Amigos con Memoria...

    La vida es muy peligrosa. Por las personas que hacen el mal, y por las que se sientan a ver lo que pasa.
    Albert Einstein (versión SaiZa)

    Carpe Diem

    No os quedéis impasibles ante las injusticias y las mentiras. Si algo no os gusta, decidlo sin miedo. Por mucho que la gente corrupta de lo políticamente correcto parezca imponer un silencio, ¡no calléis! Pues es mucho lo que está en juego:
    ¡LA LIBERTAD!

    No te dejes vencer por el desaliento

    No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.No te dejes vencer por el desaliento.No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,que es casi un deber.No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión.La vida es desierto y oasis.Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.No caigas en el peor de los errores: el silencio.La mayoría vive en un silencio espantoso.No te resignes. Huye."Emito mis alaridos por los techos de este mundo",dice el poeta.Valora la belleza de las cosas simples.Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.Eso transforma la vida en un infierno.Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.Vívela intensamente, sin mediocridad.Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.Aprende de quienes puedan enseñarte.Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.La sociedad de hoy somos nosotros. Los "poetas vivos".No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas… Walt Whitman.Versión de: Leandro Wolfson

    El Rincón de la Memoria

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Nazim Hikmet


Reseña biográfica:

Poeta, dramaturgo y novelista turco nacido en Salónica, hoy ciudad griega, en 1902.Gracias a que su abuelo fue poeta, su padre diplomático y su madre pintora, creció en un ambiente familiar intelectual. Estudió en un colegio francés y a los 19 años viajó a Moscú donde estudió Ciencias Políticas y profundizó su interés sobre el comunismo, del que fue siempre ferviente practicante.En 1924 regresó a Estambul, trabajó activamente en la política, eludió la cárcel viajando de nuevo a Moscú, y al radicarse de nuevo en Turquía en 1929, alternó la lucha política con la publicación de obras de teatro, novelas y varios poemarios, entre los que sobresalen "Y van 3" en 1930, "Telegrama nocturno" en 1932, y "La ciudad que perdió la voz" en 1933. En los años siguientes CONTINUÓ con la lucha antifascista, publicó "La epopeya de Sheik Bedreddin" en 1936.
En 1938 fue condenado a 28 años y 4 meses de prisión por sedición. Pasó doce años en la cárcel. En la prisión de Bursa conoció a los jóvenes Orhan Kemal, futuro gran escritor, e Ibrahim Balaban, que alcanzaría el éxito con su obra pictórica. Durante su permanencia en prisión contrajo matrimonio con Münevver Andaç (fue su segundo matrimonio). En la cárcel escribió sus Poemas de las 22-23 horas, y su obra más ambiciosa, Paisajes humanos de mi país, en la que se proponía retratar a su pueblo en diferentes momentos históricos.
Gracias a una importante campaña internacional para pedir su liberación, es amnistiado en 1951. Ese mismo año abandona Turquía para siempre. Despojado de su nacionalidad turca, terminó su vida en el exilio como ciudadano polaco. Murió de un ataque al corazón en Moscú.

AUTOBIOGRAFÍA

Nací en 1902
no he vuelto nunca a mi ciudad natal
no me gustan los retornos
a los tres años en Alepo era nieto de bajá
a los diecinueve estudiante en la universidad comunista de Moscú
a los cuarenta y nueve otra vez en Moscú invitado por el Comité Central
y desde los catorce años soy poeta

hay hombres que conocen las diferentes clases de hierbas; otros, de peces;
yo, de separaciones
hay hombres que se saben de memoria el nombre de cada estrella;
yo, de nostalgias
he dormido en las cárceles y en los grandes hoteles
he conocido el hambre y también la huelga de hambre y no hay plato
que no haya probado
a los treinta años quisieron ahorcarme
a los cuarenta y ocho quisieron concederme el Premio mundial de la Paz
y me lo concedieron
a los treinta y seis durante medio año sólo pude recorrer cuatro metros
cuadrados de hormigón
a los cincuenta y nueve volé desde Praga a La Habana
en dieciocho horas
no conocí a Lenin pero hice la guardia de honor junto a su féretro en 1924
en 1961 el mausoleo que visito son sus libros
han intentado alejarme de mi partido
pero han fracasado
tampoco he sido aplastado por los ídolos caídos
en 1951 viajé por mar hacia la muerte con un joven camarada
en 1952 con el corazón cascado esperé la muerte durante cuatro meses
estuve locamente celoso de las mujeres a las que amé
no envidié a nadie ni siquiera a Charlot
engañé a mis mujeres
pero nunca hablé mal de mis amigos a sus espaldas
he bebido pero no soy un borracho
tuve la suerte de ganarme siempre el pan con el sudor de mi frente
si mentí fue porque sentí vergüenza ajena
por piedad
pero también he mentido porque sí
he montado en tren en avión y en coche
la mayoría no puede hacerlo
he ido a la ópera
la mayoría no puede ir y ni siquiera sabe que existe
sin embargo desde 1921 no voya muchos de los sitios
donde va la mayoría la mezquita la iglesia la sinagoga
el templo el curandero
pero a veces me gusta que me lean los posos de café
se me ha publicado en treinta o cuarenta lenguas
pero estoy prohibido en Turquía en mi propia lengua
hasta ahora no he tenido cáncer
tampoco es obligatorio
nunca seré primer ministro o algo parecido
tampoco me gustaría serlo
nunca he ido a la guerra
no he descendido a los refugios en medio de la noche
no he recorrido los caminos del exilio bajo el vuelo rasante de los avi0nes
pero me he enamorado ya cerca de los sesenta
camaradas en pocas palabras
hoy en Berlín aunque muerto de nostalgia
puedo decir que he vivido como un hombre
pero los años que me quedan por vivir
y las cosas que puedan sucederme
¿quién lo sabe?

Esta autobiografía fue escrita en Berlín Oriental el 11 de setiembre de 1961

De "Últimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

Premio Christa Leem a Nuestro querido Marcos Ana


La cultura catalana premia al poeta comunista Marcos Ana
MARTA CERVERA

El antiguo Ritz abrió excepcionalmente sus puertas el lunes por la noche para acoger la tercera edición del Premio Christa Leem, que otorga Un dels Nostres, un lobi comprometido con la cultura presidido por Joan Estrada. El acto congregó a gente muy diversa. Desde cantantes como Loquillo y Lídia Pujol, hasta diseñadoras de lujo como la peletera Elena Benarroch.
Marcos Ana, poeta comunista que sobrevivió 23 años en las cárceles franquistas, de donde salió a los 41, recibió el Premio Christa Leem por "ser nuestra memoria y nuestra dignidad", destacó Estrada. José Pérez Ocaña, pintor e inigualable figura de la Barcelona canalla de los años 70, también fue homenajeado en el 25 aniversario de su muerte. "Me parece vergonzoso que no se haya hecho aún una exposición antológica de su última obra. La Barcelona de hoy no es la de Ocaña porque los responsables de Cultura no tienen ninguna sensibilidad", declaró el hermano gemelo del artista al recoger el galardón de manos de Carles Martí, exconcejal de Cultura del Ayuntamiento y actual primer teniente de alcalde."Acepto el reto: la montaremos", se apresuró a contestar Martí ante los aplausos del público. Aunque muchos presentes en el acto como Nazario, artista amigo de Ocaña, no acababan de creérselo ya que Ferran Mascarell, cuando era responsable de Cultura, prometió lo mismo en el 2002 y no hizo nada. "Hace años monté todo el proyecto y después me percaté que el Ayuntamiento ni siquiera la tenía prevista. Ahora hay otros lugares donde sí hay interés", explicó Nazario.
Marcos Ana, cuyo nombre real es Fernando Macarro, se emocionó al recibir el premio. "Solo soy otro más de muchos otros" dijo en referencia a otros que como él sufrieron y lucharon en cautividad. Pedro Almodóvar, que llevará al cine su libro autobiográfico Decidme cómo es un árbol, que no pudo acudir a la entrega y envió una carta que leyó la actriz Loles León.


"Museo Virtual de la Memoria Histórica"


¿Instalará Aguirre una placa comemorativa en la Puerta del Sol como le solicitan?

Crean un museo virtual de la Memoria Histórica en Madrid

La asociación Memoria y Libertad ha creado una web que pretende ser un “museo virtual de la memoria republicana en Madrid”. En la página pueden leerse historias diversas sobre los represaliados en la dictadura franquista, que van acompañadas de todo tipo de documentos gráficos, desde fotografías, objetos personales, cartas y gran número de testimonios. En paralelo a esta iniciativa, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha pedio permiso a la Comunidad de Madrid para colocar una placa en memoria de los asesinados durante el franquismo en el edificio de la Puerta del Sol.

La asociación de memoria histórica madrileña Memoria y Libertad ha puesto en marcha un “museo virtual”, una página web en la que se recogen los más variopintos objetos dedicados a honrar la memoria de los madrileños que fueron represaliados y asesinados durante la guerra civil y la dictadura.

Historias de represión
Según se indica en la web, la intención de este museo virtual sería sacar a la luz los cientos de historias de represión y sufrimiento de las familias republicanas y recuperar la dignidad de aquellos que fueron detenidos, torturados, e incluso asesinados por el régimen franquista.

"No queremos olvidarles"
“La represión en Madrid llevó a las cárceles a miles de personas. Algunas desaparecieron para siempre y sólo quedó de ellos el recuerdo oculto que sus familiares guardaron entre el miedo y el dolor (…). Tímidamente van saliendo a la luz, objetos, recuerdos, nombres. Y hoy, seguimos perdiendo la ocasión de conocer nuestra historia, de regalar algo de justicia a quienes sufrieron por defender unos ideales nobles y proclamar la libertad. Este museo es por todos ellos, porque no queremos olvidarles”, apunta la web.

Placa en Sol
En paralelo a esta iniciativa, la ARMH ha solicitado ante el Gobierno regional de Esperanza Aguirre que se coloque una placa conmemorativa a los represalidados en la guerra en el edificio de la Administración de la Comunidad, en la Puerta del Sol. En dicho edificio se producjeron durante la dictadura detenciones, torturas y fusilamientos de decenas de madrileños contrarios al régimen.

"Lugar embemático de la represión"
El edificio, entonces sede de la Dirección General de Seguridad, “fue lugar emblemático de la represión franquista”, aseguran desde la asociación, por lo que piden colocar una placa conmemorativa “en recuerdo del sufrimiento padecido por todos esos hombres y mujeres durante los oscuros años sin libertad del franquismo y para condenar el uso de la fuerza para la imposición de las ideas”.

Calle Humahuaca


Desde hace 60 años que vivo en Almagro, anduve por Peron y Bustamante donde me hice de San Lorenzo a los 6 años, luego viví en un conventillo de Humahuaca, estudié en la escuelita de Bustamante donde algún día si Dios quiere voy a ir a hacerles una charla sobre poesía a los chicos, cosa que ya he hecho en otros colegios pero no en el mío tan querido, actualmente vivo en Acuña a 1/2 cuadra del mercado de las flores, me encantaba el pasamanos de la placita, el fútbol me enloquecía pero siempre fui un tronco.

