el miliciano Federico Borrell
La fotografía de Borrell, conocida a partir de entonces como El soldado caído, estaba destinada a convertirse en un icono de la Guerra Civil y de cualquier guerra gracias a su incomparable potencia simbólica. También a arrastrar la duda de haber sido falseada, debido, entre otras cosas, a su extraña y visceral perfección, a su oportunidad inaudita al retratar el instante mismo de la muerte del soldado en un soleado páramo español.

Una exposición que será inaugurada el 17 de octubre en Londres bajo el título de Esto es la guerra, Robert Capa trabajando, aporta nuevas fotografías encaminadas a zanjar la cuestión. Una de ellas es reveladora: muestra el cadáver del segundo miliciano retratado por Capa, tendido en el cerro. El contacto fue encontrado hace un par de años por el biógrafo oficial de Robert Capa, Richard Whelan, junto con otras decenas de negativos perdidos hasta entonces pertenecientes a la desordenada herencia del fotógrafo. Gracias a estos contactos se sabe ahora mejor lo que ocurrió antes y después de la foto en aquel atardecer en Cerro Muriano.

Federico Borrell García, Taino, había nacido en Benilloba, un pueblo de la sierra alicantina. Fue el quinto de seis hermanos de una familia pobre. Su padre, Vicente Borrell, Batallón, labrador, murió cuando Federico contaba seis años. La madre, María García, La Taña, decidió emigrar a la cercana e industriosa Alcoy con toda la prole cuando consiguió un trabajo de criada. Federico aprendió a leer y a escribir y se hizo tejedor. Como otros muchos jóvenes de la zona, también era anarquista. Era presumido, echado para adelante, amigo de figurar. Tenía los pómulos muy marcados, un rasgo físico peculiar que compartía con su padre y su hermano. El concienzudo y tenaz historiador local Miguel Pascual ha reunido ésta y otras informaciones tras rastrear archivos de Alcoy y preguntar a los testigos o recordar lo que éstos dijeron en su época. "Mi abuelo le conoció", explica Pascual Mira, "y me contaba que Taino era algo alocado".

El 1 de septiembre, días después de asaltar el cuartel de Infantería de Alcoy y hacerse con armamento ligero, munición y correajes, una columna miliciana anarquista compuesta por unos 300 hombres parte hacia el frente andaluz, dispuestos a colaborar en el intento republicano de contener a las tropas del general Varela, acuartelado en Córdoba. Entre ellos figura Taino. La vida le va bien por entonces: está a punto de casarse con su novia Marina. Ha dejado guardado en Alcoy un traje recién comprado para la boda. En la columna va también su hermano Evaristo, cinco años menor, y un adolescente llamado Mario Brotons que con el tiempo jugará un importante papel en esta historia.

Taino y sus compañeros suben a Cerro Muriano, una aldea situada a pocos kilómetros de Córdoba al amanecer del día 5. Se despliegan por el terreno, ocupan las trincheras. No hay que pensar en un ejército organizado, bien armado y coordinado, sino más bien en un puñado de "civiles con escopetas", en expresión del historiador Francisco Moreno Gómez. Sus oponentes sí componen un ejército profesional con experiencia.

Ese día, el general Varela inicia una ofensiva por la sierra cordobesa. Los cañonazos que resuenan demasiado cerca aterrorizan a los habitantes de Cerro Muriano, que salen de sus casas y escapan a la carrera en busca de un lugar más seguro. A la hora de la siesta, cuando por el flanco izquierdo del frente avanza en silencio una columna nacional de marroquíes bajo el mando del coronel Sáenz de Buruaga, los milicianos de Alcoy reciben una visita inesperada. "Aquel día llegaron a Cerro Muriano al menos tres vehículos de periodistas", escribe Moreno Gómez en su libro 1936, el genocidio franquista en Córdoba (Crítica), que se publicará este mes. En uno de los coches viaja Robert Capa y su novia, la también fotógrafa de guerra Gerda Taro.

El frente está tranquilo a esa hora. Capa aprovecha para captar a un grupo de milicianos en una trinchera, con los fusiles en alto, saludando. El hombre de la camisa clara de la izquierda que sonríe mirando hacia un lado es Federico Borrell y morirá en un rato. El tercero por la izquierda, con bigote, también.

A partir de aquí las versiones no coinciden. El historiador Gómez Moreno, basándose en un detallado estudio de los movimientos de tropas, concluye que Taino y los suyos se vieron sorprendidos por el ataque de los regulares de Sáenz de Buruaga y que acudieron, corriendo ladera abajo, a taponar el flanco. "Todo un negro panorama que hace impensable que Robert Capa tuviera ni tiempo ni oportunidad para ensayar fotomontajes", afirma. En la batalla muere Borrell.

El biógrafo oficial del fotógrafo, Richard Welham, fallecido en 2007, en un artículo publicado tres años atrás en la revista Aperture, reconstruye esa tarde de una forma un poco diferente. Este estudioso coincide en situar la llegada de Capa y el resto de los corresponsales al inicio de la tarde. Como la zona estaba tranquila, Capa convence a los milicianos para que posen para él con sus armas. Éstos se prestan. Y desarrollan varias maniobras de avance en grupo, de salto de trincheras, de tiro.... Los 40 negativos expuestos ahora en la exposición de Londres así lo confirman. Cynthia Young, responsable de la exposición y que ha examinado cuidadosamente todas las fotografías añade: "Es evidente que mientras Capa y Taro hacen las fotografías no están en el corazón de ninguna batalla".

Pero estas maniobras aparentemente inofensivas atrajeron al enemigo. O, de creer al historiador Moreno Gómez, fue entonces cuando llegó la columna de Sáenz de Buruaga. El caso es que el ejercicio se volvió trágico. Welham lo ha reconstruido así: Capa se encontraba en una hondonada o una trinchera. Al pie de ella, estaba Federico Borrell. A unos metros a su derecha, el otro miliciano de bigote. Es en ese preciso momento cuando una bala impacta contra Taino. Capa se agacha en la trinchera. El miliciano de bigote, que jamás ha sido identificado, se pone de rodillas para ofrecer menos blanco, coge a Borrell por las axilas y, ayudado por sus compañeros, conduce a Federico a la trinchera. Después, cuando está recogiendo su fusil, es abatido a su vez, casi en el mismo sitio que Federico. Capa retrata también ese momento. Y asimismo, su cadáver, en una tercera foto que no se había visto hasta ahora.

Al día siguiente, el hermano pequeño, Evaristo Borrell, dejaba el frente y regresaba a Alcoy para informar a sus hermanas de que Federico había muerto. Su hija, Empar Borrell, la sobrina de Federico, recordaba el lunes pasado que su padre guardó para siempre una idea particular y penosa de ese día de guerra: "Ya no se volvió a presentar voluntario. Es más, siempre nos aconsejó que no nos presentáramos voluntarios para nada en la vida". Años después, Evaristo se casaría con el traje de boda que Federico había dejado sin estrenar. "Por entonces había muy poco dinero y no era cosa de desaprovecharlo", explica Empar con una sonrisa. El rastro de la novia de Federico se desvaneció para siempre: "De Marina no sabemos qué vida llevó o qué hizo: mi padre perdió el contacto para siempre".

También el rastro de la historia de Federico y de Evaristo y de la columna anarquista de Alcoy se fue perdiendo salvo para los familiares y los historiadores locales. Mientras tanto, la foto del miliciano se convertía en un icono planetario y se reproducía en todas las revistas y periódicos del mundo. También de Alcoy. Un día, Mario Brotons, aquel adolescente que con 14 años había luchado en Cerro Muriano, convertido ya en un hombre de 75 y tras escribir un libro en el que relataba su aventura en la columna anarquista, Retazos de una época de inquietudes, aseguraba que su paisano Taino era el miliciano derrumbado en la foto. La madre de Empar, la cuñada de Federico, que aún vivía entonces, lo confirmó. El biógrafo Welham lo dio por bueno.