En el colegio de Bustamante la Maestra de 3º me regalo un libro que guardaba con cariño pues fue un premio, pero ahora que ya no lo tengo me doy cuenta que fue una premonición, se llamaba el "niño poeta" y bueno, a los sesenta y pico me hice poeta.


El Conventillo del Abasto
Oh que orgulloso me siento
esta mañana de Mayo
llevando sobre mi pecho
el color azul y blanco
el color de la bandera
que flamea allá en lo alto
recordando la grandeza
de los próceres de Mayo
Estos versos los aprendí cuando era chico, pero no los aprendí en el colegio ni en mi libro de lectura, los aprendí de Carlitos el chico de la pieza de al lado del conventillo de la calle Humahuaca, donde vivíamos, Carlitos siempre estaba encargado de decir versos porque iba al colegio impecable con el delantal blanco bien planchado y el jopo peinado con gomina, para aprender esos versos Carlitos los repetía en voz alta yendo y viniendo por el patio del conventillo, por lo general junto con él, los aprendíamos todos los de la casa, de Carlitos también recuerdo un pedacito de otro versito que decía así, "French y Berutti capitanean la gente joven que se aglomera" , la que también ponía un versito para las fiestas patrias era doña Alicia, doña Alicia había llegado al conventillo con un señor que al tiempo se marchó a comprar cigarrillos y nunca más volvió, de ella también se comentaba que tenía una hija grande, el comentario siempre era en voz baja, porque parece que la chica era de un señor anterior y no del que se fue a buscar los cigarrillos, esto de la hija siempre fue un rumor porque nunca se la vio por el conventillo, al menos en los años en que yo viví, bueno el versito que decía Doña Alicia era así " En el pecho de lo niño un pájaro poso el vuelo un pájaro pequeñito del mismo color del cielo" siempre se sonreía cuando decía "de lo niño" yo me imaginaba que se acordaría de la hija cuando era chica, que seguramente sería ella la que habría dicho el verso así, yo me imaginaba pero nunca decía nada, pues desde chico me di cuenta, como se dan cuenta todos los pibes, que había cosas de las cuales nosotros no podíamos hablar, el versito la verdad era hermoso, todos entendíamos en seguida, que se trataba de la escarapela cuando hablaba del pájaro en el pecho, decía unas palabras y quería decir otras, con los años aprendí que eso era lo que se llama metáfora, hablando de versos también recuerdo que en la radio del papá de Carlitos, que era el único que tenía radio en el conventillo, escuchaba a Hector Gagliardi que recitaba unos versos que hablaban de la guerra y de los chicos que en Europa pasaban hambre, me acuerdo un poquito, era más o menos así "Y que hace frío y que hiela y que no tienen ropita que donde estaba la aldea con la capilla chiquita nunca más en noche buena llamará la campanita, y vagan por los caminos buscando lo que no encuentran con los ojitos hundidos y los piecitos con grietas, vencedores y vencidos los arrastró la tormenta y el viento de los caminos arrastra sus almas muertas, y cae la nieve en Europa y lo que toca lo aquieta es el traje de una novia que esperando quedo muerta" y ahí me di cuenta la suerte que había tenido yo de nacer en la Argentina, era como un milagro como una bendición que me había dado Dios, un regalo, un regalo especial que Dios me había hecho, y me sentía tan orgulloso de ser argentino, yo que iba a pasar hambre si mi vieja me preparaba unos pedazos enorme de pan con manteca y encima, encima le ponía azúcar. ¿Y la ropa? Si hasta tenía un pantalón sin estrenar, me lo había regalado mi madrina para mi cumpleaños, miren lo que me vino a regalar, un pantalón y eso que yo la había llevado a la vidriera de la juguetería donde había un hermoso revolver de “comboy” con la empuñadura blanca como el que usaba el muchachito de las películas, eso era lo que yo quería y más bronca le agarré al pantalón cuando la escuché a la vieja que le decía a mi madrina "el pantalón lo tengo guardado para cuando lo lleve al nene al doctor porque lo quiero hacer operar de la garganta".
A mi papá nunca lo veía, se iba a la mañana temprano y volvía a la noche cuando yo ya estaba dormido, en cambio el papá de Carlitos trabajaba nada más que a la mañana en un frigorífico donde era matambrero y ganaba muy bien, yo pensaba que ellos eran ricos porque tenían la radio, eran tucumanos, la tucumana hacía unas empanadas riquísimas. Siempre le sobraba relleno que comíamos los chicos con una cuchara grandota de madera, al padre de Carlitos siempre lo recuerdo, se sentaba el gordo en la puerta de calle con su camiseta blanca, y la tucumana le cebaba mate iba y venia por el zaguán, el gordo leía el diario y le gustaba vernos a los chicos jugar a la pelota, la calle Humahuaca era una calle muy especial, terminaba o empezaba ahí a unos metros de la casa contra el Mercado de Abasto, a la noche llegaban los camiones con la mercadería, a la madrugaba los minoristas la cargaban en los carros y al medio día, después que la parte mayorista del mercado se cerraba venían unas máquinas que lavaban la calle, quedaba todo limpito hecho un espejo, y de ahí hasta la noche la calle era nuestra, para los chicos, como jugábamos a la pelota a veces la pelota era de goma otras de trapo pero que importaba para gritar gol todo servía, un día me acuerdo, apareció una verdadera pelota de fútbol, la trajo uno de los pibes, no recuerdo quien era lo que recuerdo es que cuando le preguntamos quien se la había regalado, nos contó que se la había conseguido un tío, que lo único que había que hacer era escribir una carta a la Sra. Eva Perón, calle Perú 190 poner adentro del sobre nuestro nombre y dirección y en poco tiempo nos mandaría la pelota, me fui corriendo a la pieza repitiendo Perú 190 el nombre de Evita era fácil de acordarse, agarré la cartera del colegio y en la contratapa del libro de lectura anoté Perú 190, pero yo siempre fui así pensé hacer tantas cosas que al final nunca las hice, quizá era que había que comprar papel sobre y la estampilla, si el viejo no hubiera trabajado tanto o si hubiera tenido un tío cerca la cuestión que nunca escribí y los otros chicos tampoco y al final con una sola pelota podíamos jugar todos, la cuestión que ese día que apareció la pelota me perdí de ir al cine y eso que ya tenía el vale que me había ganado repartiendo programas, pero era tan lindo patear una pelota de verdad...
Un día el padre de Carlitos me dijo que había conseguido un trabajo nuevo para la tarde, que era en un taller de cromado, que le iban a pagar muy bien y que con esa plata se pensaba comprar un terreno y edificar una casa, el gordo estaba contento, en los primeros días de trabajo se cromó todas las llaves, hasta cromo unas monedas que quedaron preciosas, pero después ya no se si servían porque tenían un color distinto a las comunes, a mi me cromo un tornillo grandote con tuerca y todo, que había encontrado en la calle, quedó precioso lo tuve mucho tiempo, hasta que un día creo que me rompió el bolsillo y lo perdí, ahora me acuerdo que una vez se lo mostré al Zurdo y quedó fascinado, le conté que me lo había cromado el papá de Carlitos, ¿Quién es? me preguntó y cuando se lo dije exclamó "El gordo de la camiseta blanca, con razón no lo veía más, me dijo y agrego yo creía que se había mudado, siempre que hacía una buena jugada, un caño, una chilena una palomita o un golazo, yo lo miraba y el gordo, el gordo me sonreía, que lastima que no está más", y sí nos habíamos quedado sin el espectador, yo ni me había dado cuenta porque siempre fui un tronco jugando a la pelota, pero al zurdo que era el mejor de todos, el público le hacia falta quedó triste el zurdo.
De Carlitos y del padre la verdad que ni me acuerdo si se hicieron la casa, porque los que se fueron, fuimos nosotros, un día mi papá que nunca aparecía durante el día, apareció y nos dijo, tenemos que ir a la escribanía, compré un departamento, vas a tener una pieza para vos solo me dijo y mamá va a tener una cocina para ella sola, va a estar tranquila.
El departamento era antiguo en un tercer piso por escalera y no tenía patio, solo un pasillo angosto, yo tenía una hermosa pieza, pero era la pieza más aburrida del mundo, la calle era sucia y llena de tráfico, los pocos chicos que había no podían jugar a la pelota.
Aunque no quedaba muy lejos de mi antiguo barrio, nunca más fui a la calle Humahuaca siempre pensaba ir pero yo soy así pienso pero no hago las cosas, por eso con esa mudanza me quedé sin amigos y nunca más los hice, mi vieja como tranquila estaba tranquila, aunque en el conventillo siempre la había visto bien, la recuerdo cuando se secaba las manos en el delantal y se acercaba a la puerta de la pieza de los tucumanos a escuchar la novela del negro Faustino, era tan lindo cuando escuchábamos todos juntos y nos reíamos.
Y sí con el tiempo me di cuenta que había perdido muchas cosas cuando nos mudamos del conventillo, pero algo me quedó de aquella época, un montón de recuerdos y ese orgullo, esa alegría inmensa de ser argentino.

En el pecho de lo niño
un pájaro posó el vuelo
un pájaro pequeñito
del mismo color del cielo.

Carmen Negrín: " Recuperar la Memoria de su Abuelo *Juan Negrín*"


"EN ESPAÑA NO HABRÁ RECONCILIACIÓN HASTA QUE NO SE CONOZCA LA HISTORIA"
Habita la casa en la que su abuelo vivió en el exilio en París y desde niña siempre quiso conseguir que su figura se respetase. Por eso, cree que "no habrá reconciliación en España hasta que no se conozca la historia".

Carmen Negrín, nieta del último presidente de la República en España, clausuró ayer un ciclo sobre este político en Alicante.

Hace seis años se prejubiló de su puesto en la UNESCO para dedicarse a recuperar la memoria de su abuelo, Juan Negrín, fisiólogo y presidente de la II República entre 1937 y 1945, ya en el exilio. Por eso Carmen Negrín ha recuperado sus archivos, que espera poder depositar en España -"que es donde deben estar"- y confía en conseguir que poco a poco se reconozca "el papel que tuvo para que se respetase la República a nivel internacional y eso es algo que se le debe".

Carmen Negrín, que clausuró ayer el ciclo sobre este político que se ha desarrollado en la Sede Ciudad de la Universidad de Alicante, confía en que sacar a la luz los archivos "aportará luz sobre muchas de sus actuaciones", que le valieron críticas de sus enemigos, pero también de sus supuestos amigos. Además, considera que "hay alguna diferencia entre Zapatero y González, son diferentes formas de leer la historia".
Por eso, afirma que "es muy importante que los países fomenten el estudio de la historia porque eso evitaría que se repitieran algunos hechos".

En este sentido, apoya la ley de la Memoria Histórica, que "desafortunadamente" es necesaria, porque "en España no habrá reconciliación posible hasta que no se conozca y se entienda la historia".

Información.es/CRISTINA MARTÍNEZ/22-05-2008

LA VIDA ES BELLA


LA VIDA ES BELLA Y PRECIOSA LA CANCIÓN.
NOA * La vita è bella

NOA Y MIGUEL BOSE (En Español)

Trece nombres para no olvidar


DOLOR Y MUERTE EN 1939
Trece nombres para no olvidar
ÁNGELA LÓPEZ

La represión franquista dejó sucesos tan dramáticos que, lejos de perderse en el olvido, se han convertido en mito. Es el caso de trece chicas fusiladas en 1939 contra la tapia de un cementerio de Madrid simplemente por ser “rojas”, siete de ellas, menores de edad. Sus nombres quedan hoy tatuados definitivamente en la Historia gracias a ‘Trece rosas rojas’ (Temas de hoy), de Carlos Fonseca.

Trece mujeres rojas

Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente. Son las trece rosas que el periodista Carlos Fonseca homenajea, recordando el 5 de agosto de 1939 en que el castigo franquista se cobró la vida de estas mujeres, que ha agotado ya la primera edición.

A pesar de que la resistencia republicana se encontraba prácticamente aniquilada, algunos grupos que no habían podido, o no había querido exiliarse, organizaron su última lucha en Madrid. Los golpistas, por su parte, iniciaron el asentamiento final mediante una selectiva serie de asesinatos y torturas. Entre los múltiples detenidos se encontraban ellas. Fonseca ofrece así una visión personal de la realidad de los perdedores, mientras rescata la situación social de este trágico episodio del Franquismo.

El dramatismo de esta narración se palpa especialmente en las cartas que las protagonistas enviaron desde prisión. Aunque el autor se ha valido también archivos y documentos familiares, militares o jurídicos, además del testimonio de personajes que compartieron la tragedia con algunas de las protagonistas.

Un último deseo

Es el caso de María del Carmen Cuesta, octogenaria y superviviente, que da su estremecedor testimonio para dar idea del calvario por el que muchos presos pasaron antes de ser fusilados: “Yo tenía 15 años cuando me detuvieron pero era valiente. Me llevaron junto a otras compañeras, entre las que estaba Virtudes, a la comisaría de Jorge Juan, donde estuvimos 10 ó 15 días. Nos interrogaban de madrugada para que no pudiésemos conciliar el sueño, y a los tres o cuatro días de estar allí empezamos a oír gritos estremecedores, espantosos, de compañeras que pasaban por los baños de agua fría, por las anillas eléctricas ».

Las trece mujeres vivieron en el dolor hasta la madrugada del 5 de agosto, cuando fueron recogidas por un camión para ser llevadas hasta el paredón de la muerte. Fueron condenadas a la pena máxima por un Consejo de Guerra, acusadas por un delito de “adhesión a la rebelión”.

Una de ellas, Julia Conesa Conesa, tuvo tiempo sin embargo, de escribir una carta a su familia, el que sería su último mensaje: “ Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente. Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar”. Una carta que Julia concluye pidiendo un último deseo:
Que mi nombre no se borre en la historia”.

Versos de Carmina: La Memoria.


Hoy mi querida amiga Eva, me enviaba la pagina donde esta recopilando los versos de su madre Carmina, la cual me ha emocionado con sus preciosos poemas, ya que expresan muchos sentimientos, la verdad no sabia cual elegir pues todos merecen ser publicados, pero os dejo este que tiene parte de corazón de este Rincón de la Memoria y os recomiendo que os paséis por su Blog y os emocionéis con sus poesías. Un beso enorme y Gracias Carmina.


Recuperad la memoria,
sembrad con flores la piedra.
Que sea mudo testigo
de la sangre aquí vertida.
¡Que jamás, pierda su esencia!

Que aprendan aquí los niños,
que muertos hacen la historia.
¡Que hombres hacen la guerra!

Y aprendan con el ejemplo
de los hombres y mujeres,
que lucharon y murieron…
para evitar que unos pocos
fueran amos de la tierra
que con sudores lograron,
generaciones enteras.

Aprendan aquí los niños,
porque es tan santa esta piedra.
Tiene los últimos llantos,
de los hombres olvidados
por la Historia que ahora enseñan.

Muere Irena Sendler


Hoy despedimos a una gran mujer Irena Sendler, la heroína que salvó la vida de 2.500 niños judíos; de la cual hace unos dos meses puse una entrada contando su tremenda historia, me enteraba de su muerte a través de la amiga Eva, que siempre me tiene muy bien informada. Gracias.


Irena Sendler falleció hoy a los 98 años dejando a Polonia huérfana de una de sus más grandes heroínas de la Segunda Guerra Mundial, cuando arriesgó su vida en la Varsovia ocupada para salvar de la muerte a 2.500 niños judíos ante las mismísimas narices de los soldados nazis.

Mientras la figura del alemán Oscar Schindler es reconocida en todo el mundo como el salvador de mil judíos, Irena Sendler permaneció siempre como una heroína desconocida fuera de Polonia y apenas reconocida en su país por algunos historiadores, ya que los años de régimen comunista relegaron su gesta al olvido.

Todo ello a pesar de que esta mujer fue la responsable de rescatar del gueto de Varsovia a 2.500 niños, que lograba sacar de las formas más impensables y que luego ocultaba en el seno de familias católicas y en conventos para evitar su traslado a los campos de concentración, donde les esperaba una muerte segura.

Desde hacía varios años Irena Sender arrastraba un delicado estado de salud que se agravó en los últimos meses y que la obligó a permanecer ingresada en un hospital hasta su fallecimiento, llorado en todo el mundo por sus 'hijos supervivientes del Holocausto'.

Y es que la bravura de Sendler rozaba la inconsciencia, cuando rescataba ante las narices de los soldados nazis a los pequeños del gueto, escondidos entre la basura, en ataúdes o en cajas de herramientas.

Cuando se descubrió la trama, Irena Sendler fue brutalmente torturada por los alemanes e incluso condenada a muerte, aunque finalmente la resistencia logró rescatarla de manos de la Gestapo mientras era literalmente conducida al patíbulo.

A pesar de las torturas, los alemanes nunca descubrieron que enterrados bajo un manzano cercano a uno de sus cuarteles se escondían miles de botes de conserva con los nombres de los niños, sus nuevas identidades y las familias que los acogían.

Irena Sendler fue siempre una mujer de gran coraje, muy influida por su padre, un médico rural que murió cuando ella era sólo una niña y del que aprendió que a la gente se la divide en buenos y malos sólo por sus actos, no por sus posesiones materiales, y a ayudar siempre a quien lo necesitase.

Cuando Irena se hizo mayor, comenzó a trabajar en los servicios sociales del ayuntamiento de Varsovia, al tiempo que se unía al Partido Socialista Polaco, siempre con el afán por ayudar a pobres, huérfanos y ancianos tal y como le había enseñado su padre.

Esta historia era desconocida para la opinión pública hasta que en 1999 unos estudiantes de un instituto de Kansas, en Estados Unidos, descubrieron gracias a un trabajo de clase que una polaca había salvado la vida de, nada más y nada menos, 2.500 niños judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

A partir de ese momento comenzaron los homenajes, el reconocimiento, las visitas oficiales y las condecoraciones, algo desconocido para la humilde trabajadora social de Varsovia, que siempre ocultó su gesta incluso a los más cercanos, en una mezcla de vergüenza y miedo.

El pasado año, la 'madre del Holocausto', como también se la conocía, fue propuesta por el presidente de Polonia, Lech Kaczynski, para recibir el premio Nóbel de la Paz, que finalmente fue a parar al norteamericano Al Gore.

Hoy Hollywood prepara una película sobre la vida de esta mujer siguiendo el exitoso modelo de 'La lista de Schindler', el film dirigido por Steven Spielberg que obtuvo siete Oscar en 1993, y que seguro será la forma definitiva de que por fin el mundo conozca quién fue de verdad Irena Sendler.

Reflexiones de "LA VIDA ES BELLA"


Hace varios días leí una entrada del amigo Rafa "Kabila" referente a Andrè Gorz y el amor a su mujer que me emociono muchísimo y que me trajo a la memoria varias películas y varias reflexiones, entre ellas trozos de una entrevista que leí hace tiempo no se donde y no se de quien, pero que me gusto muchísimo y que me hizo reflexionar sobre la vida en general, y que se la dedico a esos amigos que como a todos en algún momento nos da el bajón, la entrevista hacia referencia a la película "LA VIDA ES BELLA", la cual se presta muy bien a reflexiones sobre la vida y el amor; la cual me encanto y es una de mis películas favoritas.

Reflexiones sobre aspectos importantes de la vida, para invitar a pensar a aquellas personas que quieran hacer lecturas más amplias y espero que siga habiendo quien encuentre en mis reflexiones puntos que le sirvan para dialogar, reflexionar, profundizar y, en definitiva, vivir más y mejor.

La grandeza de La vida es bella está, a mi juicio, en contarnos cómo "aún es posible la esperanza", cómo 'el amor es más fuerte que la muerte', que 'el amor hace milagros'. Y toda una serie de frases que son percibidas como utópicas, pero que pueden ser verdad. Y pueden ser verdad, en la medida que las 'hagamos verdad' en nuestra vida.


"En este mundo traidor nada es verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira", escribía Campoamor; y dice la sabiduría popular "cada uno habla de la feria, como le va en ella". En muchas de mis intervenciones me toca hablar de la felicidad. Con la mayoría de personas que hablo tengo que ayudarles a encontrarla. Y os confieso que ambas cosas me resultan además de apasionantes muy difíciles. No hay una regla general. No hay dos personas ni dos vidas, ni dos circunstancias iguales. Ni siquiera parecidas. La felicidad como la verdad, o la “feria” es distinta para cada itinerario.”'No hay ningún tren para la felicidad”, formulaba hace poco. Casi todo se puede adquirir, más o menos “en serie”, en un sitio o en otro, a un precio u otro. La felicidad como el amor, la verdad, la alegría no trae manual de instrucciones. Se logra con la propia artesanía.
"Una mujer preguntó al maestro: ¿Qué tengo que hacer para que mi hijo sea feliz? Y le contestó el maestro: ¡Sea usted feliz!" Y dice el lema de una Escuela de Padres: "Los hijos no aprenden, imitan". La familia normal proporciona a sus miembros de todo menos familia, hogar, calor, afecto. Un padre que se precie no puede estar con su hijo, porque tiene que estar trabajando para darle otras muchas cosas.
La principal moraleja que saco yo del genial film de Benigni y os lo quiero contar, por si os sirve es que Guido ama tanto a Josué y a Dora, que hace todo lo posible, para que sean felices. El único camino para la felicidad es el amor.
Casi todo el mundo se queja de que su vida es triste, dura, monótona, amarga, inaguantable. Y lo curioso es que la culpa ¡siempre la tienen los demás, lo de fuera! En mi ya larga vida de terapeuta me he convencido de que la solución está en “estar por encima de las circunstancias”. Se suele creer que el problema son las circunstancias, lo que viene de fuera. Pero el problema y la solución esta en cómo me tome yo eso que me viene de fuera. He visto a gente ahogarse en un minúsculo y risible vaso de agua y a otra nadando en un océano profundo de olas altas y constantes. La cuestión es saber nadar. Y muy importante, aprovechar para aprender y entrenar, mientras no cubre. Reconozco que, cuando ya cubre mucho, es muy difícil que se vea posibilidad de poder flotar.

En una entrevista que presenta el último Cinemania, Emma Roig pregunta: "¿Una sola frase le inspiró La vida es bella?" Y Roberto Benigni contesta: "Sí, fue precisamente cuando leí el diario de Trotski, a pesar de que tuvo una vida terrible, llena de relatos atroces, acaba su historia diciendo: “he vivido todo esto, pero al final, sólo me queda decir una cosa "la vida es bella". (Que esto me recuerda a nuestro querido Marcos, que igualmente como el dice y nos deja reflejado en su libro pese a los tiempos oscuros, es un canto al amor, a la vida y la libertad.)