Con todo, El soldado caído sigue concitando interpretaciones encontradas. Hay dos documentales que lo corroboran. Uno de ellos, Los héroes nunca mueren, estrenado en 2004 y dirigido por Jan Arnold, reconstruye los hechos acaecidos en Cerro Muriano y localiza el lugar exacto en el que Borrell caía abatido, denominado Cerro de la Coja. Arnold no cree que la foto de Capa sea un montaje: "Él estuvo en muchas guerras, muy cerca de la línea de fuego. Y jamás tuvo necesidad de falsear ninguna foto. No entiendo por qué lo tenía que hacer entonces".

El otro documental, La sombra del iceberg, dirigido por Hugo Doménech y Raúl M. Riebenbauer y premiado en 2007 en el Festival de la Ciudad de México, cuestiona tanto la veracidad de la foto como el hecho de que sea Taino el que aparece en la imagen. También el historiador Miguel Pascual, basándose en sus propias investigaciones, está convencido de que la foto es un montaje y de que Borrell murió en otro momento de la batalla.

Young, la organizadora de la exposición, cree que la polémica no acabará jamás. A pesar de la aparición de los nuevos negativos que se exhibirán a partir del día 17. A pesar de la foto del cadáver. "Que haya gente que desconfíe es inevitable. No se ha encontrado la secuencia entera de los negativos. Tal vez se perdió. Tal vez no aparezca nunca. O sí. Pero lo que hay de nuevo da información relevante, que corrobora lo que sostenía el biógrafo Whelan".

No se sabe dónde ni quién enterró a Federico Borrell. No hay ninguna inscripción en ningún registro. Lo más seguro es que su cuerpo, junto con el del segundo miliciano, estén en el cementerio de Villaharta, a pocos kilómetros de Cerro Muriano, donde acabaron muchos cadáveres de la batalla. De ser así, de ser todo cierto, ahí se encontrará también la bala que atravesó su corazón en el instante mismo en que Capa apretaba el obturador de su cámara Leica.


Para ver las Fotos LA SECUENCIA DE LA MUERTE.

MEMORIA HISTÓRICA: HERIDAS DE GUERRA



Miles de nietos buscan bajo el suelo de España los cuerpos de sus abuelos, enterrados en fosas comunes después de haber caído durante la Guerra Civil o asesinados por el franquismo.
Lanación.com(Argentina)/5-10-2008

IZAGRE, ESPAÑA .- Dentro de seis meses se cumplen setenta años del fin de la Guerra Civil Española (1936-1939), que provocó un horror acallado durante décadas y que se mide en cientos de miles de muertos. Aún hoy no hay cifras ciertas.

La evocación dista mucho de ser de las preferidas en el discurso público. Sin embargo, su momento se aproxima con el mar de fondo de una fuerte ola de revisionismo que, si bien empezó de forma tímida, aumenta en ruido y espectacularidad con el paso de las semanas.

Ya cobró fuerza hace un año, con la sanción de la controvertida Ley de Memoria Histórica, impulsada por el gobierno socialista, que busca reparar los derechos de las víctimas de la guerra civil y del franquismo. Pero ganó estruendo hace pocas semanas, con el anuncio de la próxima exhumación del cadáver de Federico García Lorca, símbolo colectivo de la represión de aquellos años.

El giro, asociado a una sonora irrupción del juez Baltasar Garzón, se convertirá en la primera intervención estatal directa en la tarea de cavar para encontrar a los muertos.

Y, de paso, pondrá luz sobre la historia negra que, alimentada en años de pertinaz resistencia de los García Lorca, sostiene que el poeta ya no está en fosa común. Que habría sido rescatado merced a una secreta negociación con el ex dictador Francisco Franco (ver nota aparte).

Menos conocido es lo que late por debajo y que constituye, tal vez, el más reciente fenómeno social derivado de aquellos años de contienda: la silenciosa, desordenada e imparable marea de nietos que cava por la península para rescatar del olvido a sus abuelos, asesinados sin testigos y lejos del frente de guerra.

Buscan a hombres y mujeres a los que no conocieron, pero que aprendieron a respetar a través de los relatos que de ellos escucharon. "Durante años, este país vivió con terror. Fue el terror el que, durante todo este tiempo, impidió no sólo abordar esta cuestión sino, siquiera, hablarla. Hoy eso no lo sienten los nietos", dice el historiador Julián Casanovas.


En las cunetas

Indiferentes a lo que, en definitiva, resuelva el juez Garzón; y sordos al discurso político que previene contra el temor a que la búsqueda reabra "heridas del pasado", que "alimente la venganza" y que "ponga en riesgo el futuro", los nietos cavan por esos familiares.

"En los últimos ocho años hemos exhumado 167 fosas y recuperado 4041 cuerpos", dice Emilio Silva, presidente de la Asociación Para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

La entidad, hoy sumamente activa, nació en octubre de 2000, cuando Silva se propuso rescatar a su abuelo, en cuya identificación fue vital una muestra de ADN que viajó desde la Argentina, donde habían emigrado los familiares del extinto.

¿Cuánto trabajo queda por hacer? Nadie lo sabe. "Creo que hay no menos de 25.000 personas en las cunetas", dice Casanovas, uno de los historiadores que más ha escrito sobre el tema.

Su estimación palidece ante los más de 130.000 nombres de personas asesinadas que citan documentos presentados a Garzón. (El término excluye a aquellos que fueron fusilados tras juicio sumario o muertos en frente de guerra).

Palidece, también, ante las "miles de fosas comunes en toda España" de las que, ante LA NACIÓN, habla Felipe Alonso, de la Asociación de Estudios sobre la Represión en León (AERLE).
La entidad cuenta con la simpatía del padre de José Luis Rodríguez Zapatero, Juan Rodríguez García-Lozano. A ella ha dado testimonio sobre el asesinato de Juan Rodríguez Lozano, el abuelo republicano citado, en varias ocasiones, por el presidente del gobierno. Su ex prisión, que fue la de otras 16.000 personas, es hoy, sin embargo, un suntuoso hotel (Ver aparte).

Queda cerca de aquí, de esta pequeña localidad leonesa de apenas 80 habitantes, que durante siete décadas durmió junto a dos fosas y junto al espanto de sus fantasmas. Es el poblado al que llegó LA NACION para acompañar el proceso de exhumación de "represaliados" de la Guerra Civil, el fenómeno que lleva a nietos anónimos a cavar por sus abuelos de triste muerte.

¿Cómo es ese pulso de reivindicación al que no le importa lo que diga la autoridad ni el juez?
Entre otras cosas, llamó la atención la desconcertante naturalidad con que el pueblo asistió a la exhumación -la gente llegaba con canasta de sándwiches y los niños jugaban con la tierra que removía la excavadora. "Hay quienes no les parece bien esto de las excavaciones, pero la mayoría lo ve bien y quiere ayudar", dijo a LA NACION el alcalde, Enrique Santervaz.

Más aún sorprendió el hecho de que, para localizar el sitio, sirviera de guía la memoria de ancianos que, en el pasado, se habían enfrentado en los dos bandos de la brutal contienda. Y que hoy, juntos, compartieran el tabaco y la charla y se asomaran con sus bastones al pozo del que, juntos, pudieron rescatar los cuerpos de 22 infelices. Y con ellos, una parte de su propio pasado.

"Son seres humanos", se emociona Claudio Puertas. El fue soldado del bando nacional; tiene 91 años y hace gala de vitalidad y memoria para señalar, con bastante aproximación, el sitio en el que -hace siete décadas- vio enterrar a once personas: diez hombres y una mujer. "¡Había que ver lo que hicieron con ellos!", lamenta.