Todos nosotros tenemos el derecho y el deber de decir lo mismo. El título traspasa el filme, es la frase más simple y a la vez lo que encierra todo. ... Lo que narro es real, hubo supervivientes de campos de concentración que fueron capaces de salvar el romanticismo. El amor, la imaginación y la fantasía son capaces de superar cualquier cosa. El protagonista ayuda a su hijo a superar una experiencia tan horrible, ...es el regalo más grande que un padre puede dar a su hijo."
Y en otra entrevista, de Graham Fuller, dice Benigni: "Para mí, si eres capaz de reír, eres el dueño del mundo”. ¿Acaso hay algo más simple o más hermoso que proteger la inocencia, que tener el derecho de proclamar que la vida es hermosa hasta el último momento? Desde un punto de vista histórico es posible que la película adolezca de alguna inexactitud. Pero hay que recordar que es una historia de amor, no es un documental. No hay violencia explícita porque ese no es mi estilo. Hay gente que ha dicho que no hay suficiente horror en las escenas en el campo de concentración.
Sin embargo, si ya mostramos la posibilidad de que mueran los niños, ¿puede haber algo más horroroso? ...

Sin duda a mi me hizo pensar, lo que nos quejamos a veces, sin pensar en lo afortunados que somos y que deberíamos dar GRACIAS por todo lo que tenemos y una vida por delante que disfrutar....¡¡¡CARPE DIEM!!!

Marcos Ana por segunda vez en Buenos Aires


Quiero agradecer a Mariela que me ofreciera publicar su nota sobre Marcos, ya que para mi es un placer y lo hago encantada, además de que disfruto enormemente estando informada de todo lo relacionado con mi admirado y muy querido Marcos.


MARCOS ANA EN EL CCC, POR SEGUNDA VEZ EN BUENOS AIRES

Por Mariela Tilve Rouco

Su nombre me fue pronunciado por primera por Luis Alberto Quesada a fines de los noventa, cuando le realicé una entrevista para el diario de la Federación de Sociedades Gallegas donde yo colaboraba en ese entonces. “Marcos Ana”: la unión de un nombre de hombre y un nombre de mujer. Me había llamado la atención ese detalle además de su sonoridad, sin saber aún que detrás de ese seudónimo, había un poeta... un poeta de las cárceles, como el propio Quesada.
Una década después de ese encuentro, Marcos Ana arriba a la Argentina, presentando su libro de memorias “Decidme como es un árbol”, en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y tengo la oportunidad de conocerlo, de saludarlo, de intercambiar unas palabras, a pesar del temblor en mi voz mientras me dedicaba un ejemplar de su libro. Sus ojos tímidos parecían resistirse a cada halago que la gente le formulaba. Èl mismo reconoce que no le gustan los homenajes, que fue muy afortunado al tener la vida que tuvo desde que salió de prisión y que hay miles de compañeros anónimos que sufrieron como él y no tuvieron al salir semejante reconocimiento.
Pero las palabras y pensamientos de Fernando Macarro Castillo, tal es el nombre con el que nació en una aldea de Salamanca, traspasaron los muros infranqueables del penal de Burgos, donde comenzó a escribir sus poemas a mediados de los años 50. Allí decidió comenzar a firmar como Marcos Ana, en recuerdo de sus padres. Ya llevaba sobre sus espaldas 15 años de prisión y varias cárceles y penales. Sus palabras dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en las voces de los detenidos políticos españoles, de los sepultados en vida entre las piedras, la oscuridad y el ruido de los cerrojos de las cárceles franquistas.
No es la primera vez que Marcos Ana viene a Buenos Aires. La vez anterior fue en 1963, casi dos años después de ser liberado luego de 23 años a la sombra de las prisiones: finalmente el reclamo de miles y miles de personas, ilustres o anónimas, había sido escuchado y con 41 años salía de su encierro, dispuesto a seguir dando batalla. En ocasión de su visita aquí se realizaron diversos homenajes, entre ellos un acto universitario en el aula magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y un acto multitudinario en el Luna Park.
Esta vez en el encuentro no hubieron miles de almas, pero todos los que estábamos en la sala Raúl González Tuñón vibramos ante cada palabra, cada gesto del eterno poeta. Había gente de todas las edades, aunque predominaban las personas de edad. Antiguos camaradas de luchas y de anhelos. Sin embargo, Marcos Ana envió su mensaje a la juventud, confesó su confianza en ella, en lograr una simbiosis entre la experiencia de los viejos y la rebeldía de los jóvenes. Y es a ellos a quien se dirige principalmente en sus memorias, para que conozcan, no su propia historia, sino la historia de toda una generación. Y es por ellos que se decidió a escribir su vida, luego de que su amigo y escritor Francisco Fernández Montalbán falleciera antes de lograr transferirla al papel.
Su compañero de lucha y cárcel, el también escritor y poeta Luis Alberto Quesada estuvo ausente. Los años son implacables, aún para los que parecen resistir todo contratiempo y su hijo ocupó su lugar, recordando el período en que visitaba a su padre una vez al año, pues era lo permitido en el penal, y conocía a Marcos Ana junto al resto de los compañeros en prisión.
Cuando el poeta comenzó a hablar, no se detuvo hasta que finalizó su alocución, leyendo a pedido del público algunos de sus poemas más conocidos. Sus palabras brotaban a borbotones, sin descanso, sin prisa pero sin pausa. En primer lugar hizo referencia a la ausencia de su gran amigo Quesada y a la presencia de Fany Edelman, voluntaria argentina de las Brigadas Internacionales en la guerra civil, quien con sus noventa y cuatro años ocupaba un lugar privilegiado al frente de la sala.
El nombre de su libro proviene de un poema que escribió cuando llevaba 22 años encerrado, cuando ya sus imágenes del exterior se evaporaban y los recuerdos lo iban abandonando: “Decidme como es un árbol, decidme el canto de un río cuando se cubre de pájaros. Habladme del mar, del olor ancho del campo. De las estrellas. Del aire. Recitadme un horizonte sin cerraduras y sin llaves...” comenzó a recitar, ante la mirada expectante y emocionada de las personas asistentes a la presentación.
El libro comienza contando su niñez en Ventosa del Río Almar, su adolescencia en Alcalá de Henares y su precoz participación a los 15 años en la guerra civil, llegando a ocupar el puesto de Comisario Político del Ejército de la República. Luego vienen sus 23 años ininterrumpidos de encierro, su liberación a fines de 1961, sus continuos viajes por todo el mundo para llevar el reclamo y la voz de los presos políticos, los cuales le pidieron el día que dejó el penal de Burgos: “no nos olvides”.
Sus memorias finalizan con la legalización del Partido Comunista, el 9 de abril de 1977, un sábado santo, circunstancia que supo capitalizar el Presidente Suárez aprovechando la distracción que significaban las vacaciones, comenta riendo. Pero se apura a explicar, como justificándose, que fue todo lo que se pudo hacer en ese momento, que la gente quería estar tranquila después de tantos años de terror. Pero que tenía fe en que algún día las cosas cambiaran. Que su única venganza sería que las ideas por las que lucharon él y sus compañeros finalmente triunfaran.
Tampoco la actualidad quedó afuera de su apreciación y se refirió a la reciente Ley de la Memoria Histórica, a la cual brindó su apoyo pero admitió que no quedó conforme en su totalidad, puesto que aún falta que se anulen todos los procesos judiciales levantados por el franquismo. Seguidamente trajo a colación el recuerdo de un folleto que Fraga Iribarne, en ese entonces Ministro de Información y Turismo del régimen, había distribuido al momento de su liberación en el que se refería a él como “asesino”.
También contó a los presentes que el director español, Pedro Almodóvar, realizaría una película sobre su vida, pues había quedado particularmente impactado con la historia sobre “su primer amor”, anécdota que alguien del público le hizo contar allí mismo. Fue tal la gracia y la ternura del relato que a su término los suspiros se hicieron escuchar en más de una asistente femenina en la sala.
Marcos Ana se define así mismo como un hombre sencillo, que pasea por su barrio cercano al Parque del Retiro en Madrid, que se detiene a hablar con sus vecinos y que ellos cándidamente le dicen “si todos fueran como usted!” refiriéndose a su condición de comunista. Y vaya si es sencillo: sus poemas así lo demuestran. Su mensaje es directo, unívoco, palabras simples que llegan al corazón, a las fibras más íntimas. Confirma que el libro lo escribió de la misma manera, que cuando encontraba una palabra que le parecía que no era muy conocida, apelaba al diccionario de sinónimos y ponía el vocablo más conocido y más usado, para que todos pudieran entender.
“No sabéis lo que es un hombre sangrando y roto en un cepo. Si lo supieses vendríais en las olas y en el viento, desde todos los confines, con el corazón deshecho, enarbolando los puños, para salvar lo que es vuestro...” recitaba al final del encuentro ante un auditorio inmóvil y silencioso, ávido de seguir escuchando su voz. Así es Marcos Ana, un hombre solidario, digno, inquebrantable. A sus 88 años no está dispuesto a claudicar ni a abandonarse. Hasta el fin de su días seguirá luchando por las causas justas, por sus ideas de libertad y en contra del terror y las torturas. Nunca se pensó ni se piensa así mismo como un individuo solo, aislado, sino que siempre formó y formará parte de un “nosotros”.

Luis Alberto Quesada


En estos días he recibido el correo de una nueva amiga y lectora del Rincón de la Memoria, la cual me felicitaba por el blog, que según ella ayuda a no Olvidar y para mi es una alegria y una satisfación ya que vosotros con vuestros comentarios y mensajes sois los que me dais ánimos para seguir alzando la voz y tener activa siempre la Memoria. Por gente maravillosa como Marcos, Germán, Don Ramón, Andrés y muchísimos más que a pesar de lo sufrido han sabido vivir desde el amor y trasmitir esa vitalidad y cariño.

Pero yo queria hoy escribir sobre otro Poeta que la amiga Mariela me ha nombrado y que ya tenia en la memoria y en mente para dedicarle un sitio en este blog, ya que se merece estar junto a Marcos, Andrés, ect.
Pondré un breve trozo de la presentación por Susana Rodríguez Moreno que hizo en su día el gran Rafael Alberti, el cual tb se merece un hueco en nuestras memorias y que servirá para conocer un poco más a este gran poeta que compartio prisión con MarcosAna en el penal de Burgos y otra presentación que se hizó en una conferencia a la que acudió, que casualmente es un articulo de la amiga Mariela.


Despues publicaré el magnifico articulo que me ha enviado la amiga Mariela sobre MarcosAna en Buenos Aires.

RAFAEL ALBERTI

En noviembre de 1995, gracias a la beca concedida por el Grupo de Estudios del Exilio Literario Español (GEXEL) de la Universidad Autónoma de Barcelona, pude asistir y participar en el Primer Congreso Internacional sobre «El exilio literario español de 1939». Vine para aprender y para hablar de María Teresa León, pero, sin saberlo, también había llegado a Barcelona para conocer a la persona sobre la que voy a escribir: en Barcelona encontré a Luis Alberto Quesada. Y ahora aquí voy a contar algo del mundo de Quesada, de sus años vividos en Francia, de sus escritos y de sus pensamientos.

Nacido el 22 de agosto de 1919 en Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina, Luis Alberto Quesada no hace «honor» a sus años ni a su vida, es decir, no es un hombre cansado por la edad ni doblegado por la derrota. Más que cumplir años, Luis Alberto Quesada parece que descumple, a juzgar por el brillo de sus ojos y por su fe en el futuro. Así, en el Luis Alberto de hoy, podemos ver al niño de dos años que regresa a la patria de sus padres, a España, país que defenderá en 1936 enrolado en las milicias del pueblo que lucha para salvar la República de la sublevación fascista. Quesada tiene entonces dieciséis años y es estudiante de agronomía, pero desde el 18 de julio de 1936 sale al frente de batalla y lucha hasta que con diecinueve años emprende el camino del exilio hacia Francia.

Mariela Tilve Rouco

Podría decirse que es tan argentino como español. Hijo de padres emigrados, nace en la Argentina y adquiere la ciudadanía española al ser anotado en el Consulado. A los tres años, sus padres regresan a su país por lo que pasa su infancia, adolescencia y parte de su adultez en España. Allí se cría, crece, elige una ideología como forma de vida y lucha por ella, porque la cree justa, no sólo para su patria sino para el resto de la humanidad. Finalmente, recala en Argentina donde elige instalarse, primero por ser su única salida y más tarde por decisión propia.
A sus ochenta y pico de años, Luis Alberto conserva el espíritu joven y dinámico que lo acompañó toda su vida, que no lo dejó caer aún en los momentos más terribles y que lo llevó a defender, desde su juventud, a la libertad en todas sus formas. Su mirada celeste y amigable tranquiliza y uno no puede imaginárselo de jovenzuelo empuñando un fusil, enfrentando a la muerte en multitud de ocasiones, para salvar a la República Española de la sublevación fascista del General Francisco Franco.
Sus ojos también reflejan la picardía que siempre lo movió a hacer "diabluras" -como él mismo las llama- en todo lugar donde estuvo. Dueño de un sentido del humor único, que demuestra al contar sus anécdotas y experiencias, aún conserva intacta la magia que le permite seguir haciendo travesuras. Al verlo y escucharlo, no se puede dejar de admirar que siga entero físicamente y espiritualmente, dispuesto a seguir defendiendo sus ideales, luego de pasar años de lucha armada, encierro y destierro.
De los dieciséis a los diecinueve años toma parte en la Guerra Civil Española del lado republicano. Luego cruza la frontera como refugiado y es alojado en campos de concentración en Francia. Al estallar la Segunda Guerra Mundial lucha en contra de la ocupación alemana. Organiza la resistencia en Francia y luego vuelve a España a organizar también la resistencia contra Franco. Es delatado y, en consecuencia, enviado a distintas cárceles. Sucesivamente fue condenado a muerte, a cadena perpetua y, finalmente, a la pena de extrañamiento que lo obliga a tomar los caminos del exilio. A sus cuarenta años regresa al país donde se había comenzado a escribir su historia.
Tres años de guerra civil, un año y medio en campos de concentración, dos años y medio de resistencia contra alemanes y franquistas y diecisiete años de cárcel: los números hablan por sí solos.


Luis Alberto Quesada en lugar de haber optado por el camino del rencor, camina en su vida y en su poesía, por el del vitalismo, el de la ironía y el de la esperanza en el hombre, en el hombre colectivo y poético. Y así desde siempre. Autodidacta, formado en el frente, como hemos podido ver, Quesada ha apostado siempre por la cultura, por la capacidad de pensamiento y creación del ser humano.




MURO Y ALBA

Presa la noche, siempre preso el día
entre negros barrotes de condena.
Retazos de mi pena, sobre pena,
muriéndose y viviendo cada día.

Pasan años. Camino día a día
sujeto en este muro de condena,
mas tengo menos pena, que mi pena
por su herida me alumbra un nuevo día.

¿Hasta cuándo morir? ¡Si no estoy muerto!
Bulle la savia y a mi copa llegan
los brotes de los frutos de otros huertos.

¿Hasta cuándo dormir? ¡Si estoy despierto
y presencio los barcos que navegan
con brújula segura hacia los puertos!

HISTORIA DE UNA MADRE CORAJE



Aunque pasado ya la celebración del día de la Madre, quiero dedicar a modo homenaje, esta historia a todas esas madres del sufrimiento, la lucha y la crueldad franquista esta historia que leyenda o no, es la historia real que tuvieron que vivir muchas madres, hijas y esposas. Gracias Eva por enviarmelo y poder hacerle un Rincón en la Memoria.

EL VÍA CRUCIS DE ANA
Rescatamos de la nebulosa del tiempo, la memoria y la leyenda la historia de Ana Faucha, una mujer que cruzó a pie España para visitar a su hijo preso en el penal de Valdenoceda, al norte de la provincia de Burgos, y que murió junto a sus grises muros sin cumplir su sueño de verle y abrazarle por última vez.

HISTORIA UNA MADRE CORAJE
R. PÉREZ BARREDO BURGOS
rperez@diariodeburgos.es
He intentado imaginarme a esa mujer con irresponsable ahínco, con la obsesión del loco o del enfermo, entre tinieblas, en largas vigilias, con el corazón y el alma a flor de piel. Quizás por ello
me haya perseguido en sueños, como mi propia sombra, por el laberinto de las alucinaciones, donde al cabo todo parece posible. He querido tocar y acariciar su rostro, besar sus manos, protegerla del frío del mundo, guiarla en la noche a través de los raíles helados del ferrocarril, tomarla en brazos para atravesar con ella los caminos más escarpados y pedregosos, susurrarle que no está sola, alimentar su cuerpo desnutrido, huesudo, frágil como el de un gorrioncillo.
La búsqueda ha resultado infructuosa. He recorrido largos corredores donde la memoria se confundía con la historia, donde el mito se fusionaba con la leyenda.


Pero ahora sé que ella existió. Que no es una invención. Pero si acaso lo hubiese sido, si acaso lo fuera, nada importaría. Su historia tiene la virtud de la verdad, del escalofrío, de la dignidad, del amor contra el dolor y contra la muerte. Porque la suya es una hermosa y trágica historia de pasión sin límites. Ella, ese fantasma que sólo he conseguido rozar, que me ha huido
con alas de ceniza hacia el remoto cielo del olvido, se llamaba Ana Faucha. Vivía en algún lugar del sur de España.Y su terrible historia arranca cuando su hijo es llevado preso a la cárcel burgalesa de Valdenoceda, en el norte de la provincia, en algún momento entre los años 1936 y 1943.


Ana Faucha no tenía a nadie más en su vida que a ese vástago, del que no sabemos ni el nombre.
Así que, angustiada, temiendo no volver a verle puesto que la muerte rondaba de cuneta en cuneta, de alcor en alcor, de penal en penal, emprendió viaje. Era pobre, por lo que no pudo pagar ni un pasaje de tercera. Durante semanas, quizás meses, esta madre totémica y arrojada recorrió el camino a pie, mendigando de pueblo en pueblo, alimentándose con lo justo, tal vez un mendrugo duro de pan, y guardando en un hatillo lo de mayor calidad -comida enlatada,
sartas de algún embutido- para entregárselo al hijo cuando se encontrara con él.
He evocado a Ana vestida de negro, nervuda como un sarmiento, oculto su cabello gris con un
pañuelo, calzada con raídas alpargatas, veinte, quizás treinta kilómetros, por caminos polvorientos, por parajes agrestes e inhóspitos. A veces, para no perderse, cubría las distancias diarias junto a los paralelos raíles del ferrocarril. ¿Ven a esa mujer andar con la cabeza gacha junto a las vías del tren, lentamente pero con inquebrantable determinación? ¿La ven atravesar
campos de trigo? ¿La ven pedir en los pueblos sin fuerzas siquiera para hablar, sin aliento apenas? ¿La vendormir recogida enun gurruño, a la intemperie, como un mendigo harapiento que esperara el alba o lamuerte? ¿La sienten tiritar de frío allí acurrucada? ¿Imaginan sus pies negros, zaheridos? Ana llegó a Valdenoceda. Exhausta.

La veo allí, quieta en el alto de la Mazorra, con nieve hasta las rodillas, contemplando el pueblo
abajo -el orgulloso torreón de los Condestables de Castilla, las adustas casitas castellanas, los álamos del río, el siniestro perfil del edificio en el que estaba encerrado su hijo-. Se pueden oír desde aquí los latidos de su alborozado corazón. ¿Se lo imaginan, después de la odisea
de esa madre coraje que, tras padecer un infierno, cree tocar el cielo? Su hijo está allí. ¿Se le haría casi tan largo el descenso del puerto como todo el viaje? ¿Le asaltarían negros pensamientos sobre la posibilidad de haber llegado demasiado tarde, de que le hubiese
sido vedada la última visión, el postrero abrazo?

Ana cruzó temblorosa el umbral de la cárcel. Tras la ventanilla del vestíbulo un funcionario fumaba. La mujer se acercó y preguntó por su hijo. El hombre consultó un fichero y le espetó que el preso que buscaba estaba aislado en una celda de castigo. ¡Cuesta tan poco sentir cómo se arrugó el corazón de la madre! Quiso saber si podía, al menos, hablar con él, aunque fuese a través de un muro; si al menos le harían llegar el paquete que traía para él. E incluso contó, ingenua, su periplo. Pero los guardianes de la cárcel se negaron nuevamente.

Durante al menos una semana, cada día, Ana se acercaba al penal y aguardaba allí hasta que caía
la noche y cerraban las puertas.Todos los días esperó en vano. Llegó a gritar, como enloquecida, y a golpear los altos muros que la separaban de su hijo.Una mañana, junto a un camino cercano a los muros del penal, casi cubierto por la nieve, un vecino de Valdenoceda encontró su cuerpo yerto, quebrado por el dolor y el agotamiento. Estaba abrazada al paquete que siempre llevaba consigo y que esperaba haber hecho llegar a su hijo.


Ana se había muerto como un pajarillo sin verle por última vez. Sucedió en algún momento entre
1936 y 1943. Entonces hubo miles de historias como la de Ana. Historias de madres y mujeres con hijos y esposos encerrados. Pero la de Ana es un símbolo; de alguna forma representa a las demás. La ha contado en varias ocasiones Marcos Ana, el preso que más años pasó encarcelado durante el franquismo, siempre en tono elegíaco, sin datos precisos, dejando abierta
la puerta a la leyenda.

La búsqueda a través del tiempo para conocer más detalles sobre esta mujer increíble ha sido estéril. Pero era necesario contar su historia, por la lección de vida, por el ejemplo de amor. Para que no caiga sobre ella -sobre todas ellas el manto oscuro del olvido.
Ana: gracias por haberme desvelado siguiendo tu rastro de niebla. Gracias por haberme estremecido. Aunque no te haya encontrado. Aunque quizás no hayas existido nunca.