A su lado se sienta José Pérez Guayo, de 86 años. Es uno de los pocos hijos que, entre tanto nieto, busca a un fusilado. En este caso, a su padre, un albañil que era militante sindical. La última vez que lo vio con vida fue el 19 de septiembre de 1936. Se lo llevaban en un camión y a él lo amenazaron si intentaba seguirlos en bicicleta. "Yo quisiera encontrarlo y morirme en paz", dice.

Lo escucha Don Claudio, su ex adversario, mientras la tarde pasa y la vida, junto a la fosa, se anima. Llega más gente que exprime recuerdos y tira de la historia en un colosal esfuerzo por ordenar las piezas de un puzzle enorme y sangriento. Es lo más parecido a una reconciliación.

-¿Este trabajo es posible gracias a la Ley de Memoria Histórica?, pregunta LA NACION.
-No, ¡qué va! Esto empezó mucho antes. Y, en este caso, estamos aquí porque el dueño del campo nos dio permiso. Y nada más, contesta Marco Antonio González, de la ARMH, uno de los nietos que cavan.

Lo hace a sabiendas de que, con su abuelo, no habrá suerte: está en otro sitio, pero, sobre él, hay ahora "una ruta y dos restaurantes", dice.

"Al final, se desenterrarán menos cadáveres de los que se buscan, porque muchas de las fosas han desaparecido para siempre, sepultadas por el crecimiento urbano y el paso del tiempo", dice Casanova. No es el caso de este campo, donde no hay nada que ayude a identificar un entierro.

"Aquí hay algo"

La pala avanza, pero no pasa nada. Huele a tierra húmeda. El dueño del campo no es del pueblo, se llama Juan Antonio Pérez y lo arrienda desde hace quince años. "En todo este tiempo, nadie me habló jamás de la fosa común, hasta que vino esta gente, pidió permiso y, por supuesto, les dije que sí", cuenta. "Jamás nada me hizo sospechar", añade. Y habla así del espanto bajo esa tierra en la que hoy, con subsidios de la Unión Europa, él trabaja cereales y un girasol que, este año, viene mustio. No hay más autoridad ni funcionarios junto a la máquina excavadora.

Por la noche, todo queda solo, con la misma quietud de entonces. La excavación lleva ya tres días y 200 metros de zanja sin que nada aparezca. Y, sin que nadie se atreva a sincerarlo, late el temor de que allí no haya nada. "O, peor aún, de que estemos sentados sobre ellos y no podamos verlos", dice otro, con un escalofrío, que hace ponerse de pie.

"¡Aquí hay algo!", grita la arqueóloga. Todo se paraliza y es silencio, salvo el viento, que trae el mismo olor de la tierra mojada. El "algo" resulta ser un par de anteojos, la evidencia de que allí mismo están los cuerpos. A partir de ahora, no más máquina: todo el trabajo será manual y muy lento, acariciando la tierra que todo lo vuelve marrón, como una arcilla para que cobre forma la historia de los muertos.

Explota una mezcla de emociones: hay quien llora, quien se alivia, quien ríe. "Es lo que suele ocurrir en situaciones de duelo retardado", dice Raúl de la Fuente, de Sicólogos Sin Fronteras.

Para los familiares que allí esperan llega, por fin, el adiós debido. Un adiós por el que esperaron 70 años.
Por Silvia Pisani

"Me he reencontrado con mi hermana"

ESPAÑA .- Ha esperado por esto durante 71 años y creyó que jamás llegaría. Pero llegó y, por eso, con tanta serenidad como alegría, Josefina Alonso Ruiz cuenta que, junto a la fosa, acaba de "reencontrarse" con su hermana, María, la que le enseñó a leer. Y que llevaba años enterrada en la cuneta, junto a la ruta, desde que, en febrero de 1937, se la llevaron para fusilarla."

¡Mira mi mano! ¿Ves el anillo que tengo? Lleva, como piedra, el aro que hacía juego con el de mi hermana María y que el día que la mataron no pudo ponerse porque tenía una oreja mala", dice esta mujer de 89 años, mientras estira el anular.

El anillo que la víctima desechó por culpa de una oreja infectada y que quedó en la casa familiar se convirtió, con los años, en la sortija con que la hermana menor recordó a la asesinada.

Y hace pocas semanas, cumplió una nueva función; la de herramienta vital para la identificación en la fosa. Es que, allí, en el fondo, junto a la calavera de María estaba, intacto, el aro solitario que hacía juego con el que ella lleva en su dedo.

"Se reencontraron los aros y nos reencontramos y nos reencontramos mi hermana y yo", dice Josefina.

-¿Es un día triste?
-No, es un día feliz. La pena es que no haya podido verlo mi madre, que murió en 1963 suspirando por tener a la hija de cualquier modo, contesta.

La historia de la familia Alonso Ruíz, oriunda de León, parece un drama de los que el cine español contó muchos antes de que la verdad aflorara: los nacionales se llevaron a María, a Josefina y a su madre a la cárcel como presión para que apareciera Ignacio, el único hijo varón que, en realidad, no había escapado sino que estaba escondido en el caserón familiar.

"Como mi hermano no aparecía, los guardias dijeron a mi madre que eligiera una hija y que se fuera. Ella me eligió por ser la menor. A María, que era lista, que leía mucho y que militaba en Izquierda Republicana, la mataron. Mi hermano Ignacio, que era de las juventudes socialistas, estuvo cinco años más escondido en casa hasta que, cansado, se entregó. Los amigos ayudaron y no fue fusilado. Murió hace poco, con la pena de tener a María en la cuneta", dice Josefina.

-¿Cómo ha vivido su familia todo esto?
-Es extraño. Hubo sobrinos que no querían saber nada. Pero yo me impuse, María no podía seguir en la cuneta. Luego, con la gente del pueblo, es curioso, porque me preguntan qué tal ha ido mi operación de cataratas. Me preguntan por la operación, pero no me dicen nada de mi hermana. No sé por qué.

Un hotel de lujo en donde estuvo preso el abuelo de Zapatero

LEÓN, ESPAÑA .- "Paz, perdón y justicia", suele evocar el presidente José Luís Rodríguez Zapatero al hablar del influjo que en él tiene la figura de su abuelo paterno, el capitán Juan Rodríguez Lozano, ejecutado en 1936 tras juicio sumarísimo, por los sublevados en la Guerra Civil.

El abuelo del presidente pasó los momentos previos a su fusilamiento en la cárcel de San Marcos, un colosal edificio que fue campo de concentración para 16.000 personas y que hoy, con el nombre de San Marcos, es un suntuoso hotel de la cadena "Paradores", el buque insignia del turismo español.

Una noche allí cuesta 200 euros, más otros 30 por el desayuno. Tiene 236 habitaciones habilitadas y, en la misma puerta por la que salían los condenados, luce ahora un cartel que da la bienvenida en siete idiomas. "No hay nada hoy que indique dónde estaban las celdas", dice el jefe de conserjes a LA NACIÓN.

Memoria: A 40 años de la matanza de Tlatelolco


Hoy como todos los días pasaba a leer la nueva entrada del amigo Rafa "Kabila", con la que un escalofrio me recorria el cuerpo al conocer tan horrible historia y desconocida para mi y por muchos, que tras 40 años de lo ocurrido siguen en busca de la verdad, al igual que en España.
Por ello es necesario ejercitar la memoria, -como dice la escritora Ángeles Mastretta- "
Hay que recordar para seguir caminando".
Por ello es tan necesaria la Memoria Historica y que estos sucesos no se olviden jamás, pues el sufrimiento y la herida es el Olvido.