Poemas de MarcosAna


POEMAS DE NUESTRO QUERIDO MARCOSANA

Al parecer, la voz poética de Marcos Ana nació en 1954, durante los nueve meses que Fernando Macarro Castillo pasó incomunicado en una celda de castigo del penal de Burgos:

Muros hirsutos. Ásperas cortezas
donde el hombre se duele cada día.
Apretada oquedad de llaga y fosa.
Socavón de Castilla. Lento espanto.
Catedral invertida hacia la tumba,
bajo una piel de piedra cancerosa.
Hay un árbol, aquí, pleno, enterrado,
de corazones vivos, que semejan
tréboles rojos en la luz borrosa:
muchas hojas, sin sangre, van cayendo;
mas su raíz fosfórica florece
una bandera abierta en cada losa.
Y en esta pena oscura donde habita
mi corazón en sombras, ya tan sólo

la luz de esa bandera es asombrosa.

La poesía de Marcos Ana no era precisamente “celestial”, sino una poesía de grito y denuncia, poemas arrancados del alma, versos no sólo de pena y dolor, de angustia y sufrimiento, sino también y ante todo de ansia de luz y vida, de paz y libertad, de lucha y esperanza:

Yo no pido clemencia. Yo denuncio
al dictador cadáver que gobierna
la vida de los hombres con un hacha
y ahora quiere dejar para escarmiento
mi cabeza cortada en una pica.
Yo no pido clemencia.
Doy banderas.
Pase de mano en mano el golpeado
corazón de mi pueblo prisionero.


Versos escritos, en el silencio y la soledad de la cárcel burgalesa, con clandestina nocturnidad y alevosía, porque:

La noche es mi refugio. Siempre os hablo
cuando duermen los ojos y las llaves.
(...)
En el silencio escribo.
Al silencio le arranco sus hojas más vibrantes,
campanas que me aturden bajo el grito
de “alertas” implacables.
(…)
Escribos sin descanso
palabras verticales.
Prendo mi voz como un fuego en el monte,
y oigo sonar la sangre
del mundo
en mis umbrales.
Después, cuando amanezcan
los ojos y las llaves,
me guardaré la voz en un zapato
y aromarán las losas mi mensaje:
¡Pueblos del mundo, amigos!
¡Corazones cercanos o distantes,
llegad a mí,
poblad mis soledades!


Éste es el contexto de aquella “Universidad de Burgos”(Hace referencia al Penal de Burgos)en el que fueron surgiendo los versos también nocturnos de Marcos Ana, cuya poética parece expresar en un soneto titulado “Norma”:

Quiero que mis poemas tengan hueso
y estructura de piedras palpitantes;
verlos siempre de pie (torres errantes
de la vida y el hombre), por su peso.
Capaces de ser bala y de ser beso,
cantos de paz o puños resonantes;
azules como el rayo o verdeantes
como olivo maduro... Que su espeso
son a metal, colmena o bosque herido,
suba desde mi sangre, tensamente,
a otro labio desierto y perseguido.

¡Versos con alma y versos con simiente,
con atléticos hombros y un erguido
pueblo de corazones por su frente!

Pero, naturalmente, en las distintas ediciones entre 1959 y 1963 de su libro Te llamo desde un muro, varios poemas se refieren a la necesidad de luchar colectivamente por la amnistía, de conquistar la llave maestra que abra las rejas de las cárceles y proporcione la libertad a los presos políticos:

Aún es de sueño la llave,
y sólo aroma la puerta.
¡Amigos, buscad acero;
forjad la llave maestra
con la voz del pueblo entero!
La llave de la amnistía,
para el corazón del hombre
prisionero en la agonía.
Aún es de viento la llave,
y sólo silba en la puerta.
¡Amigos, buscad acero;
forjad la llave maestra
con la voz del pueblo entero!
La llave de la amnistía,
para el alma que florece
llanto en el revés del día.
Aún es de llanto la llave,
y se derrama en la puerta.
¡Amigos, buscad acero;
forjad la llave maestra
con la voz del pueblo entero!
La llave de la amnistía,
que de par en par nos abra


La lucha popular, los hernandianos Vientos del pueblo, constituyen la esperanza de que los presos políticos de la dictadura franquista alcancen la libertad:

¡Qué duro es morir clavados
en un muro de agonía;
(...)
¡Que salga el preso, que beba
la luz y el aire su herida;
(...)
que al salir lea en las torres
la palabra siempre viva
de su libertad grabada,
y en los árboles escrita;
que los montes, que los ríos,
que toda esta geografía
de tierra indomable sea
una pancarta extendida,
una sola voz gritando
sobre la mar: amnistía!
¡Las puertas de par en par!
¡Los presos fuera: a la vida!
¡Que les devuelvan sus alas
que las sombras asesinan!
¡Basta de cadenas, basta!
¡Que España entera lo diga!
¡Contra los muros, los “vientos
del pueblo” por la amnistía!


Y en defensa de esa lucha popular escribe una “Proclama de Abril” en donde la primavera y la memoria de la Segunda República se vinculan simbólicamente para alimentar, contra la Dictadura del Hielo, el fuego de la cálida esperanza:

En abril; cuando las flores;
al sonar la primavera;
cuando amor pinta en los ojos
sus divinas acuarelas;
cuando en la sangre las ramas
de la juventud se elevan.
¡En la primavera, amigos!
¡Es un símbolo la fecha!
Cuando todo hierve y vive,
España alzará sus fuerzas.
La Dictadura del Hielo
temblará en su gusanera,
cercada por los clarines
de cien mil rosas abiertas.
Que en abril cada palabra
hasta las piedras conmueva:
la Universidad y el campo,
la fábrica y las iglesias,
los niños y las mujeres,
la oración y la herramienta,
cada mano y cada verso
levanten la primera letra
del amor y la amnistía
contra cerrojos y puertas.

El protagonismo del Partido Comunista de España en la lucha política contra la dictadura franquista es un hecho objetivo que no puede ponerse en duda. Y, en este sentido, Marcos Ana es autor de un soneto titulado “A España en su jornada por la amnistía”:

Como un mar imponente en oleadas
suben hasta mi herida fosa oscura,
el clamor de la gente, esa hermosura
de luminosas lenguas desatadas.
Mi voz quiere ir contigo, España. Es dura
esta mudez impuesta por espadas.
Duras son las palabras sepultadas
bajo el silencio alzado en dictadura.
Mira mis manos: crujen contra el muro,
en busca de una luz, una ventana,
llagas de sombra y de dolor oscuro.
Y oye a mi corazón –roja campana-
sonar contra las piedras, ya maduro
de esperar en la pena tu mañana.


Y esta reivindicación de la amnistía genera en otro poema, titulado escuetamente “Amnistía”, un clamor cósmico, puesto que, en el contexto de la guerra fría, hasta tres “sputniks” la escriben en el cielo:

Los pájaros van grabando
por el aire esta palabra;
las olas, sobre la mar;
las aldeas en la espalda
blanca y húmeda del río;
el pastor en la montaña.
Los niños tallan sus letras
con sus pequeñas navajas,
en la corteza del pan,
en los árboles y tapias.
Hay mujeres que, en sus labios,
con triste amor la desgranan;
otras, que clavan su grito
como una bandera blanca.
Los estudiantes la esparcen
con aromas de pizarra;
en las ciudades asciende
con el humo de las fábricas;
el viento la va dejando
por la ventana y plazas,
en las veletas y torres,
prendida en las cruces altas...
Tres “sputniks” por el cielo
recogen firmas doradas
de las estrellas, y escriben
en español la palabra.


En el archivo del Comité Central del Partido Comunista de España en Madrid se conservan algunos poemas inéditos de Marcos Ana que tienen a la amnistía como tema principal. El primero se titula “Pasquines de la amnistía”:

¡Que hasta las piedras lo pidan!
Que las paredes llamándolo
amanezcan cada día.
No haya voz que no lo grite
ni mano que no lo escriba.
Que hasta el niño en sus cometas
lo pinte en rojo: ¡Amnistía!
(...)
¡Amnistía para el preso!
¡Que hasta las piedras lo pidan!
El segundo se titula “¡Basta ya! ¡Amnistía!” y se inicia con la imagen de la España de la
dictadura franquista como una inmensa cárcel:
España es una inmensa prisión
sembrada de penales y prisiones;
España es cual un solo corazón
que une en su latir a muchos corazones;
y esta unión resuelta y abnegada
es el arma potente y triunfadora
que impondrá la AMNISTÍA deseada
con su lucha viril y arrolladora.
¡Basta ya! Ha llegado el día
de que nuestra voz recorra el mundo
reclamando con ardor profundo
para nuestros presos la AMNISTÍA.


Un clamor en defensa de la amnistía que se vincula a la política de reconciliación nacional aprobada por el Partido Comunista de España:


Triste es luchar en una misma casa,
romper la mesa donde el pan se come,
vivir entre paredes, enfrentados
tercamente en el mismo territorio.
(...)
Ni un paso más, hermano:
que no pueda el ayer o sus cenizas
sus odios oponer a nuestro ENCUENTRO.
Porque ni tú ni yo apagamos la lumbre,
ni robamos el pan,
ni dejamos sin techo y sin puertas nuestra Patria.


El 5 de mayo de 1958 el Comité Central del PCE convocó la Jornada de la Reconciliación Nacional, una política de reconciliación nacional que el poeta comunista Marcos Ana expresa en algunos versos de un poema inédito, sin título:


¡Amnistía!... ¡Amnistía!... ¡Amnistía!...
es el clamor que corre
por la ancha geografía.
¿Quién negará sus vías españolas
al viento que se esparce
por la ancha paramera de Castilla?

¡Amnistía!... ¡Amnistía!...
Desde Burgos al Dueso
y San Miguel de los Reyes,
por Alcalá de Henares...
el eco se pregona,
llega a Madrid y vuela
de un salto, a Barcelona....
¡Amnistía!... ¡Amnistía!...
Las prisiones de España
alzando están sus muros
al sol de la esperanza.
¿Quién podrá, sordo o ciego,
desoír la palabra
que nos llama a ser hombres
sin rencor y sin garras?
¡Amnistía!... ¡Amnistía!...
Hay que quebrar los hierros
y romper las cadenas.
Hay que horadar los muros
y quebrantar las piedras.
Hay que sacar los Hombres
al aire y a la vida...
¡Amnistía!... ¡Amnistía!... ¡Amnistía!...


El PCE vinculaba la lucha por la amnistía a la política de reconciliación nacional. Y, en este sentido, Marcos Ana, con la autoridad moral que le confería su larga y dura prisión, constituía la voz poética más cualificada para condenar el odio, el deseo de venganza o de revancha de los republicanos vencidos, tal y como expresa otro escritor de nuestro exilio republicano y también militante comunista, José Herrera Petere, en un poema dedicado “A Marcos Ana”:


¡Oh sabio, generoso Marcos Ana!
Tomaste de través
las luces turbias
que en tu prisión entraban.
Y las transformaste
en plenos soles
estallante esplendor
calor humano
de nueva vida.
Sufriendo y sin rencor,
tú,
Marcos Ana,
tú,
durante 23 años,
construyendo
la nuestra nueva
deseada
Patria.

En aquel régimen de nacional-catolicismo la Iglesia católica gozaba de protagonismo y privilegios y por ello el antiguo creyente escribe un poema dirigido “A los católicos” impregnado de acentos autobiográficos, en el que apela a sus conciencias:

Mi madre era una santa,
un puñado de carne consumida,
arrebujada y sola en el silencio.
Que murió de rodillas –me contaron-,
crucificada sobre un leño de llanto,
con mi nombre de hijo entre sus labios,
pidiendo a Dios el fin de mis cadenas.
(Hoy hay madres que rezan todavía
-miles de corazones prosternados-
por sus hijos heridos en las sombras
y otras mujeres luchan, golpean
en las puertas de la tierra,
exigen a los hombres la muerte de los muros).
Escúchame, quien quiera que tú seas,
si es que el amor a Dios el alma te ilumina,
no puedes de este mundo así marcharte,
emprender la gran senda con las manos vacías,
llegar ante las puertas de Dios, que tu fe sueña
existen bajo el arco del eterno cobijo,
para decir: “Señor, no traigo nada,
dame un puesto al amor de tu lumbre divina:
Porque el Señor, tu Dios, contestaría:
Vete, rompe tus pies en los bermejos hielos infinitos,
apóyate en la vara nudosa de tus odios,
serás un caminante para siempre si no hallas
la palma del amor que no quisiste
tomar del árbol que plantó mi sangre.

Que puedo decir..no hay nada más que añadir, la preciosa poesía de Marcos lo expresa y lo dice todo. ¡Salud, Memoria y Libertad!

Articulo Andrés Iniesta por Rafa "Kabila"


Tengo que compartir con todos este magnifico articulo que mi querido amigo Rafa "Kabila" a hecho de Andrés Iniesta, no tengo palabras... se lo agradezco de corazón, tb subiré en breve otro articulo de nuestro querido MarcosAna que tb hizo y que no se porque motivo aun no lo he subido, espero que lo disfrutéis y os guste tanto como a mi. Un beso y gracias por todo Rafa.


El Retrato del Mes:
Andrés Iniesta López

Aunque se llame Andrés Iniesta, no es el futbolista. Sólo tienen en común, además del nombre y el apellido, su patria chica: La Mancha. Está en una forma envidiable a sus ochenta y seis años. Nació en Uclés (Cuenca) y hoy, vive en una residencia en Ciempozuelos (Madrid).

Una amiga me habló de él: El niño de la prisión. Así le llamaban y así ha titulado el libro de sus memorias. Un nombre apropiado para denunciar una juventud truncada por una posguerra miserable. Tenía diecisiete años y vinieron a por él. Acababa de terminar la guerra. Todo su pecado: ser hijo de un alcalde socialista.

Era marzo de 1939, le llevaron a Tarancón, allí estuvo encerrado nueve meses. En 1940 le trasladaron a su pueblo, Uclés, donde el Monasterio que había servido de hospital, durante la guerra, lo convirtieron en cárcel provisional. Allí vivió y convivió con otros presos políticos. Mientras tanto, a su padre le apresaron y fue condenado a muerte y una hermana y su madre murieron esos primeros años por la miseria y la pena. Todos los días, le recordaban con sorna y displicencia que iba a morir. Y veía salir de sus celdas a muchos compañeros que no volvieron más.

Después le trasladaron a Ocaña, más tarde le enviaron con el batallón de presos que trabajaba en Cuelgamuros. Posteriormente, el servicio militar, se incorporó a un Batallón Disciplinario de Soldados Penados en Marruecos, cerca de Tetuán. Otra prisión más. “Al menos en ésta, no había chinches ni piojos pues era más al aire libre”, nos comenta Andrés. Finalmente volvió a Madrid en 1947 y hasta 1959 tuvo que estar presentándose, diariamente, en la comisaría de policía de Ribera de Curtidores.

Hay cosas que le duelen todavía. “Perdonar sí, pero olvidar nunca” dice Andrés. Y lo que más le duele no es ni la tortura ni las constantes vejaciones a las que se vio sometido. Le duele que su madre murió en Uclés y él estaba en Tarancón, a dieciséis kilómetros y no le dejaron ir al entierro. Le duele todavía que estando en la misma prisión que su padre, en Ocaña, no le dejaran pasar con él la última noche antes de su fusilamiento en diciembre de 1943. Le duelen esos silencios sepulcrales que se producían antes de los fusilamientos, seguidos de los disparos, donde caían amigos, noche tras noche. Le duele cuando viendo la situación de su padre, sin solución –condenado a muerte-- y constantemente torturado, le pidió que se suicidara. Esas, esas son cosas que todavía le duelen. Pero lo que más le duele, mucho más que la cárcel, que su ausencia de juventud, que todas las vejaciones sufridas, que esa posguerra criminal, es la pérdida de su mujer hace tres años. “Eso es lo más duro que he vivido” señala Iniesta.

Muchas anécdotas, una memoria asombrosa. Dice no recordar que cenó ayer pero que se acuerda con pelos y señales de las fechas, datos, nombres de aquella época. Y lo demuestra en su libro, tiene una memoria privilegiada.

Sobrevivió como pudo. Llegó a pesar treina y cinco kilos. Pasó muchas calamidades y mucha hambre. Cuando estuvo en Uclés se alimentaba de las sobras de la basura de la enfermería, donde podía encontrar mondas de patatas, cortezas de naranjas, restos de verduras, todo ello mezclado con deshechos del lugar, como gasas usadas. Lo lavaba y lo comía, dice, no había otro remedio. “Gracias a eso puedo contarlo y probablemente me hizo más duro y resistente”.

Una de sus grandes alegrías es haber podido publicar su libro autobiográfico. Dice haberlo escrito para su familia y para los jóvenes. “Yo, que no tuve juventud, quiero que los jóvenes conozcan mi historia”. Un libro lleno de emoción y sentimiento: El niño de la prisión, que describe en primera persona la tragedia de una dictadura cruel y genocida.

Le he preguntado sobre la ley de la Memoria Histórica y me ha contestado que es poco, que se ha quedado corta. Pero no odia, ha perdonado. En su vida ha tenido que volver a ver a esos que actuaron como sus verdugos y han sido ellos quienes miraron a otro lado. Va con la cabeza alta, sabe que le robaron su juventud pero también sabe que no sirve de nada odiar. Lo que si le gustaría, es que se hiciera justicia y se pudieran recuperar los cuerpos de esas fosas comunes o de los lugares más insospechados, donde gente, por el mero hecho de tener una determinada ideología fue asesinada y enterrada. Eso sí que le gustaría y ha colaborado en ello.

Vivaz, charlatán, con ganas de recordar, feliz de que la gente pueda saber como fue aquello. Ese es Andrés, un hombre sin juventud que ha luchado para que los demás la tengan. Un hombre de una generación con la que siempre estaremos en deuda.

Le llamé y le pregunté varias cosas, al final le di las gracias y me dijo: “Nada de gracias, ésta es mi obligación, faltaría más, no me des las gracias”. Hasta siempre, amigo.


Rafael García Almazán
Grupo Frida
rgarciaalmazan@yahoo.es
Blog: Kabila. www.rafa-almazan.blogspot.com

Historia de una de las creadoras de Madres de Plaza de Mayo


Hoy 2 de Mayo, se que queria poner una entrada en Homenaje a las Abuelas y Madres de la Plaza de Mayo, pero no tenia claro cual o como enfocarlo y sin saber como encontrado la historia de Azucena Villaflor una de las creadoras de las Madres de Plaza de Mayo. Asi que esta breve historia, pero intensa y que es a la vez lo que han sufrido muchos de los desaparecidos.



Historia de la dirigente de madres de Plaza de Mayo.
Azucena, secuestrada cuando iba al mercado.


Hija de una muchachita quinceañera Emma Nitz y su padre Florentino Villaflor, tenía 21, trabajaba en una fábrica de lana. Azucena se crió y creció sin que nada le fuera fácil. A los dieciséis años empezó a trabajar como telefonista en una empresa de electrodomésticos. Allí conoció a Pedro De Vicenti, delegado sindical, con quien se casó en 1949 y con quien tuvo cuatro hijos.
El 30 de noviembre de 1976, ocho meses después del comienzo de la dictadura militar que se llamó eufemísticamente "Proceso de Reorganización Nacional", uno de los hijos de Azucena Villaflor, Néstor, y la novia de éste, Raquel Mangin, fueron secuestrados en la calle Agüero 4685, Villa Dominico. Desde ese momento, la vida de Azucena fue otra; inició su búsqueda, dirigiéndose al Ministerio de Interior e intentando recabar ayuda. Durante estas gestiones, conoció a otras mujeres que estaban buscando también a parientes desaparecidos.

Tras seis meses de infructuosas pesquisas, Azucena, junto a otras personas en su misma situación -que se fueron conociendo en la búsqueda de sus familiares- decidieron iniciar una serie de manifestaciones para dar publicidad a su caso. El 30 de abril de 1977 ella y otras trece madres se manifestaron en la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, enfrente de la sede del gobierno, la Casa Rosada. Ante la orden policial de no detenerse ni "agruparse", sino "circular", decidieron caminar alrededor de la plaza. La primera marcha tuvo lugar un sábado, y apenas tuvo repercusión; la segunda fue un viernes y desde entonces se convirtió en costumbre realizarla todos los jueves, en torno a las tres y media de la tarde.

Su secuestro y Desaparición.
Azucena Villaflor estaba en la casa de Chela y Emilio Mignone cuando se terminaba el día 8 de diciembre de 1977. Allí, en ese departamento de la avenida Santa Fe, se centralizaba la recolección de dinero y firmas para una solicitada que publicarían dos días después. Repentinamente, llegó María del Rosario de Cerruti y contó, desesperada, los secuestros que se acababan de producir en la puerta de la Iglesia de la Santa Cruz, en el barrio de San Cristóbal.

Una nueva ola de terror les apabulló el alma, pero Azucena fue muy clara: "Con más razón, ahora tenemos que seguir adelante".

Durante todo el día siguiente pulieron detalles para el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, en el que las Madres publicarian un anuncio en el periódico con los nombres de sus hijos desaparecidos. Azucena estaba cansada y nerviosa. Otra Madre, Aída Sarti, la visitó la noche de ese viernes y recuerda tanta tensión. Fue la última de sus compañeras que la vio libre.

Cuando el sábado 10 de diciembre se levantó temprano, maldormida, compró el diario con la noticia publicada. Era un triunfo a pesar de todo.
Volvió a salir de su casa antes de las nueve, a hacer compras.

"¿Qué querés almorzar, nena?", le preguntó a su hija Cecilia. Apenas movió la cabeza de la almohada para decirle que quería pescado. Con la bolsa y el monedero, Azucena fue hasta la avenida Mitre en busca del mercado, pero allí la interceptaron.

Golpes, gritos y amenazas con armas. Azucena intentó resistir gritando y tirándose al suelo, pero los hombres fueron más fuertes y la cargaron a un coche. Así, el trabajo de infiltración de Alfredo Astiz lograba capturar a una de las creadoras de las Madres de Plaza de Mayo.

La metieron en "Capuchita" dentro de la ESMA, con su vestido de mangas cortas, atada y vendada. En las horas siguientes, ella descubrió que allí había otros detenidos y les preguntó sus nombres, así cuando la dejaran libre, avisaría a sus familias. También les dio el nombre de su hijo secuestrado por si alguien sabía algo de él.