A 40 años de la matanza de Tlatelolco
Una manifestación estudiantil en la capital de México, el 2 de octubre de 1968, se convirtió en una escena de terror. Las muertes ocurridas en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco representan uno de los capítulos más devastadores de la historia mexicana y, para muchos, marcaron un punto de inflexión en el desarrollo sociopolítico de ese país.

Muchas han sido las versiones que han surgido de por qué se desató la violencia.

Tampoco hay consenso sobre la cifra de muertos. El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz dijo que habían perecido alrededor de 30 personas, mientras que las organizaciones de derechos humanos y corresponsales extranjeros contaron más de 300 cadáveres.

Aún no se conocen los nombres de las víctimas, ni qué pasó con sus cuerpos sin vida.

Lo único cierto es que cada 2 de octubre hay voces que piden que se esclarezcan los hechos.

Durante el gobierno de Vicente Fox, se creó una Fiscalía Especial para investigar la masacre. Sin embargo, hasta ahora no se ha condenado a nadie por lo ocurrido.

A 40 años de la matanza, México recuerda a los caídos y analiza el legado que le dejó el movimiento juvenil de 1968, que para muchos sentó las bases de la democracia de ese país.

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Poco podía imaginar el periodista británico Robert Trevor que durante el viaje que le llevó a Ciudad de México en octubre de 1968 para informar sobre los Juegos Olímpicos viviría "la noche más terrorífica" de su vida: la matanza de Tlatelolco, a la que considera peor que los bombardeos de Londres en 1940.

Trevor, que por aquél entonces tenía 34 años, trabajaba como editor de deportes para el diario London Evening News. Las de México eran las
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terceras Olimpiadas que cubría como periodista.
Pese a las tensiones sociales y políticas vividas en la nación latinoamericana en los meses y días previos a los Juegos, el reportero, que viajaba por primera vez al país, encontró una ciudad en calma.

"Trabajaba desde la villa olímpica, donde se albergaban los atletas. Allí se veía a los mexicanos muy contentos de poder organizar los Juegos. No presencié ningún tipo de protesta política", le contó a BBC Mundo.

Tras varios días visitando los lugares donde tendrían lugar los eventos deportivos, el 2 de octubre Trevor se enteró de que en la Plaza de las Tres Culturas iba a celebrarse una manifestación y decidió acercarse al lugar para ver si podía encontrar alguna historia que pudiera interesarle al diario para el que trabajaba.

Concentración pacífica

"En la plaza había mucha gente, unas 3.000 personas. Al principio había un ambiente muy pacífico. La gente escuchaba los discursos en los que se pedía la dimisión del presidente, y se exigía que el gobierno actuara conforme a la Constitución mexicana. También hacían llamados a favor de una vivienda digna, una mejor educación...", explica el reportero.

Según Trevor, la mayor parte de la gente allí concentrada eran jóvenes estudiantes de entre 18 y 20 años, así como jóvenes activistas sindicales.

"Primero empezaron a disparar desde los tejados. Antes de que la gente pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando llegaron helicópteros armados que empezaron a disparar a la multitud, sin que mediara ningún tipo de provocación".


El periodista cuenta que cuando los helicópteros abrieron fuego sobre la multitud y lanzaron bengalas para iluminar el lugar, la gente estaba totalmente aterrorizada, corriendo hacia las calles que salían de la plaza.

"Antes de que la gente pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando llegaron helicópteros armados que empezaron a disparar a la multitud, sin que mediara ningún tipo de provocación"

"Cualquiera que hubiera caído al suelo era pisoteado por la multitud", explica.

"Corríamos para evitar los disparos de los helicópteros, pero en la huída nos encontramos con soldados mexicanos vestidos con el uniforme de combate que, apoyados por carros de combate, bloquearon el paso de los que intentaban escapar de la plaza".

"Fue terrible porque no había escapatoria. Venían disparos de frente de los soldados a pie y por detrás de las metralletas de los helicópteros", relata Trevor.

La calle por la que estaba corriendo tenia un pequeño callejón a la izquierda y seguí a la gente por allí hasta llegar a una calle estrecha que desembocaba en el Paseo de la Reforma, por la que conseguí escapar".

"En Reforma la situación era surrealista", cuenta.

"La gente salía de los restaurantes y cines, caminando por el paseo sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo a tan sólo 800 metros".

A punta de pistola

Tras su huída, Trevor se dirigió al hotel en el que se alojaban los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI), donde se encontró con otros periodistas extranjeros que estaban en la Plaza de las Tres Culturas momentos antes de la matanza.

El diario británico London Evening News publicó diversos artículos sobre la matanza de Tlatelolco.

Según le contaron, fueron sacados de la plaza a punta de pistola poco antes de que empezase la masacre para ser llevados a habitaciones de casas en las inmediaciones. Allí fueron retenidos hasta que todo acabó, por lo que no pudieron ver nada.

"A un periodista australiano las autoridades le dijeron que si informaba de lo sucedido le sacarían del país en el primer avión", recuerda el periodista británico.

Pocas horas después de los terribles acontecimientos, la historia firmada por Robert Trevor salió publicada en la portada del London Evening News.

"Conté lo que vi y oí. Expliqué que el jefe de la policía de México, Luis Cueto, afirmó en una rueda de prensa que los fallecidos habían sido 25, entre ellos siete soldados, algo que yo sabía que no era cierto, ya que vi a mucha más gente que fue blanco de disparos. Yo creía que los fallecidos podían llegar a los 200".

El día después de la matanza, Trevor volvió a la Plaza de las Tres Culturas para ver si podía seguir con la historia.

Según cuenta, se le acercaron dos estudiantes que se ofrecieron a acompañarle a conocer a gente que no había visto a sus familiares desde la noche anterior.

Una mujer le explicó que había ido a la policía a informar de la desaparición de su hijo. Ellos le pidieron que les llevara el pasaporte y todos los documentos y cartas de su hijo para poder hacer una investigación a fondo.

Así lo hizo y al cabo de unas horas volvió a ver si tenían noticias de su hijo. Le dijeron que no debería molestarles más porque en realidad nunca tuvo un hijo. Éste nunca existió.

"Esa historia no la olvidaré jamás".

"Horrorizados"

"Estábamos horrorizados. Nunca había visto nada de esta magnitud en mi vida. He vivido los bombardeos aéreos de Londres en los años 40 y eso fue bastante suave comparado con la ferocidad de los soldados mexicanos esa noche", relata Trevor.

Una semana después de la matanza, según cuenta el periodista, "la atención de todo el mundo estaba centrada en la inauguración de los Juegos Olímpicos".

"Al fin y al cabo todos estábamos allí para cubrir las Olimpiadas".

Trevor, que desde entonces no ha vuelto a México, describe con contundencia los terribles eventos que le tocaron vivir ese 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco: "Sin duda fue la noche más terrorífica de mi vida. No ha sido fácil volver a leer los artículos que escribí sobre ello porque me traen a la mente todos esos malos recuerdos".


Memorial con los nombres de "algunas" de las víctimas de la masacre del 2 de octubre de 1968

Hay muchas Historias y relatos de lo sucedido aquel 2 de Octubre de 1968, y otras como años más tarde, el 10 de junio de 1971 fecha en la cual se cree que unas 40 personas fueron asesinadas y cientos resultaron heridas, en lo que se llamó la matanza de "Corpus Christi".
Os dejo videos y enlaces de esos relatos que vienen 40 años despues a nuestro encuentro y memoria.
¡Salud, Memoria y Libertad!


Monsiváis: "El día más triste de mi vida"

Mastretta: "Recordar para seguir"

"Gracias por despertarnos"

"El 68 sentó las bases de hoy"

El poeta J. Bañuelos:"Envejecimos mil años"

"Hablan los Sobrevivientes"

"Un presidente y dos masacres"

Testimonio de un fotógrafo mexicano que vivió esos momentos:

Periodista de PROCESO explica las nuevas revelaciones de la edición especial de esa revista con respecto al 2 de octubre de hace 40 años:


.........Y así un largo ecetera de titulares y noticias.

Los Abuelos de Teófilo Goldaracena.


Esta Mañana el amigo Julio, uno de los colaboradores del Creatura me envía el post que hacia del Rincón de la Memoria en el blog de Creatura y en el que relataba brevemente la historia de los abuelos de TEÓFILO GOLDARACENA, y cuya historia sobrecogedora, como tantas otras que estaban enterradas y olvidadas, salen al encuentro de la Memoria y os traigo a este Rincón:

EL ENTIERRO DE UNA MUJER VIVA
El informe que la Universidad de Burgos le envió a Teófilo Goldaracena después de la exhumación de la fosa donde yacía su abuela dice que es bastante probable que la enterraran viva, ya que el tiro "entra y sale por la mandíbula". Ángela Rodrigo estaba embarazada cuando recibió aquel impacto de bala, el 19 de agosto de 1936.

Según testimonios orales, los falangistas la violaron delante de su marido, que fue enterrado en la misma fosa. Tras rescatar sus cadáveres en Aranda de Duero (Burgos), su nieto decidió que haría cuanto estuviera en su mano para recuperar a otros. Hoy le ha enviado a Garzón un listado con los nombres de 3.920 víctimas en Navarra y la posible ubicación de sus cuerpos. Casi 400 de ellos murieron en el Fuerte de San Cristóbal, donde se produjo en 1938 la mayor fuga penitenciaria de España: 795 lograron huir, a 237 "los mataron a tiros por el monte, como conejos mientras trataban de escapar", explica Goldaracena. 132 más murieron de hambre y de frío atrapados en aquella prisión años después.

La investigación ha sido especialmente difícil en Navarra, territorio "hostil" al juez que medita admitir a trámite las denuncias. "Aquí no les gusta Garzón. Y en Euskadi, menos. Por eso ninguna asociación de allí se ha personado en la causa. Yo he tenido muchos problemas para conseguir los datos. Muy poca gente quería colaborar en algo que va a acabar en manos de Garzón", explica Goldaracena.


El pais 22/09/2008

Garzón recibe 143.353 nombres de víctimas, un censo apurado hasta última hora.


LAS FAMILIAS DE DESAPARECIDOS DE LA GUERRA PIDEN UNA DISCULPA AL ESTADO.
Garzón recibe 143.353 nombres de víctimas, un censo apurado hasta última hora.
El País/NATALIA JUNQUERA - Madrid - 23/09/2008

Parecía un turista, un curioso. Pero Toru Arakawa, el japonés de 70 años que observaba ayer frente a la Audiencia Nacional el trajín de familiares con cajas, maletines y bolsas repletas de documentación sobre las víctimas de la Guerra Civil y la posguerra, ha ayudado a recuperar algunos de los cuerpos de los represaliados. Sus últimos veranos los ha dedicado a desenterrar una historia con la que nada tiene que ver. Y ayer esperaba frente a la puerta de la Audiencia porque por nada del mundo se habría perdido el gran momento de los hijos y nietos de la barbarie: la entrega de los nombres de 143.353 víctimas, el trabajo de 20 años. Arakawa aterrizó en Madrid el pasado día 16 para compartir con ellos ese instante.

Era un día grande para las asociaciones de la memoria histórica. Muchos de sus miembros ni soñaban con algo así. Antonio Ontañón jamás pensó que un día entraría en la Audiencia Nacional para aportar datos de su investigación. "¡Tenía mi libro sobre la mesa! ¡Garzón está leyendo mi libro [Rescatados del olvido]!", exclamaba, orgulloso, tras entregarle el listado con los 2.535 desaparecidos de Cantabria. Tampoco Cecilio Gordillo pensó, cuando se embarcó en el proyecto Todos los Nombres, de Andalucía "para hacer una lista porque no la hacía nadie", que ésta acabaría en manos de un juez.

En cierto modo, atravesar ayer las puertas de la Audiencia Nacional con 143.353 nombres era ya un premio al esfuerzo de muchos años; hasta hace apenas dos, a contracorriente. Pero en medio de la euforia, había también algo de pesadumbre. En el tramo final de su lucha, era inevitable que pensaran en todo lo que habían invertido en ese censo (robándole horas al sueño y a la familia, aguantando incluso amenazas), y en "lo fácil que le hubiera resultado hacer todo esto a la Administración del Estado". Con el orgullo de haber sido capaces, se mezcló la indignación de haber sido los únicos.

"El sistema académico y la Administración han quedado en evidencia. Este trabajo no se puede delegar a asociaciones privadas. Es una labor que incumbe al Estado", declaró un hombre exhausto, Fernando Magán, el abogado que representa a los denunciantes. Paqui Maqueda, de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía, afirmó: "No nos hemos sacado ningún nombre de la manga. Han salido uno a uno, con nuestro esfuerzo, entrevistando a los pocos donantes de memoria que quedan. Pedimos al Estado que asuma la búsqueda de desaparecidos, y una disculpa pública que restablezca la dignidad de las víctimas". Ayer llevaron 143.353 nombres, pero "aún faltan muchísimos".


Las 143.353 víctimas se reparten así:

Galicia (7.000), Asturias (6.000), Cantabria (2.535), País Vasco (1.900), Navarra (3.920), La Rioja (2.070), Cataluña (3.338), Baleares (1.486), Aragón (9.538), Castilla-La Mancha (8.851), Castilla y León (14.660), Extremadura (9.486), Madrid (3.424), Andalucía (42.131), Comunidad Valenciana (29.034), Murcia (1.000), Canarias (2.211), Ceuta y Melilla (768).

"NEGAR LAS EXHUMACIONES DELATA UNA FALTA DE RESPETO HACIA LOS FAMILIARES"


El vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica cuestiona la integridad de un país democrático que ha olvidado a miles de muertos en las cunetas.

Diario de León/L. Urdiales/13-09-2008

Cuatro días después de lo previsto, los voluntarios en el trabajo de campo de la ARMH comenzaron el proceso de exhumación de las víctimas enterradas en la fosa de los estudiantes, en las proximidades de Albires. Los restos mortales de cuatro cuerpos fueron localizados a lo largo del día de ayer. La semana ha resultado complicada para la asociación, que llegó a echar mano de un georadar para la localización de los cuerpos a través de una lectura con detalle de la densidad de la tierra. A medio metro de profundidad la verdad esperó duarante setenta y dos años.

Allí puede estar enterrado Hipólito Paniagua; o José María Secundino Álvarez. Puede que Eauiterio Gutiérrez Corral. Algunos eran estudiantes de veterinaria; otros de Magisterio; se cree que otro joven que trabajaba en el campo entró en el lote de asesinados por cuestiones de logística. Todo eso contienen las fosas ilegales que se formaron hace setenta años para limpiar de cadáveres de represaliados el campo.

Enseñan hasta la crudeza de la muerte que les asignaron: tiro en la nuca, con el frontal reventado. La mandíbula aún guarda el gesto del dolor. Santiago Macías lleva ocho años sacando muertos de las cunetas. Así agita conciencias; sabe de la angustia de miles de personas marcadas por la muerte y desaparición de un familiar en la guerra o en la dictadura, ahora viven marcados por su deseo de encontrarlos.

Así se resume el cometido de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, de la que es vicepresidente este berciano que cuenta próximo el momento en el que el Estado asuma la tarea que ahora sólo recae en los voluntarios.

-¿Aprecia menos recelos en la sociedad para afrontar los desenterramientos de paseados?
-La gente suele colaborar; hay menos reticencias, hay constancia de que no vamos a reabrir heridas, vamos a cerrarlas. Abrimos una fosa, la gente viene a por sus muertos, a los que no se dió el derecho ni a un entierro digno.