Pero casi no tuvo más tiempo. Antes de que pasara una semana la sacaron de allí, la subieron a un avión y la arrojaron al mar. El 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer cadáveres provenientes del mar en las playas de la provincia de Buenos Aires a la altura de los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú. Por capricho de las mareas, su cuerpo fue a parar a las arenas de Santa Teresita y donde fue enterrada como NN en un cementerio cercano, en donde esperó más de veintisiete años para ser exhumada e identificada.


Los restos de Azucena Villaflor fueron incinerados, y sus cenizas enterradas a los pies de la Pirámide de Mayo, en el centro de la Plaza de Mayo, el 8 de diciembre de 2005, al término de la vigésimo quinta marcha de resistencia de las Madres. Sus hijos supervivientes escogieron el lugar.

MARCOS ANA, "PROFESOR DE OPTIMISMO"



Me encontraba con esta noticia y he querido compartirla con vosotros, solo hay un error que he corregido y es que ponían 22 años en las cárceles franquistas, cuando en realidad fueron 23, bueno para ser exactos 22 años y siete meses, lo que si es cierto es que Marcos es un profesor del Optimismo y como el describe y firma en sus memorias “Este libro que pese a los tiempos oscuros es un canto al amor, a la vida y la libertad” y es verdad, porque es un libro precioso que a pesar de la crueldad que vivió, el libro trasmite muchas emociones y entre ellas la del amor.

MARCOS ANA, "PROFESOR DE OPTIMISMO" TRAS 23 AÑOS EN LAS CÁRCELES FRANQUISTAS

Marcos Ana, el poeta español que pasó 23 años preso y cuya vida llevará a la pantalla Pedro Almodóvar, narra a través de sus recuerdos personales la vida de todos aquellos que sufrieron encerrados bajo la dictadura franquista, la historia de la 'Generación de los Vencidos'.

Terra Actualidad-EFE/29-04-2008

'Decidme cómo es un árbol' es el título del libro que se decidió a escribir cuando comprendió que 'no tenía derecho a ocultar' su vida, 'que era la vida de muchos, la de la Generación de los Vencidos', según aseguró el poeta en una entrevista con Efe en Buenos Aires.

En sus memorias 'de la prisión y la vida', Ana cuenta cómo se fue al frente en cuanto estalló la Guerra Civil española, en 1936, con sólo 16 años, y cómo fue devuelto cuando se regularizaron las milicias y se expulsó a los menores.

Pero en cuanto cumplió la mayoría de edad volvió a la primera línea de la lucha republicana, hasta que fue a Alicante y, junto a otros miles de dirigentes políticos y milicianos, esperó los barcos que les salvarían de la cruda realidad del país.

Pero los barcos que llegaron fueron los enviados por el régimen para capturarlos, mientras que las milicias italianas, que apoyaban a las tropas franquistas, les cerraban el paso por tierra.

'Aquello fue una encerrona por mar y tierra, la gente se suicidaba y se volvía loca', cuenta Marcos poco antes de la presentación de su obra en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, con los ojos avispados, las palabras agilísimas y una mente clara y lúcida a sus 88 años.

Con toda naturalidad, como si no estuviera hablando sobre una auténtica y dolorosa odisea vivida, explica cómo en Alicante fue capturado y desde entonces comenzó su periplo por numerosas cárceles franquistas, durante tantos años que se ha ganado el penoso honor de ser el hombre que más tiempo mantuvo preso el franquismo.

Pero eso no sólo no le empaña la mirada de dolor, odio o resentimiento sino que lo convierte en una persona que se decide a escribir un libro que es 'un canto al amor, a la libertad y a la vida'.

El joven preso no se dejó amilanar por las torturas ni por las dos condenas a muerte con las que le tocó convivir, ni por pasar 107 días aislado en una celda ciega, ni siquiera por el hecho de que su madre falleciera a las afueras del penal donde estaba preso cuando fue a verle.

Lejos de amilanarse, Ana creció y fundó, junto a otros presos, una tertulia literaria con la intención de 'transformar las cárceles en universidades', para que aquellos que salieran estuvieran preparados y fueran de utilidad en la lucha de la calle, y también 'para que la cabeza no pensara en otras cosas como las tragedias familiares o los dramas personales'.

Ana recuerda con gran amor la fraternidad que se establecía con los compañeros en la cárcel y, a pesar de la paradoja, recuerda los años pasados entre los muros con cariño y nostalgia.

'Mi voz en este libro es la de todos los que pasamos por aquello', explica.

Ahora, su intensa vida será llevada a la gran pantalla por el director español Pedro Almodóvar, quien asegura que Ana es la persona 'más buena' que ha conocido y 'lo más parecido a un ángel', y que se centrará en el primer encuentro que el poeta mantuvo con una mujer, a los 42 años.

Sin duda es una escena muy 'almodovariana' la de un preso recién liberado que no sabe cómo actuar con una prostituta, con la que pasea por las nocturnas calles de Madrid y de la que al final de la noche termina enamorándose.

Pero eso no fue lo más engorroso de la salida de la cárcel, de hecho para Marcos Ana 'lo más difícil de todo fue la libertad'.

Tras 23 años encerrado entre los muros franquistas, cuando subía a un coche se mareaba por la falta de costumbre y cuando salía al campo le pasaba algo parecido, pues su nervio óptico llevaba demasiado tiempo acostumbrado a tener muros y paredes cercanos, con lo cual no sabía enfocar el horizonte.

Ahora, se dedica a seguir soñando y luchando 'con un mundo sin hambre y sin guerras en el que el sol brille para todos', y presenta su libro por todo el mundo descubriendo, a su edad, 'que el éxito produce depresión'.

Pero quién mejor que él podría saber combatirla, pues Marcos Ana siempre ha sido y será, como él mismo dice, un profesor de optimismo, tanto en la cárcel como en el éxito.

Marcos Ana ofrece este libro autobiográfico a las nuevas generaciones

españa-literatura 01-05-2008

El poeta español Marcos Ana, que plasmó en versos los 23 años que pasó en cárceles franquistas y está en Chile para presentar este viernes su libro 'Decidme cómo es un árbol', definió hoy su obra como un regalo para las nuevas generaciones.

'Que sea un libro que lea la juventud, tengo gran confianza en las nueva generaciones; la gente piensa que la juventud está evadida de los problemas, yo creo que no es así', dijo el autor en una entrevista a Efe.

'Hay una juventud que tiene conciencia, que busca caminos y yo vivo mucho con los jóvenes porque, si no comprendemos sus inquietudes, no podemos descifrar los signos del futuro, y ellos son el futuro', subrayó.

Marcos Ana, nacido en 1921 como Fernando Macarro, siente que su propósito va bien, pues el libro ha vendido más de 30.000 ejemplares desde su lanzamiento hace algunos meses, hay proyectos para traducirlo a otros idiomas y ha entrado en Latinoamérica por la puerta grande.

El poeta se hizo conocido en esta parte del mundo como icono y ejemplo de resistencia para los prisioneros políticos de las dictaduras militares, cuando hizo de la solidaridad su principal actividad, 'para devolver la generosidad que recibí desde acá en mis años de prisión'.

Chile es la quinta escala en la región de Marcos Ana, que ya ha estado en Cuba, Venezuela, Uruguay y Argentina y se ha embebido 'de los vientos de cambio' que soplan.

El poeta se mostró entusiasmado con la iniciativa de Pedro Almodóvar, que compró los derechos del libro para llevarlo al cine.

'Antes no lo conocía personalmente, tenía la idea de que era un personaje con mucho talento, pero un poco excéntrico', confesó, para añadir: 'pero cuando fue a mi casa, me di cuenta de que era un tipo con una gran densidad humana, sensible, traía mi libro lleno de acotaciones, precisamente en los momentos que para mí tenían más importancia'.

'Me impresionó, sobre todo, porque me confesó que en sus películas nunca hay hombres buenos y ahora, me dijo, tenía que llevar al cine a un hombre que es un ejemplo para todos', comentó.

Para su autor, 'Decidme cómo es un árbol' fue un parto difícil: 'de repente lo dejaba tres o cuatro meses sin tocar porque hablar de la cárcel, de las torturas, muchas veces me creaba un estado de angustia, no por mí mismo, sino por los compañeros que conocí, que fueron fusilados'.

'He procurado que fuera lo más sencillo posible. No lo escribí pensando en los camaradas, sino en esa inmensa mayoría de gente que tiene de nosotros una idea prefabricada que les han dado, que a veces es hasta infame, escribí el libro pensando en esa mayoría y en la juventud', recalcó.

Ello 'porque con los años nos damos cuenta que cada generación tiene la razón de su tiempo', aseguró el poeta, en cuya opinión, 'los compañeros que están cargados de historia deben tener cuidado porque la experiencia puede ser conservadora y a veces contrarrevolucionaria'.

'La gente me pregunta si después de tantos fracasos sigo teniendo mis ideales y les digo que sí, porque las ideas están por encima de los hombres y sus organizaciones, su esencia sigue siendo la misma y hay que seguir luchando por un mundo diferente', reflexionó.

A su juicio, en Latinoamérica 'hay un despertar, una esperanza' y, si las cosas cambian, 'no sólo sería un bien para los latinoamericanos, sino una fuerza que podría cambiar la balanza del mundo'.

Para Marcos Ana, la ley de memoria histórica 'tiene aspectos positivos y la saludamos', pero también algunos vacíos, pues no se han anulado los procesos y las condenas por causas políticas de la época franquista.

'Tenemos en España una derecha muy fuerte', que acusa una supuesta intención de reabrir las heridas del pasado, de volver al espíritu de guerra civil.

'Nosotros queremos que se cierren las heridas, pero no en falso, y que además se estudie, como asignatura obligatoria, ese período de la historia de España, no para volver a la guerra civil, que es una tragedia, sino para que no se pueda volver jamás a ella', sostuvo.

Marcos Ana aseguró que se sentiría 'profundamente desgraciado si mi recompensa fuera romper la cabeza de quienes me la partieron a mí' y aspira a 'una venganza mucho más grande, ver triunfantes algún día los ideales por los que he luchado'.

También puedes escribirle a Don Ramón para que te lo envíe a otro país, seguro que te encanta su librito de Poemas, él te lo agradecerá. donramon@sinectis.com.ar

NIÑOS ROBADOS

El Rincón de las Miradas

Hola a todos, bienvenidos al Rincón de la Memoria, ¿el porque de ese nombre?, porque para mi es muy importante "No Olvidar", recordar mis raíces, los amigos, las risas, los sueños, las tristezas….recordar cada instante, y no olvidar nunca mis recuerdos.

Un blog de recuerdos de grandes personas e historias, que no deben borrarse de la historia, ni de nuestra Memoria. Un Sitio de encuentros, donde el Olvido y el silencio no tienen la puerta abierta.

Este Blog lo he creado pensando especialmente en dos grandes personas, las cuales admiro muchísimo, son mi buen Amigo Don Ramón de Almagro y Marcos Ana (al cual descubrí un poco más gracias a Don Ramón), Con todo mi cariño hacia ellos.

Y gracias a este Rincón tengo que añadir una extensa lista de amigos entrañables que nunca olvidaré...Andrés Iniesta, Germán, Eva, Carmina, Rafa, kebran y un largo ect.
¡GRACIAS A TODOS!


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La caza del monumento fascista.

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