-Sin embargo, hay colectivos contrarios a este proceso de abrir tumbas en las cunetas, a recuperar desaparecidos.
-Creo que los colectivos que están en contra de las exhumaciones pecan de escasa cultura en cuanto al conocimiento y cumplimiento del derecho internacional, en lo relativo a los derechos humanos; y también demuestran un respeto nulo por el deseo de los familiares. Es triste también que un sector de la derecha se oponga a que las familias tengan noticias de un desaparecido por primera vez setenta años después de su muerte.

-¿Aprecia miedo en algunos sectores a que se reabran causas a la vez que las fosas?
-Eso corresponde a la Justicia. Nosotros reabrimos fosas, y cuando se abre una fosa se denuncia un crimen; dejar una fosa sin abrir a lo único que contribuye es a que no se sepa que hubo gente maltratada y asesinada sin ningún tipo de defensa.

-Ustedes reivindican que debe ser el Estado quien asuma la función que ahora realizan, ¿Es optimista tras el auto dictado por Garzón?
-Creo que el Estado puede coger en breve las riendas de este proceso. Hay años de trabajo detrás que han servido para que todas las instituciones se mentalicen de que hay que afrontar este reto, que es una obligación. No parece muy acertado que una democracia permita que haya miles de muertos ocultos en las cunetas bajo tierra. Hubiera sido bueno que los censos de desaparecidos se hubieran acometido cuando acabó la dictadura.

-¿Se olvidaron o fue porque el miedo es libre?
-Ahora parece que la transición que se ha vendido como modélica ya no lo es tanto, que tiene algunas lagunas cuando hay miles de cuerpos escondidos en las cunetas, cuando hay miles de personas que quieren recuperarlos. De ahí puede venir esa oposición a las exhumaciones, para no reconocer que el modelo no era tan ideal. No había razón para esperar tanto; en otros países al final de las dictaduras se han abierto procedimientos para aclarar las desapariciones.

-¿La ARMH suma obligaciones o vocaciones?
-Creo que sumamos la necesidad de la gente por encontrar a los suyos. Esencialmente. Hace ocho años nos vimos con un aluvión de peticiones de ayuda, y decidimos seguir adelante. Así nacimos. Así seguimos.

«Negar las exhumaciones delata poca cultura en derechos humanos y una falta de respeto hacia los familiares»

SANTIAGO MACÍAS
Vicepresidente de la ARMH

DESDE LA BOTA DE EMILIO HASTA LA AUDIENCIA NACIONAL


Más de 4.000 cuerpos han sido recuperados en 167 fosas en ocho años.
El País/N. JUNQUERA - Madrid - 07/09/2008

"Aquí hay algo", dijo el arqueólogo Julio Vidal, el 28 de octubre del año 2000, a las once de la mañana, casi al mismo tiempo que el cazo de la excavadora sacaba una bota sobre la que habían llovido 70 años. A Emilio Silva le temblaron las piernas. Su abuelo Emilio estaba allí, en el paseo del corro (llamado así porque los niños, que habían oído que allí había muertos, lo atravesaban corriendo), tal y como le habían indicado.

Entonces, Emilio Silva, ahora presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, todavía pensaba que estaba "resolviendo un problema familiar"; enterrando a su abuelo con Modesta, que antes de morir había hecho inscribir en su lápida funeraria el nombre de su marido. Pero alrededor de aquel agujero en la tierra empezó a aparecer gente con historias similares y mucho miedo. "Te llevaban a su casa, cerraban las ventanas y bajaban las persianas. Y entonces empezaban: 'Es la primera vez que hablo de esto...", recuerda Silva. Desde entonces, se han exhumado en España 167 fosas y se han recuperado 4.041 cuerpos.

Estos ocho años han trabajado entre amigos, con un ejército de voluntarios y sin la intervención del Estado. Desde hace dos reciben una subvención de Vicepresidencia del Gobierno (unos 120.000 euros anuales) para financiar algunas de las exhumaciones que hacen. En cada fosa no hay nunca menos de 15 personas trabajando, pero la asociación sólo tiene una persona contratada. Éstos son algunos de los expertos y voluntarios que han participado en muchas de las exhumaciones.

FRANCISCO ETXEBERRIA, forense "A veces no hay sitio para tantos voluntarios"
"¿Cómo iba a decir que no?", pregunta Francisco Etxeberria, médico forense de la Universidad del País Vasco. Desde que le llamaron para la exhumación del abuelo de Silva ha participado en casi un centenar más. Explica que la primera vez acudió porque sabía hacer lo que necesitaba Silva -ayudar a rescatar el cuerpo, identificarlo y averiguar cómo había muerto- y que luego continuó "atrapado por la dimensión humana". "La gente se va a pasar unos días con otros familiares para dejarnos la casa mientras estamos trabajando. Recuerdo a una mujer que nos contó que durante años estuvo convencida de que el asesinato de su padre estaba justificado y que se dio cuenta de que la habían engañado al ver que su madre evitaba encontrarse en la calle con las mujeres de los falangistas, que la abofeteaban cuando la veían. He hablado con muchísimas familias y no están pensando en que se impute a nadie, y eso que muchos saben quiénes fueron los asesinos. Esa dimensión humana es lo que nos atrapa".

"Al principio éramos muy pocos, ahora a veces tengo que decirle a la gente, voluntarios, estudiantes... que ya somos muchos. Me escriben expertos de todos los rincones del mundo que han participado en exhumaciones en Chile o Argentina y que quieren participar". En una exhumación en Lerma (Burgos), en agosto del año pasado, incluso participó un japonés de 69 años, Toru Arakawa, que cruzó medio mundo para ayudar.

JOSÉ M. ROJAS, investigador "He visto a ancianos de 85 años llorar como niños"
Había leído muchísimos libros de la Guerra Civil, hasta que se dio cuenta de que "en todos faltaba algo". Así fue como José María Rojas empezó a llamar puerta a puerta, pueblo a pueblo para entrevistar a la gente mayor. "Lo primero que me impresionó fue el miedo: cerraban ventanas, contraventanas... antes de empezar a contarte. Y después, el dolor. No sé explicar cómo se siente uno viendo a un anciano de 85 años llorar como un niño. Yo no he visto ninguna herida cerrada. Pensé en dejarlo, porque no sabía si iba a ser capaz de aguantar tanto dolor". Pero Rojas siguió y le compensaron. "Decirle a alguien: 'éste es el cuerpo de tu padre' y ver cómo llora de felicidad, es muy emocionante". Por eso sigue gastando cada rato libre que le deja la droguería en la que trabaja en ir a archivos y recoger testimonios. Ha participado ya en 15 exhumaciones.

G. MARTÍNEZ, familiar agradecido "A los míos los sacó Paco"
"Donde va, Paco [Francisco Etxeberria] me llama. A los míos también me los sacó él". Así explicaba Gonzalo Martínez, agricultor de 50 años, su presencia, en septiembre de 2006, en una fosa en Lerma donde no tenía enterrado a ningún familiar. Desde que recuperó el cuerpo de su tío, ayuda en todas las exhumaciones en las que puede. "A la gente que sabe dónde pueden estar las fosas se le acaba la vida o la memoria. Yo intento recoger testimonios que nos ayuden a encontrarlas. Y luego ayudo cribando la tierra". A veces pasa momentos malos. "Siento una necesidad terrible de sacarlos a todos, de ponerles nombres y apellidos, de devolverlos a su familia. Cuando no los encontramos es muy frustrante. Pero si tenemos suerte, es lo más emocionante del mundo".

GUILLERMO FOUCE, psicólogo 70 años sin cerrar el duelo
En todas las tragedias en las que ha acompañado a familiares -el 11-M, el accidente de Spanair...- hay algo en común: "Sin cuerpo, el duelo no se cierra. Reconocer el cadáver es el primer paso para asumir la pérdida", explica Guillermo Fouce, coordinador de Psicólogos Sin Fronteras en Madrid. Los familiares de víctimas de la Guerra Civil llevan 70 años buscando los cuerpos para cerrar esa herida. "Tratamos de ajustar sus expectativas, pero en general las exhumaciones son momentos felices para ellos".

Fosa: Los Barreros en Villarobledo (Albacete)



Villarobledo quiere que se reconozca a sus muertos republicanos de la guerra.
Algunas viudas figuran como "casadas" y sus maridos como "desaparecidos".
11/11/1978 Elena Lorente Pérez

Francisco Rubio fue sargento de carabineros durante la guerra civil española y combatió en el frente del Ebro hasta el final de la contienda. Cuando acabó la guerra, al igual que muchos de sus convecinos de Villarobledo, regresó del frente, el 10 de abril de 1939. «Al día siguiente -cuenta su viuda-, a las cuatro de la tarde, fue detenido por miembros de Falange y conducido a una casa habilitada para prisión. Era la casa de un médico llamado José Tobarra, quien también fue detenido y posteriormente asesinado. En la noche del 15 de abril, después de ser torturado, mi marido, junto con otras personas, fue arrojado a unos pozos de gran profundidad llamados barreros.»El barrero ha sido, durante cuarenta años, la palabra maldita del pueblo. Se calcula que trescientas personas se hallan sepultadas en tres de esos pozos. Allí fueron empujados, muchos de ellos con vida, en una de las represalias más sangrientas y crueles de nuestra guerra civil. Se trata de unos pozos cuya profundidad oscila entre cuarenta y cincuenta metros, que desde mucho tiempo atrás se utilizaban para extraer el barro con que se confeccionaban las antiguas tinajas. Ahora han desaparecido todos los barreros del pueblo y con ellos se ha ido a pique la totalidad de la industria de cerámica de la localidad. A nadie le extraña, por tanto, que el barrero sea la palabra maldita que hasta ahora no se ha podido pronunciar.

Juan José Ortega Calero, conocido popularmente por Sopa en Vino, es hijo de otra de las personas sepultadas en el barrero. Se trata de un hombre de mediana edad, de carácter pacífico, que se ha propuesto, con toda firmeza, sacar a la luz pública los hechos acaecidos en Villarrobledo cuando él sólo tenía cinco años. Para ello trabajó junto con una comisión del pueblo, en cargada de levantar un monumento, por suscripción popular, a los caídos de los barreros. «Durante estos cuarenta años -ha declarado Juan José Calero a EL PAIS- los vecinos de Villarrobledo nos dirigíamos el día de los difuntos al cementerio. Allí había un monumento erigido a los caídos en el que, año tras año, el Ayuntamiento depositaba flores. Mi padre, junto con casi ochocientas personas, se hallaba enterrado ocultamente. Estaban en distintos lugares del pueblo. Exactamente se encuentran nuestros compañeros en los barreros y en unos refugios existentes en los subterráneos de la plaza del Ayuntamiento. Sin embargo, nos era prohibido acercarnos a los barreros, situados al lado del cementerio. Era incluso peligroso tan sólo dirigir nuestras miradas a los pozos cuando caminábamos a diez metros de los mismos.»

«Ahora -expresa Juan José Calero- todo eso debe acabar. Nos proponemos levantar un monumento en homenaje a los republicanos ejecutados y que se reconozca oficialmente su muerte. Ya es hora de que termine esa historia de que mi padre ha desaparecido. Son muchos los vecinos y familiares del pueblo que pudieron ver las huellas de los crímenes en los días posteriores a las ejecuciones. No se trata de hablar de revanchas, sino, simplemente, de que se dé un trato justo a la historia de nuestro pueblo.»

Sesenta mil pesetas recogieron entre los vecinos del pueblo el pasado 1 de noviembre. Puede decir se que toda la población desfiló ante los barreros, en un acto de auténtica reconciliación y de homenaje a sus compañeros. El miedo empieza a quedar atrás, aunque todavía son muchos los que no se atreven a enfrentarse con el ambiente extremadamente caciquil que impera en Villarrobledo. A ello ha contribuido la postura de un alcalde que, desde luego, no parece entender la renovación política del país.En efecto, Francisco Jiménez de Córdoba, actual alcalde de Villarrobledo, se halla en una postura un tanto intransigente. Mientras que cada año el Ayuntamiento enviaba flores al monumento de los caídos, este año, al pedir la comisión que enviara flores a los barreros, ha reaccionado de forma negativa. «No habrá flores para ninguno», parece haber pensado. Y así ha sido. Es de señalar que varios miembros de Comisiones Obreras que se habían trasladado desde Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) para hablar con el alcalde sobre esta cuestión no fueron recibidos por él. «El señor alcalde -se les dijo en el Ayuntamiento- no está. Suele venir a la una del mediodía para la firma, pero no sabemos si hoy vendrá, pues es la época de la vendimia y el señor alcalde debe estar en sus fincas.» El señor alcalde es uno de los cuatro propietarios que poseen la inmensa mayoría de las tierras de Villarrobledo. Su padre y su tío fueron fusilados por los republicanos en el año 36 por sumarse al Movimiento Nacional. Sin embargo, el alcalde ha dado el permiso de obras para realizar el monumento de los barreros. Así, por fin, se ha reconocido oficialmente la realidad de unos hechos escondidos durante cuarenta años.

Francisco Padilla tiene 75 años. Es un viejo comunista que tiene un cuñado y un hermano enterrados en el barrero. «Yo mismo -afirma a EL PAIS- me salvé por los pelos. Ahora no tengo carné del PCE porque no lo quiero. No soy comunista de estos de hace cuatro días, y si no me reconocen la antigüedad en el carné no lo quiero.»

Casino Munera Padilla tenía catorce años en 1939. Es también un comunista «de los de antes». «Se llevaron a mi padre y a mi hermano Constancio -nos dice-. Quienes los detuvieron eran falangistas del pueblo vestidos de nazarenos con capucha, para que no se les reconociera. Mi hermano tenía diecisiete años y fue el único, junto con Juan Moya, que se salvó de ser arrojado al barrero, entre los trescientos detenidos. No fusilaron a ninguno ni hubo ninguna formalidad legal. Mi padre no volvió nunca y nunca podré olvidar la mañana del 12 de abril de 1939, cuando fui a la boca de los pozos y vi toda aquella sangre. Mataron a muchas personas conocidas de mi familia, entre ellas a la señora Marta conserje de la casa del pueblo, y a otra mujer, conocida por La Lobica, dirigente del PCE. A esta última la arrojaron junto con su hijo, de pocos meses. Nunca lo olvidaré. Ahora se me revuelve el estómago cuando veo lo que ha pasado con las elecciones.»

La memoria colectiva del pueblo no se ha borrado. Son muchas todavía las personas que esperan un cambio radical de la situación política. También son muchas las personas que desde el poder económico y político local esperan que no cambie absolutamente nada. La reconciliación nacional no ha llegado a Villarrobledo, y a ello ha contribuido esencialmente la existencia de un caciquismo a ultranza, causante de una economía local desastrosa. En este sentido resulta ejemplar la postura del notario del pueblo, que se negó a extender su minuta por un acta de declaración de testigos sobre la muerte de Francisco Herreros. Se trataba de un trámite para conseguir la situación de viudedad de Rosario Padilla, mencionada más arriba. El notario no quiso cobrar ni una peseta por su trabajo. «Conste -dijo- que lo hago por la reconciliación.»

Fosa Común: La curva de las mujeres.


No hay balas en la cañada de las mujeres de Grazalema en Cádiz. Se recupera la memoria del asesinato de 15 vecinas en el verano de 1936.
RAÚL BOCANEGRA - Grazalema (Cádiz) - 03/09/2008

En una fosa común en el municipio de Grazalema (Cádiz), donde yacen desde el verano de 1936 los cuerpos de 15 mujeres (cuatro de ellas embarazadas) y un niño de once años, no ha aparecido ninguna bala… “Murieron de forma muy violenta”, aporta por todo detalle Joaquín Ramón Gómez Calvillo, vicepresidente de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía. “Vulnera todos los derechos”, añade.
Por ahora es una historia incompleta. Se impone, argumenta Gómez Calvillo, un velo de silencio por respeto a los familiares de las víctimas, a quienes la asociación, el Ayuntamiento de Grazalema y la Diputación de Cádiz han tratado de cazar con lazo por toda la geografía española desde que decidieron abrir la fosa, hace dos meses.
El próximo día 17 se reunirán con ellos y pretenden explicarles con pelos y señales el asesinato. En Grazalema hay ocho fosas de la Guerra Civil documentadas con unos 250 cuerpos en ellas, calculan las asociaciones.

La memoria recuperada

Antonio Mateos, alcalde de Grazalema en 1978, escucha el río sonar e indaga lo sucedido. Le cuentan qué ocurrió y lo esconde, precavido, hasta que llegue el momento. 26 años después la memoria resurge. La refresca la exhumación de la fosa de El Bosque, en el municipio vecino, con 17 muertos. Eso lleva a la Diputación de Cádiz y al Ayuntamiento de Grazalema y la pedanía de Benamahoma a preparar un ambicioso proyecto de recuperación de la memoria (recuperación de testimonios, nombres, asesoramiento, señalización de las fosas, reconocimiento de las víctimas).


En ello, aparecen los testimonios.“Una y otra vez la fosa de las mujeres, la cañada de las mujeres por aquí y por allá. Algo sucedía”, dice Gómez Calvillo. La memoria de los mayores indicó el lugar exacto. Entonces, Antonio Mateos cuenta la historia. Lo que la memoria de Grazalema recuperó es que las autoridades falangistas detienen a 15 mujeres en el verano de 1936. En la zona mandaba con mano de hierro Fernando Zamacola, militar franquista, cuya actuación se dice que fue mala, según escribe el historiador Francisco Espinosa en el libro La Justicia de Queipo. La memoria dice que se les rapa el pelo y se las pasea por el pueblo durante dos días para escarnio público. “Se busca un escarmiento y un castigo ejemplar”, dice Gómez Calvillo. Luego, se las traslada a un monte y se las mata. Sin balas. Y, por ahora, sin más detalles. Hay silencio aún y hay precaución también.


La curva de las mujeres


Identificados los restos de 15 adultas y un adolescente en una fosa común de la guerra en la sierra de Cádiz
PEDRO ESPINOSA - Grazalema - 04/09/2008

Hay una curva entre el puerto del Alamillo y la carretera a Ronda, en plena sierra gaditana, a la que los vecinos conocen como "la curva de las mujeres". Cerca de allí fueron enterrados los cuerpos de al menos 15 adultas y un niño. Una exhaustiva investigación acaba de dar nombres y apellidos a esos cuerpos. Son las víctimas del horror ocurrido en el verano de 1936, cuando la tortura y la muerte se instaló en pueblos como Grazalema, en la sierra de Cádiz.

Los primeros resultados de estos trabajos de localización e identificación de víctimas de la Guerra Civil, auspiciados por diversas administraciones y por los colectivos de la memoria histórica, han revelado los nombres de esos cuerpos recién exhumados. Sus nombres son Salud Alberto Zarzuela, Catalina Alcaraz, Cristina Carillo Franco, Teresa Castro Ramírez, Ana Fernández Ramírez, Isabel Gómez, Josefa Gómez, Lolita Gómez, Teresa Menacho, María Nogales Castro, Antonia Pérez Vega, Maria Rincón Barea, Jerónima Rincón Barea, Isabel Román Montes, Natividad Vilchez, y un adolescente conocido como el Nieto de la Bizarra.

"No son como las 13 rosas. No eran activistas políticas ni reconocidas por su ideología. Alguna podía ser novia de un republicano o anarquista, pero no fueron asesinadas por eso", explica Joaquín Ramón Gómez, concejal del PSOE en Grazalema e impulsor de esta investigación.

Según detalla, los pueblos de la sierra de Cádiz, como otras comarcas españolas, sufrieron una brutal represión: "El ataque a las mujeres y los niños era lo más cruel que se podía hacer. Se les rapaba el pelo, les daban purgantes, eran torturados y se les paseaba así por las calles".

El informe forense, que todavía no está concluido, deberá concretar las causas de la muerte de estas 15 mujeres, pero todo apunta ya a que fueron terriblemente maltratadas. "Las detuvieron una a una. Las mantuvieron encerradas tres días. Las montaron en un camión y les dieron muerte de una manera horrible", relata el concejal.

La ausencia de heridas de bala y restos de munición hacen temer una agonía dolorosa. El adolescente es casi con toda probabilidad una víctima colateral. "Seguramente fue al que mandaron excavar la fosa y luego lo mataron para no dejar señales".

Pero alguien que permanecerá para siempre anónimo dejó una señal que permitiría reconocer con los años aquel lugar: una cruz formada con piedras sobre la fosa. Ese relato sobrevivió al paso del tiempo y le llegó de manera directa al ex alcalde de Grazalema, Antonio Mateos, quien impulsó los primeros intentos de desenterrar aquella huella macabra del pasado.

Hace dos años, a través de los testimonios de los vecinos, en aplicación de la Ley de la Memoria, iniciaron la búsqueda de la fosa, ubicada en una finca privada. Los cuerpos han sido exhumados y analizados por un equipo de forenses y antropólogos, cuya primera labor ha sido unir los huesos de cada uno de los cadáveres. También han aparecido enseres personales, como pendientes.

El siguiente paso ha sido publicar la lista con los nombres y apellidos, para que las familias se pongan en contacto con las autoridades y organizar así un homenaje a las víctimas. Aquellas a las que sacaron de la carretera en una curva a la que ya todos llaman "la de las mujeres".

También puedes escribirle a Don Ramón para que te lo envíe a otro país, seguro que te encanta su librito de Poemas, él te lo agradecerá. donramon@sinectis.com.ar

NIÑOS ROBADOS

El Rincón de las Miradas

Hola a todos, bienvenidos al Rincón de la Memoria, ¿el porque de ese nombre?, porque para mi es muy importante "No Olvidar", recordar mis raíces, los amigos, las risas, los sueños, las tristezas….recordar cada instante, y no olvidar nunca mis recuerdos.

Un blog de recuerdos de grandes personas e historias, que no deben borrarse de la historia, ni de nuestra Memoria. Un Sitio de encuentros, donde el Olvido y el silencio no tienen la puerta abierta.

Este Blog lo he creado pensando especialmente en dos grandes personas, las cuales admiro muchísimo, son mi buen Amigo Don Ramón de Almagro y Marcos Ana (al cual descubrí un poco más gracias a Don Ramón), Con todo mi cariño hacia ellos.

Y gracias a este Rincón tengo que añadir una extensa lista de amigos entrañables que nunca olvidaré...Andrés Iniesta, Germán, Eva, Carmina, Rafa, kebran y un largo ect.
¡GRACIAS A TODOS!


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No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...).

"Canciones con Memoria"

D. Ramón y Marcos Ana

D. Ramón y Marcos Ana

La caza del monumento fascista.

Museo Virtual de la Memoria Repúblicana de Madrid Las víctimas de la Represión Franquista en Madrid